Grandes empresas de la industria automovilística, de componentes y energéticas se han dado cita en la segunda jornada del Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología (Cibitec26), organizado por la Fundación Industria, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (Coiim) y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid (AIIM).
Una sesión en forma de mesa redonda sobre la Industria de la automoción, con la participación de directivos representantes de algunas de las principales corporaciones presentes en nuestro país, que han analizado los desafíos y las oportunidades que afronta el sector.
Regulación y hoja de ruta en España
La mesa redonda ha sido moderada por José López-Tafall, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), quien ha subrayado que el sector se encuentra en pleno proceso de “transición y confusión”, un escenario que a su vez representa una oportunidad. El directivo de la patronal ha advertido que estos momentos no se resuelven con impaciencia, y ha destacado el fuerte impacto de la regulación, especialmente en Europa, que condiciona a esta industria y la dirige en mayor medida que las propias demandas del mercado o la evolución tecnológica.
En clave nacional, ha recordado que España cuenta con una hoja de ruta definida mediante el Plan España Auto 2030 y ha reivindicado el segmento de componentes como uno de los grandes valores industriales del país.
El reto del volumen y el control de las baterías
Antonio González, director de relaciones institucionales de Stellantis Iberia, ha analizado el entorno macroeconómico y ha advertido de una contracción del mercado, señalando que en Europa se fabrican hoy menos coches que en 2019. Al tratarse de una industria de volumen, algo vital para escalar las economías, ha incidido en que mantener la competitividad exige eficiencia en los costes y el desarrollo de talento local. Asimismo, ha explicado que el mercado global se ha regionalizado, obligando a las corporaciones globales a seleccionar sus estrategias en cada territorio.
El directivo de Stellantis ha subrayado la importancia de la cadena de valor, afirmando que Europa domina la producción de motores térmicos e híbridos, pero se encuentra en fase de aprendizaje en lo fundamental para el coche eléctrico: la batería y toda la cadena de tracción. Ha remarcado la necesidad crítica de controlar la cadena de producción de las baterías frente a la escasez de esta materia prima en el Viejo Continente, instando a desarrollar el talento y la parte de la cadena que España aún no controla.
Inversiones y la urgencia de la cadena de valor local
Edgar Costa, head of legal & GRC de PowerCo (Grupo Volkswagen), ha puesto el foco en la fuerte competencia procedente de Asia, mercado que aventaja a Europa en años o incluso en una década en el desarrollo de baterías.
Costa ha puesto al día el estado de desarrollo de la planta de fabricación de baterías en Sagunto (Valencia), con una inversión total comprometida de 3.000 millones de euros, de los cuales ya se han ejecutado 2.200 millones. Actualmente se ha completado la obra civil del primer bloque de la fábrica y se ultima la del segundo, paso previo a la instalación de los equipos y sistemas de producción de celdas.
La planificación de la compañía contempla la obtención de los primeros prototipos a finales de 2026 y el inicio de la producción en masa para finales de 2027, en paralelo al desarrollo de otra planta en Canadá. “Teníamos que tener en España la capacidad de producir baterías”, ha enfatizado Costa, reiterando que la transición hacia la electrificación ya es indiscutible y que resulta difícil que España y Europa resistan si no controlan toda la cadena de valor.
Para ello, ha propuesto acelerar la localización de la cadena de suministro asociada a la electrificación, impulsar la infraestructura de recarga pública y que la automovilística ejerza un efecto tractor sobre otras industrias.
Convivencia energética e integración vertical
Desde la perspectiva del suministro energético, Alejandro Oliva, director de desarrollo de negocio de refino, química y nuevos negocios bajos en carbono de Repsol, ha defendido que la industria debe transformarse para seguir siendo competitiva, manteniendo la autonomía estratégica. Oliva ha asegurado que en esta etapa de transición debe existir una convivencia entre los combustibles renovables y los vehículos eléctricos.
Por su parte, Íñigo Trasmonte, head of marketing & PR de BYD Spain, ha expuesto el modelo de la marca china, posicionada como líder en vehículos enchufables en 2025 y en lo que va de 2026. Con 4,6 millones de coches fabricados a nivel mundial el pasado año, Trasmonte ha atribuido la capacidad de ofrecer precios razonables a la estrategia de su grupo de integrar vertical de componentes. De hecho, la empresa asiática comenzó desarrollando baterías hace 30 años, antes de estrenarse en la producción de automóviles, actividad en la que lleva 21 años.
El representante de BYD Spain ha señalado la necesidad de mantener los planes de incentivos al coche eléctrico en España y ha afirmado que el principal beneficiario de la competencia es el cliente, al disponer de mayor oferta y mejores precios. Asimismo, ha destacado la puesta en marcha en el segundo semestre de 2026 de su primera gran fábrica en Europa, ubicada en Hungría, y que la firma prevé la instalación de 3.000 puntos de recarga rápida, capaces de completar el 70% en un tiempo de entre cinco y 10 minutos.
‘Software’ y manufactura avanzada en componentes
Finalmente, Víctor Sánchez, ingeniero de proyecto y responsable de ventas técnicas de Bosch Manufacturing Solutions (BMG) Spain, ha expuesto la transformación técnica que también están protagonizando los proveedores. El directivo ha explicado que los cambios en el software conllevan modificaciones de calado en la arquitectura del sistema, lo que está transformando a la industria de componentes en desarrolladores de sistemas.
Para alcanzar la eficiencia necesaria, el ejecutivo de Bosch ha apuntado que el futuro sectorial pasa por la implantación de líneas flexibles y una automatización más ágil que permita adaptarse a ciclos de vida de producto cada vez más cortos.
Por último, ante la implantación progresiva del vehículo autónomo, ha instado a la industria española a centrarse en la manufactura avanzada y en la conversión hacia nuevas tecnologías para consolidar las competencias en las que el país ya es fuerte.
