La agroalimentaria es la primera industria nacional y las perspectivas actuales y a corto plazo son halagüeñas porque los datos macroeconómicos del cierre del último ejercicio 2025 y del arranque del presente año 2026 son positivos.
Así lo ha asegurado Ana Rodríguez, secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en el Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología (Cibitec26), organizado por la Fundación Industria, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (Coiim) y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid (AIIM).
La responsable ministerial ha intervenido en la segunda jornada de este foro que se está celebrando desde este jueves en Madrid, en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales. Unas sesiones que en esta octava edición llevan por lema Reindustrialización, competitividad y autonomía estratégica. En este espacio, Rodríguez ha pronunciado la conferencia titulada La primera industria del país.
Durante su intervención, la secretaria general ha sostenido que la sostenibilidad, la salud y la digitalización marcarán la próxima década en la industria agroalimentaria, «porque es lo que demandará el consumidor, una tendencia que ya se observa y que es creciente».
Líneas maestras de la política agroalimentaria española
Rodríguez ha explicado a los asistentes que la política española en este sector tiene dos ejes principales. De un lado, la Política Agraria Comín (PAC) europea, que concentra cerca de un tercio de todos los fondos de la Unión Europea. De otro lado, la Estrategia Nacional de Alimentación, que se ha diseñado conversando con el sector durante meses, y que ha recogido los objetivos de alcanzar una autonomía estratégica abierta basada en la sostenibilidad y competitividad.
La secretaria general ha señalado que la industria agroalimentaria del país debe orientarse hacia los productos de mayor valor, el segmento gourmet, que son “el motor cultural y gastronómico de España”.
Y ha abogado también por fomentar la economía circular en todos los eslabones de la cadena productiva para reducir el desperdicio alimentario.
