¿Qué industrias españolas serán las primeras en experimentar transformaciones profundas debido a la IA y por qué?
Las primeras grandes transformaciones llegarán a sectores como automoción, logística, banca, turismo, salud y agroindustria, porque son industrias muy intensivas en datos y con una enorme necesidad de eficiencia. La IA no solo automatiza tareas, también cambia la forma en la que las empresas toman decisiones y compiten a nivel global.
¿En qué sectores prevé una mayor destrucción de empleo y cuáles verán un aumento de la demanda de nuevos perfiles?
Los puestos más expuestos serán aquellos con tareas repetitivas y administrativas. Sin embargo, crecerá la demanda de perfiles híbridos: expertos en IA, analistas de datos, especialistas en automatización, ciberseguridad o ética algorítmica. La IA no sustituirá profesiones completas, sino tareas concretas dentro de ellas.
Hablemos entonces de tareas. ¿Cuáles de carácter cognitivo dentro de la industria están más expuestas a ser sustituidas por sistemas de IA?
Las tareas más expuestas son las basadas en patrones repetitivos: análisis documental, generación de informes, control de calidad, soporte técnico básico o programación sencilla. Desde mi perspectiva como científica, lo relevante es entender que la IA no solo sustituye tareas, sino que reconfigura cómo trabajamos. El futuro será híbrido: la IA aumentará capacidades humanas, no solo las reemplazará.
¿Qué mejoras de eficiencia pueden esperar las empresas industriales que adopten IA?
La IA permitirá optimizar logística, reducir fallos mediante mantenimiento predictivo y mejorar la gestión energética en tiempo real. Muchas empresas lograrán reducir costes y aumentar productividad de forma muy significativa.
¿Y las pymes industriales cómo pueden competir en un entorno donde la IA acelera la productividad de las grandes compañías?
Las pymes tienen una ventaja clave: la agilidad. Hoy la democratización de la IA permite acceder a herramientas antes reservadas a grandes corporaciones. La clave estará en formación, colaboración y acceso a datos.
Para todo ello la atracción de talento en estas áreas será clave. ¿Qué perfiles técnicos o híbridos serán más demandados en la industria española durante los próximos cinco años?
Veremos una gran demanda de ingenieros especializados en IA, expertos en automatización, analistas de datos y especialistas en visión artificial. Pero también crecerán los perfiles híbridos capaces de combinar tecnología y factor humano: profesionales con pensamiento crítico, liderazgo, creatividad y capacidad para entender cómo interactúan las personas con la inteligencia artificial.
De cara a estos escenarios, ¿qué tipo de formación debería priorizar un trabajador industrial para no quedar desplazado por la automatización?
Más que aprender una herramienta concreta, será fundamental desarrollar capacidades adaptativas: comprensión de IA, análisis de datos, pensamiento crítico y habilidades humanas como liderazgo o creatividad, tal y como ya he dicho. El problema no será la IA, sino no saber trabajar con ella.
¿Puede la IA ayudar a reindustrializar zonas rurales o corre España el riesgo de concentrar aún más la actividad en grandes polos urbanos?
Pueden ocurrir ambas cosas. La IA facilita la descentralización industrial y abre oportunidades en zonas rurales, pero también existe el riesgo de concentrar aún más el talento y la inversión tecnológica en grandes ciudades.
Vavanos a las oportunidades que se presentan. ¿Cuáles abre la IA para mejorar la inserción laboral de personas con discapacidad en la industria?
La IA puede reducir muchas barreras gracias a asistentes inteligentes, interfaces adaptativas o sistemas de voz y visión artificial. Desde el grupo de investigación BIACO que lidero y el laboratorio BIACO Lab, hemos trabajado con el Museo Thyssen en proyectos de análisis de emociones a través del arte mediante biometría e IA, desarrollando herramientas más accesibles para personas con discapacidad o en entornos vulnerables. Ese enfoque puede trasladarse a la industria para crear entornos laborales más inclusivos y adaptados a cada persona.
¿Qué herramientas tecnológicas contribuirán a derribar las barreras a las que hoy se enfrentan muchas personas con discapacidad en el ámbito laboral?
La IA, por ejemplo, permite personalizar el entorno de trabajo según las necesidades de cada persona. Tecnologías como asistentes de voz, visión artificial o sistemas biométricos pueden facilitar tareas que antes eran inaccesibles.
Harán falta mecanismos de control humano para evitar discriminación o exclusión, ¿o serán innecesarios?
La supervisión humana es imprescindible. Es clave implementar auditorías algorítmicas, transparencia en los modelos y trazabilidad de las decisiones de la IA para poder entender cómo y por qué se ha llegado a cada resultado. Además, deben participar equipos multidisciplinares que revisen los sistemas y aseguren que no se amplifican sesgos o desigualdades en los procesos automatizados.
Si la productividad industrial aumenta, pero el empleo disminuye, ¿qué modelo económico debería adoptar España para evitar tensiones sociales?
España tendrá que apostar por formación continua, protección de las transiciones laborales y una redistribución equilibrada de los beneficios de la IA. La clave no es frenar la tecnología, sino asegurar que sus beneficios lleguen a toda la sociedad.

