El sector de la defensa crece y seguirá creciendo. La industria española de defensa vive un momento de expansión sin precedentes, impulsado por el incremento del gasto militar hasta el 2% del PIB y por el nuevo ciclo de rearme europeo. A lo que se suma el compromiso de los países miembros de la OTAN de elevar sus presupuestos en defensa hasta el 5% del PIB.
Este aumento mundial del gasto en defensa tiene su reflejo en la industria del sector. Según el último informe anual que elabora el Ministerio de Defensa, con datos al término de 2024, el volumen total de ventas alcanzó los 9.997 millones de euros, con un crecimiento del 17,1 % respecto al ejercicio anterior. En la misma línea, el informe Impacto económico y social de la Industria de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio, elaborado por PwC para la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae), recoge que la facturación en 2024 (último estudio presentado) de estas cuatro industrias fue de 16.153 millones de euros, con un incremento del 16,2% con respecto al año anterior. Y, en particular, la de defensa y seguridad alcanzó los 9.364 millones de euros, un 16,4% más que en 2023.
Además, las perspectivas de crecimiento para el sector son unánimes para los próximos años. Según los resultados recogidos en el anuario Spain, Defence & Security Industry 2026 de Infodefensa, el clima general de optimismo domina el sector con casi el 70% de las empresas previendo un futuro «muy positivo» para su actividad en los próximos años y el 30% restante calificándolo como «moderadamente positivo». Otro estudio elaborado por Infodefensa y EY, La industria española de Defensa: 10 claves para aprovechar una oportunidad histórica, refleja que España afronta una oportunidad histórica, con un crecimiento que se prolongará durante cinco a ocho años. Y la previsión es que esta industria duplique su facturación de aquí a 2030.
De hecho, las empresas españolas de defensa y aeroespacial son las que más prevén aumentar su facturación, inversión y plantilla este año, según el informe Perspectivas 2026 elaborado por KPMG con la colaboración de la CEOE, y en el que los empresarios y directivos del sector se muestran como los más optimistas sobre la evolución del negocio de sus compañías en el presente ejercicio. El 95% de los empresarios y directivos de las compañías españolas del sector de defensa y aeroespacial creen que la facturación de sus organizaciones crecerá en 2026, y el 65% de ellos calcula que lo hará por encima del 5%. También el 65% asegura que la inversión aumentará a lo largo de este año: el 15% cree que crecerá menos del 5% y el 50% prevé que se incremente por encima del 5% (la proporción más alta de todos los sectores económicos).
Impacto económico indirecto
El crecimiento de la industria de defensa y sus previsiones de aumento de presupuestos en los próximos años generan una actividad económica asociada y oportunidades de negocio e inversión en otras actividades necesarias para su desarrollo. Y una de las señaladas es el inmobiliario, principalmente los activos industriales y logísticos.
El mercado inmobiliario ya se prepara para crecer en este nuevo nicho. El crecimiento de las empresas de defensa está reconfigurando la demanda de naves industriales e instalaciones para centros de producción especializados, por un lado. Y por otro, la necesidad de almacenar materiales críticos y tecnología avanzada impulsa el desarrollo de plataformas logísticas seguras. Además, la creciente inversión en I+D implica la necesidad de oficinas y espacios para laboratorios especializados. PwC señala en su informe Emerging trends in real state 2026 como ámbitos a seguir las nuevas infraestructuras energéticas, los centros de datos y las instalaciones de almacenamiento.
Crecimiento en torno a los ‘hubs’ europeos
Otro reciente informe Defence and energy paving the way for a ‘new’ logistics environment, elaborado por Patrizia, gigante alemán de inversiones en inmuebles e infraestructuras que gestiona 56.000 millones de euros en activos y que es uno de los inversores más activos en el mercado logístico español, destaca que el crecimiento de la industria de defensa impulsará la demanda de activos logísticos inteligentes vinculados a polos industriales, energéticos, de infraestructuras y transporte. La demanda de espacios logístico-industriales venía desacelerándose desde 2022 tras un fuerte crecimiento impulsado por el comercio electrónico. Y ahora el testigo va a ser recogido por las necesidades del sector de defensa.
«Desde el punto de vista de la defensa, los países de Europa del Este y los países fronterizos de la OTAN necesitarán infraestructura logística cerca de las bases militares y los corredores de transporte. Un ejemplo de este tipo de infraestructura son los almacenes inteligentes en Polonia, equipados con sensores de Internet de las Cosas (IoT) para el seguimiento del inventario en tiempo real».
La firma germana explica que la industria manufacturera relacionada con la defensa experimentará un repunte de actividad, y las ciudades con una sólida base industrial serán destinos muy atractivos. «Múnich, por ejemplo, podría ser una ciudad a considerar en este sentido. Actualmente, su cadena de suministro aeroespacial se apoya en almacenes robotizados, y es posible que se realicen más inversiones». El informe destaca también a otras ciudades europeas como París y Toulouse en Francia; Eindhoven y la región de Randstad en Países Bajos; y Milán, Varese y Turín en el norte de Italia.
Asimismo, señala los polos alrededor de los centros de las mayores compañías europeas del sector, como Rheinmetall y Hensoldt, en Alemania; Safran y Thales, en Francia; BAE Systems, en Reino Unido; Leonardo, en Italia; y SAAB, en Suecia.

Patrizia pone también la lupa sobre los corredores energéticos y los puertos: «Los centros estratégicos para el gas natural licuado (GNL) y las energías renovables requerirán instalaciones avanzadas de almacenamiento y distribución. Rotterdam se incluye en esta categoría, ya que sus terminales de GNL utilizan programación automatizada y blockchain para garantizar flujos de energía seguros».
Porque el sector, explica la gestora, es mucho más que las grandes superficies; y aunque ese mercado está experimentando un aumento de la oferta, «vemos oportunidades en los segmentos urbanos con mayor escasez de oferta relacionados con la producción y la distribución, como la entrega de última milla y los locales industriales con múltiples inquilinos».
En la misma línea, la consultora inmobiliaria internacional Savills, afirma que el gasto en defensa en Europa sostiene entre a 35 y 40 millones de metros cuadrados de superficie logística e industrial, generando cerca de un millón de empleos. Y el objetivo de los países europeos miembros de la OTAN de llegar al 3,5% de inversión en defensa en siete años, podría generar una demanda adicional de 34 millones de metros cuadrados.
Estas inversiones se concentrarían principalmente en Italia, Alemania, Francia, España y Reino Unido, como explica en su publicación Savills Defence Logistics 2025. E implicaría un incremento del 17% en la contratación de espacios industriales y logísticos, en comparación con los 30 millones de metros cuadrados absorbidos en 2024 por este sector en Europa.
Según Savills, «el sector de defensa se beneficia enormemente de las economías de aglomeración. Es decir, las empresas del sector y sus proveedores tienden a concentrarse en determinadas áreas, aprovechando la mano de obra especializada, las subcontratas y las cadenas de suministro ya establecidas. Estas dinámicas generan empleo y aumentan la presión sobre la demanda de espacios industriales y logísticos. Sin embargo, la defensa tiene unos requisitos inmobiliarios muy específicos, lo que convierte este crecimiento en un reto distinto al que plantean los operadores tradicionales del sector logístico o retail».
La consultora subraya que el sector defensa se enfrenta a un reto inmobiliario complejo: sus usuarios requieren activos altamente especializados, sujetos a protocolos de seguridad, exigencias geopolíticas y necesidades de infraestructuras específicas, al mismo tiempo que compiten con el e-commerce y la industria manufacturera por un stock de calidad limitado.
Este crecimiento deberá coordinarse con la disponibilidad de mano de obra, advierte Emile Poort, head of investment management logistics de Patrizia, lo que impulsará soluciones urbanísticas como vivienda vinculada a parques logísticos o fórmulas de coliving (alojamientos residenciales de vivienda compartida). En nuestro país estas necesidades se pusieron de manifiesto en el Observatorio de la Vida Militar 2024, hecho público a finales de 2025, y en el que se apreciaba que el alojamiento es un problema para la población militar.
El caso español
En nuestro país, la dimensión territorial y el efecto de arrastre de esta industria ha provocado el desarrollo de ciertos polos geográficos en los que se concentra la actividad, según se explica en el informe de Infodefensa y EY anteriormente citado:
- Madrid y zona centro: con sedes de grandes empresas e importantes centros de I+D, tanto públicos, como privados. Destaca como núcleo de decisiones y desarrollos tecnológicos (sistemas de mando, ciberdefensa, ciberseguridad y electrónica).
- Andalucía (Sevilla-Cádiz): como polos aeroespacial y naval, con desarrollos aeronáuticos y fuerte presencia de astilleros. Sevilla puede ejercer un rol clave en aeronáutica militar y Cádiz en naval. A ello se une la apuesta por la Base Logística del Ejército de Tierra en Córdoba, con sus derivadas empresariales.
- Galicia (Ferrol) y Murcia (Cartagena): como dos grandes ejes navales estratégicos, altamente especializados en construcción naval militar. Estos polos podrían diversificarse hacia sectores duales (energías marinas, vigilancia marítima) aprovechando su fuerte base tecnológica.
- País Vasco y Navarra: con presencia de sistemas terrestres, componentes de automoción y electrónica avanzada y con un tejido de subcontratistas de alta precisión que proveen tanto a programas nacionales como internacionales.
- También se citan los casos de Aragón, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha.
Una districuión geográfica con la que coincide, fundamentalmente, el informe de la patronal Tedae antes mencionado: las comunidades autónomas de Madrid, Andalucía, País Vasco, Cataluña, Castilla y León y Castilla-La Mancha concentraron en 2024 más del 80% de la facturación consolidada de esta industria y del empleo directo. En el ámbito de defensa y seguridad en pàrticular, la mayor concentración por volumen de negocio tuvo lugar, en este orden, en Madrid (4.999 millones de euros, el 53%), Andalucía (2.035 millones, el 22%), Galicia (490 millones, el 5%), Murcia (386 millones, el 4,1%), País Vasco (308 millones, el 3%) y Castilla-La Mancha (303 millones, otro 3%).
Y muy de acuerdo también con los datos recogidos en el anuario Spain, Defence & Security Industry 2026 de Infodefensa, la actividad se concentra fundamentalmente en tres corredores: centro-mediterráneo, norte y sur, siendo las provincias con mayor presencia de empresas Madrid, con 511; Barcelona, con 127; Sevilla, con 112; y Murcia, con 100; les siguen A Coruña, con 82; Cádiz y Valencia, con 68 cada una; Vizcaya, con 65; Zaragoza, con 54; y Pontevedra, con 50.
El crecimiento actual del sector, las perspectivas de futuro y esta distribución geográfica por el territorio nacional, concentrada especialmente en algunas zonas y ciudades, tiene efectos positivos sobre la actividad económica en esas áreas geográficas, sobre el empleo y sobre la inversión. Y una de las que más va a crecer va a ser la de las instalaciones logísticas, además de las naves industriales, instalaciones para I+D y viviendas.

