El informe elaborado por Institución Futuro señala que la industria navarra mantiene su papel central en la economía, pero atraviesa un momento de mayor exposición a ajustes laborales, tanto temporales como estructurales.
La industria sigue siendo el principal sector económico de Navarra, con un 26,7% del PIB regional en 2024, aunque este porcentaje representa el nivel más bajo de la última década. Pese a esta pérdida de peso relativo, el empleo ha crecido de forma notable: el sector ha pasado de algo más de 61.000 afiliados en 2014 a cerca de 74.600 en 2025. Sin embargo, este incremento no se traduce completamente en empleo efectivo debido al impacto de los ERTE.
En 2025, más de 9.100 trabajadores en Navarra estuvieron afectados por ERTE, y el 86% pertenecía a la industria, lo que refleja una concentración mucho mayor que en el conjunto de España. El ajuste se ha realizado casi exclusivamente mediante suspensiones temporales de contrato, frente a un uso residual de la reducción de jornada, y responde principalmente a causas productivas, es decir, a caídas de actividad más que a problemas estructurales.
Aunque el número de trabajadores en ERTE se redujo respecto a 2024, la incidencia sigue siendo muy elevada. Navarra no solo lidera el volumen de trabajadores industriales en ERTE, sino también su peso relativo dentro del sector, situándose muy por encima del resto de comunidades autónomas.
A esta situación se suma el fuerte aumento de los despidos colectivos. En 2025, 1.373 trabajadores se vieron afectados en Navarra, la cifra más alta de los últimos años. De ellos, más de 1.100 pertenecen a la industria, lo que confirma que los ajustes permanentes se están concentrando en este sector. El incremento es especialmente significativo si se compara con los años anteriores, donde las cifras eran considerablemente más bajas.
A diferencia del conjunto de España, donde los despidos colectivos se concentran principalmente en los servicios, en Navarra el ajuste laboral —tanto temporal como definitivo— tiene un marcado carácter industrial.
En conjunto, los datos reflejan una situación de presión sobre el modelo industrial navarro. Aunque el sector sigue siendo el motor económico y mantiene altos niveles de empleo, presenta una mayor vulnerabilidad a las fluctuaciones del ciclo económico y un uso más intensivo de mecanismos de ajuste laboral.
El informe concluye que esta combinación —alto peso industrial y elevada incidencia de ERTE y despidos— convierte a Navarra en un caso singular dentro de España y subraya la necesidad de seguir de cerca la evolución del empleo industrial para anticipar posibles riesgos en la economía regional.

