Esta escala situaría al sector en una posición comparable a la de la industria automotriz actual, impulsada por una convergencia sin precedentes entre los avances en inteligencia artificial física y una creciente escasez de mano de obra a nivel mundial.
La viabilidad económica de estos robots es uno de los datos más disruptivos del estudio. Se estima que el coste operativo de un robot humanoide avanzado podría situarse en apenas dos dólares por hora, una fracción mínima de los costes laborales humanos en los mercados desarrollados. Con un precio de adquisición proyectado de entre 20.000 y 30.000 dólares por unidad para 2035, estos sistemas ofrecen una palanca de eficiencia masiva para empresas de los sectores industrial, automotriz y logístico.
A diferencia de los ciclos de automatización previos, la generación actual de robots se caracteriza por su capacidad de aprendizaje y adaptación gracias a modelos de lenguaje visual y computación en el borde. Esta tecnología permite que las máquinas operen en infraestructuras diseñadas originalmente para seres humanos, realizando tareas diversas sin necesidad de rediseñar costosas instalaciones industriales. No obstante, el informe advierte de que todavía existen brechas significativas; mientras que el hardware está alcanzando la madurez necesaria, el ecosistema de software y los marcos regulatorios llevan un retraso de entre tres y cinco años.
El panorama competitivo global muestra una división clara entre dos grandes bloques con estrategias opuestas. Por un lado, China lidera la carrera en términos de volumen y despliegue, con una producción estimada de más de 15.000 unidades para 2025, lo que representa 30 veces el volumen de Norteamérica. El país asiático apuesta por una industrialización rápida y la reducción de costes mediante la escala de fabricación. Por otro lado, los líderes en Norteamérica y la región de EMEA se centran en un enfoque basado primero en la inteligencia artificial, priorizando el desarrollo de modelos fundacionales y la autonomía en entornos no estructurados.
Para las empresas del sector, los autores del informe, entre los que destacan Bernhard Langefeld, Sven Siepen, Thomas Kirschstein y Jonas Zinn, socios y directivos de Roland Berger, recomiendan actuar con urgencia para posicionarse en la cadena de valor. Los fabricantes de componentes deben decidir si entran de lleno en este mercado en expansión, mientras que los operadores industriales deben identificar casos de uso tempranos para ganar experiencia operativa. El éxito a largo plazo dependerá de la capacidad de generar grandes volúmenes de datos operativos, que se han convertido en el nuevo cuello de botella tecnológico por encima de la ingeniería mecánica.
