REPORTAJE

La integración transversal de sistemas, apuesta pendiente de la industria española

La integración horizontal sigue siendo un aspecto pendiente para muchas empresas industriales. Esa tendencia es una fórmula que tiene claras ventajas no solo en la reducción de costes sino también en la agilidad y eficiencia de la toma de decisiones.

Esa integración global y transversal facilita que las plantas se conviertan en infraestructuras inteligentes, sostenibles y eficaces. Es una fórmula testada. “Llevamos años aplicando esto en el mundo industrial”, señaló Toni Mas, CEO de Mas Ingenieros, en una entrevista a industry TALKS. En esta consultoría afincada en Castellón manejan el término Smart Automation.

¿Qué quieren decir con eso de la Smart Automation? Su concepción de la integración va más allá de la aceptada históricamente, es decir, ir integrando la solución de un fabricante concreto, por ejemplo, el control de accesos en un edificio y hacerlo de una forma vertical. “Estrictamente eso ya es integrador, y así empezamos en el mundo industrial. En estos 25 años hemos evolucionado, nosotros vamos a los diferentes verticales: control de accesos, video, gestión del edificio, clima, energía, temperatura, humedad, iluminación y a todos ellos los integramos bajo un mismo contexto”, declaró Toni Mas.

“Y es ahí donde le empiezo a dar valor a los datos que me aportan cada uno de esos verticales y convertirlos en información”, añadió. La integración transversal, pues, radica en encajar cada solución en el edificio/fábrica desde otra perspectiva para hacerlo más eficiente, ágil e inteligente. Es una integración más global desde el punto de vista holístico.

Toni Mas forma parte de la familia iTALKER desde enero de este año; en su conferencia de entonces ya defendió el concepto Smart Automation, cuyas claves son cuatro:

  1. Considerar al cliente dentro del proceso productivo; el cliente es parte fundamental de ese proceso, con su comportamiento, intereses, inquietudes… 
  2. Incorporar la automatización dentro del plan de operaciones, de forma que la tecnología forme parte del mismo; de esta forma, es posible gestionar tareas de manera más eficiente o adaptar la capacidad productiva en cada momento.
  3. Considerar la tecnología en diferentes áreas del negocio, pues esta integración tiene un campo de aplicación tan extenso como el propio negocio; eso incluye todas las aplicaciones posibles como la automatización robótica de procesos (RPA), la inteligencia artificial (IA), el reconocimiento óptico de textos (OCR), el procesamiento del lenguaje natural (NLP), entre otras; es un importante paso para descubrir oportunidades dentro del propio negocio.
  4. Invertir en la gestión del cambio, entendido este como progreso. Es necesario identificar procesos, empleados, clientes o proveedores durante la planificación de procesos de automatización y colaborar con todos ellos antes de implementar cualquier automatización.

Un ejemplo práctico: La cantidad de materia prima disponible en una factoría representa un dato muy valioso tanto para el responsable de Producción como para el de Compras, pero que en la realidad solo lo tiene el primero de ambos.

“Suele ser un dato de planta que ha estado en manos de Producción y que se pasa a Ventas en un formato determinado, en una Excel compartida, en un correo electrónico. Eso, a día de hoy, está sucediendo. ¿Por qué ocurre eso? Porque disponemos de silos de información y de datos distribuidos por todo el negocio que no se comparten”, remarcó Mas. La existencia de estos silos es una cuestión cultural, porque cada departamento considera que es el más importante de la fábrica/organización. Estos silos no son el problema sino su origen, opinó.

La filosofía de la Smart Automation consiste en compartir todos esos datos y, una vez hecho esto, emplear todo ese volumen ingente de información en la toma de decisiones, por ejemplo, en la anticipación de unas compras que evitarán no sólo la rotura de stock sino también un incremento de los costes motivados por la subida de precios de las materias primas.

Esto implica romper con los métodos tradicionales. La solución se aplica no solo a contenidos, pero también a continentes; de ahí que se pueda implementar no solo a industrias sino también a otra clase de edificios como infraestructuras críticas, data centers, hoteles, universidades, hospitales…  En estos edificios existen dos grandes áreas: el área de seguridad, que incluye el control de accesos, videovigilancia, detección de incendios… y el área de gestión del edificio, también conocida como BMS (Building Management System), que engloba la climatización, la iluminación, la eficiencia energética. Durante mucho tiempo estas dos áreas eran independientes, aunque antes, necesariamente, por imperativo legal, se realizaban conexiones eléctricas punto a punto, por ejemplo, entre el sistema de climatización y el de prevención de incendios. Eso no incluía la transmisión de datos. Cada área ha estado implementada en los edificios/industrias por empresas muy distintas. Y esto sigue ocurriendo.

“Los datos ya están. Lo que falta es dotarles de contexto. Un dato accesible y disponible para todo el mundo que lo quiera consultar. Y es imprescindible hacerlo así para que las infraestructuras sean más eficientes y sostenibles”, argumentó.

Mas Ingenieros trabaja desde hace tiempo en esta línea de integración transversal con el Grupo SAMCA, una organización industrial aragonesa, presente en los sectores de minería, energías renovables, polímeros plásticos, fibras sintéticas, agroalimentaria, agroquímica e infraestructuras logísticas. Es uno de los grupos más fuertes de Aragón. Allí empezó la consultora Mas Ingenieros a hacer integraciones verticales en planta, que luego estas fueron evolucionando en orden y contexto.

Cuando ya se ha aplicado la integración y se manejan los datos, resulta esencial conocer qué se quiere hacer con ellos, porque es muy probable que alguna de esa información fuera desconocida para los directivos de la industria y les plantee nuevas oportunidades de negocio. Y que no hubieran visto antes por la falta de interconexión de los sistemas.  Eso abre la opción de externalizar el análisis de ese enorme volumen de datos y lo recomendable es que se deriven a “una sola fuente de verdad”, lo que tiene ventajas de cara a la ciberseguridad pues solo es preciso proteger un punto de salida al exterior.

Otro beneficio que presenta la integración horizontal es la escalabilidad pues permite incorporar con facilidad una nueva herramienta en un momento determinado dado que la arquitectura la industria ya la tiene implementada. La información compartimentada o la falta de una integración horizontal “me impide escalar, crecer físicamente”, estimó Toni Mas. “Me impide innovar”, agregó, “me impide estar a la última en tendencias de mercado, porque no comparto datos y mis sistemas son cerrados. Eso es un lastre”.

Mas explicó en que la integración mejora la atención al cliente, la previsión de demanda y de compras y favorece la fabricación flexible y personalizada. Reduce un 20% los costes de producción, un 15% los de mantenimiento, un 20% los de logística, un 50% el inventario y un 15% los costes no calidad.

También es relevante apuntar que irrumpieron nuevas exigencias normativas y de los clientes en materia de sostenibilidad industrial, además de la Inteligencia Artificial. Estas últimas tecnologías disruptivas permiten sacar conclusiones y predicciones en cuanto al comportamiento de los sistemas productivos y hacerlo de una manera muy eficiente. Todo eso va a depender del contexto, es decir, del grado de integración; en otras palabras, va a depender de la calidad, no tanto de la cantidad, de los datos y eso lo facilita el contexto.

A propósito del impacto laboral de estos procesos de integración transversal, el CEO de Mas Ingenieros consideró: “Si no hacemos nada o si somos cortoplacistas, sí va a suponer más desempleo. Pero está claro que el avance tecnológico es imparable. O llegamos a nivel mundial a un acuerdo para no avanzar más o nos apalancamos en la automatización, es decir, sustituir personas por robots. Puedo no sustituir a la persona por un robot, pero si alguien lo hace eso va a reducir costes… La persona despedida se va a tener que reciclar. El trabajo no te lo va a quitar el robot sino una persona que se maneje con ese robot o lo fabrique”. 

Para él la automatización es incontenible, pero eso se sustenta no solo en el ecosistema industrial porque el empresario está obligado a ser más eficiente y sostenible y buscará soluciones. Ese ecosistema industrial tiene que venir acompañado por la parte social, educativa…

Aunque parezca una paradoja, el sector industrial es el más reticente de todos a aplicar la integración, opinó Toni Mas, quien consideró que mucho depende del perfil del interlocutor. En el caso de una industria es alguien de planta o de IT, que por diferentes cuestiones bloquean el proyecto, dijo. En el caso de un data center o una universidad, el perfil del interlocutor es distinto: no suelen trabajar con tecnología “y están abiertos a otros sectores”. “Un data center no trabaja con tecnología, sino que aloja tecnología”, aclaró.

¿Cómo se explica esa paradoja? Es también algo cultural, porque la tendencia es que cada uno quiera mantener su parcela de datos, reveló. “Eso es más acusado en la industria”, remarcó. Una razón puede ser el miedo, la precaución ante lo desconocido o la excusa de que los procesos productivos deben ser robustos y funcionar 24/7. “La industria ha estado trabajando con grandes proveedores y ahora les cuesta cambiar o dar el paso… También puede ser por desconocimiento. Pero también están las excepciones. La industria del automóvil es mucho más dinámica”. La farmacéutica también lo es, pero por imperativo normativo. “Las industrias más avanzadas o con más potencial son las que están controladas por gente más humilde, más dispuesta a escuchar”, admitió y puso por ejemplo la industria de los data centers, un sector “muy proactivo”.

Al concretar sobre universidades u hospitales, Mas estimó que las de titularidad pública tienen más dificultades a la hora de tomar decisiones pues son más dependientes jerárquicamente. “No es solo el criterio económico-técnico, hay otros criterios…”  

La integración transversal fue, precisamente, el objeto de la jornada Integrate Madrid 2023, celebrada el pasado 7 de noviembre en la que directivos de infraestructuras como data centers, hospitales, oficinas, universidades y hoteles, entre otros, tuvieron la ocasión de interactuar con proveedores de soluciones para conocer cómo, a través de la integración y convergencia de soluciones, se logra elevar el rendimiento o la eficiencia en infraestructuras.

En el evento, organizado por Mas Ingenieros, intervinieron los representantes de ocho empresas proveedoras de productos y servicios que facilitan una integración inteligente y sostenible. Las compañías eran las siguientes: RPG Ingeniería Audiovisual, Angela IE, Avigilon, Gallagher, Stratus Technologies, Traka, Trend y Wago-Dicomat.

Foto de familia con los ponentes y participantes de la jornada Integrate Madrid 2023.

Raúl Mir es el CEO de Angela IE, una firma que ofrece un software de sostenibilidad corporativa; esa aplicación informática es una solución tecnológica capaz de ayudar a ordenar y a utilizar datos de las empresas relativos a aspectos de sostenibilidad, es decir, al impacto medioambiental, social y a la toma de decisiones, los conocidos como aspectos ESG. Esos datos son susceptibles, dijo Mir en una entrevista con industry TALKS, o bien de cumplir con las exigencias regulatorias en términos de reporting, o bien de generar informes que terminan la toma de decisiones, o bien de mejorar la eficiencia energética, emisiones de carbono…

Angela IE forma parte del Grupo Attrim, que tiene cuatro ramas de negocio. Una de ellas es la consultoría de sostenibilidad corporativa, sobre todo regulatoria, es decir, compliance; en otras palabras, ayudan a las empresas a abordar las exigencias normativas especialmente en lo relativo a reporting a través del estado de información financiera, la huella de carbono, el informe de impacto financiero de riesgos climático, etc.

Los clientes targets de Angela IE no vienen dados por el sector productivo en que se ocupan sino por el tamaño de las compañías. La regulación europea exige a todas las empresas de más de 250 empleados y 40 millones de facturación, independientemente de la industria, a reportar lo que se conoce como el Estado de Información No Financiera (EINF).

Los requerimientos exigidos por el EINF y por las directivas europeas en materia de sostenibilidad corporativa se determinan en base a diferentes metodologías de análisis, el más utilizado es el análisis de materialidad y el siguiente es el análisis de doble materialidad. Para aclarar los términos, las industrias afectadas tienen que analizar cuál es el impacto medioambiental y social de su actividad y al mismo tiempo vincularlo con sus estadios financieros, lo que significa que cuanto más sostenible sea, teóricamente mejor empresa será o, dicho de otra forma, cuántos más riesgos medioambientales o sociales tenga y no corrija, peor empresa será, por lo que su coste de financiación y las exigencias de sus clientes serán más complicadas.          

“Ese análisis lo realizamos a través de procesos de consultoría y lo implementamos en el software para que la empresa sea más eficiente a la hora de reportar esa información”, resumió Mir.

Las empresas industriales tienen que hacer más deberes desde el punto de vista de la sostenibilidad medioambiental, pero la sostenibilidad también hace referencia a otra clase de aspectos que no son medioambientales como los sociales, los relacionados con la toma de decisiones, con la cadena de suministros, por ejemplo. “Se considera que ser sostenible es ser verde, pero nosotros consideramos que ser sostenible significa que perdura, que permanece. Ser sostenible es más que ser verde”, indicó Raúl Mir, CEO de Angela IE.

Los criterios ESG se refieren a factores ambientales, sociales y de gobernanza que se evalúan para invertir en una empresa.

La sostenibilidad también incluye aspectos sociales como el porcentaje de diversidad (género, edad de los empleados) en los órganos de dirección de la empresa, como el porcentaje del tipo de contratación laboral (fijos y temporales); también se analiza la formación de los empleados y la política de formación de la compañía; también se examina la relación de la empresa con sus grupos de interés, es decir, la población donde está la sede.

En cuanto a la toma de decisiones no es lo mismo que una compañía tenga un consejo de administración con consejeros independientes que no los tenga; no es lo mismo que tenga comité de dirección y comités operativo; no es lo mismo que las decisiones las tome el propietario porque es el dueño a que haya una serie de protocolos definitivos para esa cuestión.

Todo ello se regula a través del Reglamento de Taxonomía y la Directiva de Sostenibilidad Corporativa o Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD). Eso marca la información que es preciso reportar dependiendo de la clase de empresa. De ahí parte de la complejidad de los datos y su gestión.  Se trata de cumplir con la legislación, pero también convertir esos datos en valor añadido y que esos datos estén integrados.

Las empresas industriales, en materia de sostenibilidad corporativa, “progresan adecuadamente, pero todavía queda muchísimo por hacer”, admitió Raúl Mir, de Angela IE. Hay una realidad, añadió, y es que la pyme española -y la industria española está formada al 98% por pymes-, históricamente, “ha funcionado mucho por la obligación y no tanto por la determinación o la ventaja competitiva”. Eso lo estamos viendo en el proceso de transformación digital, donde las pymes tienen un problema de digitalización, explicó. “Únicamente se ha abordado la sostenibilidad corporativa, es decir, cambiar para ser más sostenible cuando se ha obligado de verdad a hacerlo”.

La regulación comunitaria utiliza tres palancas muy importantes para la movilización de las pymes. La primera son los clientes. Si el cliente de una empresa está obligado a reportar la sostenibilidad corporativa, esta adquiere el compromiso de cumplir los mismos estándares y entonces da igual el volumen de negocio y el número de trabajadores. “Si le vendes colchones a Ikea, tendrás que cumplir los estándares que debe cumplir Ikea”, enfatizó Mir.       

La segunda palanca es el acceso al capital a través de la Directiva de finanzas sostenibles que aplica a quien tiene el dinero, al inversor. La financiación está sujeta a que el solicitante tenga un informe financiero de riesgos climáticos, un informe de sostenibilidad o planes de transición. Dependiendo de esta documentación, la financiación puede ser más car o incluso ser rechazada.

La tercera es el consumidor, quien cada vez es más consciente de la sostenibilidad y premia o no a aquellas empresas industriales que lo hacen bien, porque “los precios empiezan a igualarse” gracias a la innovación.

“Hace falta divulgar que ser sostenible es rentable”, razonó Mir. “Quitarse la losa de que es un coste. Es una inversión que permite tener una ventaja competitiva desde el punto de vista de la gestión de la empresa”. Se sigue pensando que la sostenibilidad es asunto de las actividades medioambientales y de la economía social y “no es así”.       

El anfitrión de las jornadas de integración fue la empresa RPG Ingeniería Audiovisual, especializada en soluciones integrales en diseño y transformación de la experiencia digital de los clientes. Implementan, gestionan y ejecutan proyectos de innovación tecnológica abarcando el ciclo 360º completo desde el diseño conceptual, instalación y servicio post venta. Ha hecho más de 1.500 centros de control en más de 35 países. Trabajan en interiorismo y consultoría.

Uno de los productos que RPG Ingeniería Audiovisual presentó a los asistentes de las jornadas fue una consola de operación para centros de control que incluye un sistema de reconocimiento del operador de turno. Es una consola poco vulnerable. El otro es una aplicación de Digital Twins para mostrar instalaciones.

Wago, por su lado, es un fabricante alemán de sistemas de interconexión y de control a nivel industrial, según indicó a este medio de comunicación su delegado comercial Juan Antonio Muñoz. Wago-Dicomat aprovechó las jornadas de integración para presentar un caso práctico: el de la digitalización, el control de clima y el análisis de calidad del aire de una planta de producción de Automoción.  

Avigilon, del Grupo Motorola (líder en comunicaciones críticas), ofreció soluciones avanzadas de video seguridad con aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA) y analítica de video. En industria están en las fábricas de Citroën en Galicia, por poner un ejemplo. También en infraestructuras críticas. La plataforma de Avigilon es integrable con otras cámaras, incluso analógicas, y puede funcionar hasta en procesos de termografía industrial que permiten medir la temperatura en diferentes zonas de una máquina o una escena y sirven, una vez programadas, para hacer un mantenimiento preventivo o detección de incendios.

Mientas que Gallagher es una multinacional oriunda de Nueva Zelanda especializada en integración y ciberseguridad, Trend, empresa del gigante Honeywell, fabrica desde hace más de 40 años sistemas de administración para edificios. Ambas firmas se decantaron por protocolos abiertos, lo que facilita la integración incluso con sistemas antiguos.

La prioridad de los clientes (gestores o propietarios de las infraestructuras) es descarbonizar, reducir costes, la mejora de la calidad del ambiente, mejorar la resiliencia de los edificios y atraer y retener el talento, dijo Carlos Fernández, responsable de Desarrollo de Negocio de Trend durante su ponencia.  

Fernández ofreció una serie de datos significativos: el 40% de las emisiones de CO2 de Europa proceden de edificios; el 62% del consumo de energía en los edificios es la electricidad; el 30% de la energía se desperdicia/disipa en los edificios; el 78% de la nueva construcción incluye tecnologías inteligentes; y el 83% de los edificios heredados requerirá una importante readaptación.

Stratus Technologies explicó sus aplicaciones de misión crítica donde los equipos redundantes son necesarios, apostando por la tecnología Edge, es decir, aquella que está cerca del usuario final, y no está situada ni en un data center ni en la Nube (Cloud).

Finalmente la empresa Traka presentó sus innovadoras soluciones de armarios de llaves y taquillas inteligentes que son empleadas por compañías tan conocidas como Sandoz, Repsol o Metro de Madrid. Ambas herramientas son muy útiles para gestionar y controlar dispositivos, vehículos o máquinas.

Arriba las taquillas inteligentes que vende Traka; abajo, los armarios de llaves.
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