EMPRESAS

La industria de defensa busca un aliado en el sector del automóvil

La industria de automoción, presionada por la agresiva competencia china, el descenso de las ventas y la transformación hacia el vehículo eléctrico, es un socio perfecto para ampliar la capacidad productiva, sumar personal cualificado y acortar los tiempos de entrega de un sector de la defensa que atraviesa un ciclo de crecimiento que va a durar años.

El sector automovilístico europeo no pasa por sus mejores momentos, presionado por la agresiva competencia de empresas chinas, el descenso de las ventas y la transformación hacia el vehículo eléctrico. Pero atesora una capacidad industrial y tecnológica sobrada, como demuestran sin ir más lejos el buen número de fábricas de multinacionales del sector que están repartidas por todo el territorio nacional y han sobrevivido hasta ahora a la amenaza de la deslocalización hacia mercados con mano de obra más barata. 

Al tiempo, la industria de defensa necesita aumentar su capacidad productiva en este ciclo de aumento de los presupuestos públicos militares en el Viejo Continente y el camino hacia la autonomía estratégica que ha emprendido Europa tras la invasión rusa de Ucrania. Intensificados por las presiones de la Administración Trump para que los miembros europeos de la OTAN incrementen su gasto en defensa. 

Un contexto que genera las condiciones para que las industrias automovilística y de defensa españolas y europeas estudien alianzas y vías de colaboración.

Leonardo compra Iveco

A finales de marzo Infodefensa publicaba que el gigante italiano de los sectores aeroespacial y de defensa y seguridad Leonardo ha completado la adquisición del negocio de defensa del también italiano Grupo Iveco, anunciada el pasado verano. Una operación de 1.700 millones de euros, que incluye las marcas IDV, de vehículos militares y protección civil; y Astra, fabricante de camiones pesados rígidos y articulados, dúmpers y vehículos militares diseñados para condiciones extremas, minería y construcción. 

Una operación de la que había estado pendiente Indra. El año pasado trascendió que la firma española mantuvo conversaciones con la alemana Rheinmetall y la citada Leonardo para entrar en el consorcio creado a principios de ese año por esas dos empresas —bautizado como Leonardo Rheinmetall Military Vehicles (LRMV)—, como favorito entonces para la adquisición de Iveco Defence Vehicles (IDV). La compañía española había tratado de optar anteriormente en solitario a la compra del fabricante italiano de vehículos de defensa.

Indra y los vehículos militares

Y precisamente Indra también ha sido noticia recientemente por explorar nuevas vías de colaboración con empresas automovilísticas. Infodefensa publicaba el mes pasado que la multinacional de tecnología y defensa mantiene contactos con Seat (Grupo Volkswagen) para estudiar la posibilidad de fabricar en sus instalaciones vehículos militares ligeros. En una información adelantada por Cinco Días y confirmada por Infodefensa en fuentes del sector, ambas corporaciones estarían explorando ya la firma de un memorándum de entendimiento con el objetivo de producir unos 5.000 vehículos militares en la planta de la automovilística en Martorell (Barcelona).

Una sinergia que no es algo nuevo en el sector. Las Fuerzas Armadas españolas disponen de diferentes vehículos en servicio a partir de modelos comerciales. Desde hace dos años, la empresa española Iturri suministra al Ejército de Tierra el Peugeot Landtrek, un vehículo de diseño chino (Changan) y motor alemán (Getrag —antiguo gigante alemán de transmisiones, integrado en la germano-canadiense Magna—) ensamblado bajo marca Peugeot, que sustituirá progresivamente a los veteranos Nissan Pathfinder y al polémico Santana Aníbal. Un contrato valorado en más de 300 millones que prevé el suministro de hasta 4.500 vehículos durante seis años.

El acuerdo entre Indra y Seat implicaría a otras empresas, como la catalana Ficosa, que recientemente cerró una alianza con Indra para sistemas electroópticos de visión y vigilancia de cara a programas de defensa como el VCR 8×8 Dragón y el Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC) del Ejército de Tierra. Y es que precisamente Ficosa ya trabaja con la marca española del Grupo Volkswagen, suministrándole cámaras de retrovisor de 360 grados para los turismos y componentes de software de geolocalización, entre otros equipamientos. 

Fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). Firma: Industry Talks

Por su parte, Indra ha creado una división de vehículos militares, Indra Land Vehicles, en su apuesta por este segmento, para lo que adquirió el pasado verano la histórica planta de El Tallerón en Gijón a la empresa de ingeniería industrial Duro Felguera. Y ha firmado a finales de marzo acuerdos con la coreana Hanwha en torno al obús K9; y con la alemana Rheinmetall para la fabricación de vehículos tácticos militares, carros de combate y camiones logísticos, además de otros equipos de defensa. El primer paso de este último acuerdo será la creación de una empresa conjunta en España a finales de este año con capacidad de producción para concurrir a una licitación del Ejército de Tierra español para el suministro de hasta 3.000 camiones logísticos. Y también tienen en el punto de mira nuevos programas en nuestro país de vehículos tácticos militares y la modernización de la flota de carros de combate Leopard del Ejército de Tierra. 

Acuerdos que obligan a la tecnológica española a aumentar en gran medida su capacidad productiva de vehículos en su apuesta por el crecimiento en este campo a través de Indra Land Vehicles. Una filial liderada por Frank Torres, que es un buen conocedor de la industria de automoción —con una larga trayectoria directiva en la japonesa Nissan—; de igual forma que José Vicente de los Mozos, CEO de la compañía, que desarrolló su carrera en Renault, desde aprendiz hasta presidir la filial española, pasando también precisamente por Nissan y Ficosa.

Renault y los drones

Precisamente el grupo francés Renault es otro de los fabricantes de automóviles del Viejo Continente que han tenido ya acercamientos al sector de la defensa. La firma trabaja, como informaba Infodron a finales de enero, para reconvertir dos factorías y producir drones de ataque de largo alcance en asociación con el fabricante aeroespacial y de defensa francés Turgis et Gaillard Groupe. La fabricación tendrá lugar en sus plantas en Le Mans y Cléon: 600 drones al mes empleando equipos y personal que ahora se dedican a la fabricación de automóviles. Un proyecto, bautizado como Chorus, que reportará a la automovilística francesa unos 1.000 millones de euros en 10 años y que fue promovido por el gobierno galo.

Asimismo, según ha difundido la agencia de noticias francesa AFP este mismo mes de abril, el fabricante de automóviles galo también está trabajando en colaboración con el grupo industrial belga John Cockerill, propietario del principal proveedor francés de vehículos militares, Arquus. Según esta información ambos grupos están desarrollando un dron terrestre para uso militar y civil. 

Un sector, el de la defensa, que no es completamente nuevo para la marca francesa de automóviles, que ya tuvo su propia división, denominada Renault Trucks Defense, que posteriormente vendió a la sueca Volvo (integrada en la rama de vehículos industriales, Renault Véhicules Industriels). Después fue rebautizada como Arquus y vendida a John Cockerill, en una operación estratégica para los gobiernos belga y francés, adquiriendo cada Estado un 10% de la división de defensa (John Cockerill Defense).

Vehículos de Renault Trucks recibidos por el Ejército de Tierra a finales de 2025. Firma: Industry Talks

El caso sueco

Precisamente en Suecia se ha producido también una especie de viaje de ida y vuelta similar al de Francia en ciertas relaciones y aprovechamiento de capacidades entre la industria de la defensa y la del automóvil. Se trata especialmente de Saab, que nació como fabricante de aviones de combate y después se adentró en la industria automovilística dando origen posteriormente a Saab AB(sector defensa y aeroespacial) y Saab Automobile. Esta última pasó a manos de General Motors y terminó quebrando en 2011 tras haber sido vendida a la holandesa Spyker Cars. Un tribunal de quiebras sueco tomó el control de los activos (la fábrica de Trollhättan, las patentes, la maquinaria) y en 2012, el consorcio chino-sueco National Electric Vehicle Sweden (NEVS) compró esos activos. Pero ante el fracaso de este proyecto, la mayor parte del complejo de Stallbacka (la fábrica en la localidad de Trollhättan, el polo sueco de la industria del motor y la defensa) fue adquirida por Stenhaga Fastigheter, una empresa sueca de gestión inmobiliaria industrial liderada por el inversor Svante Andersson

Esta gestora inmobiliaria ha alquilado espacios de esas antiguas instalaciones, que han sido ocupados ya por Saab AB, la antigua matriz aeroespacial y de defensa de la quebrada automovilística, que ha instalado allí parte de su división de sistemas de vigilancia y aeronáutica; y por otra firma de defensa y aeroespacial, GKN Aerospace (antigua Volvo Aero), cuyas instalaciones colindantes se han quedado pequeñas. En ambos casos, el crecimiento del sector y el aumento de pedidos, así como la necesidad de aminorar los tiempos de entrega han provocado que las grandes empresas de defensa del país aprovechen las infraestructuras de la desaparecida marca automovilística.

Además, su valiosa maquinaria ha sido subastada y según medios suecos la propia GKN y proveedores locales de la cadena de suministro militar sueca se habrían hecho con parte de sus activos (que incluyen prensas hidráulicas de gran tonelaje, celdas de soldadura robotizada, equipos de mecanizado de precisión y sistemas de metrología avanzada o medición láser) para la fabricación, ahora, de componentes aeroespaciales o militares.

Asimismo, la empresa de defensa y aeroespacial, Saab AB, ha intensificado su colaboración con el fabricante de camiones Scania (propiedad de Volkswagen, pero que hasta 1995 formó parte del mismo grupo empresarial que Saab) para el desarrollo de vehículos militares autónomos. Se están utilizando sus plataformas de camiones civiles y su tecnología de conducción autónoma para desarrollar nuevos convoyes logísticos militares, reduciendo la exposición humana en zonas de conflicto y aprovechando la capacidad de producción masiva.

Reconversión de fábricas en Alemania

Esta forma de aprovechar los activos, reconvirtiendo fábricas, pero además aprovechando también el talento de ingenieros y operarios muy especializados y cualificados, es el que ha seguido la estadounidense General Dynamics en Alemania y el que esta compañía ha propuesto imitar al gobierno español.

Santa Bárbara Sistemas, integrada en el grupo europeo de la estadounidense, ha anunciado contactos con empresas automovilísticas españolas y con representantes de la industria auxiliar para impulsar planes conjuntos de participación industrial. La compañía propone compartir con el gobierno español la experiencia de la reconversión de una antigua planta de Opel (perteneciente al grupo Stellantis) en Kaiserslautern (Alemania) para aprovechar las sinergias entre los dos sectores y poder acelerar las entregas de blindados.

Fábrica de Opel en Kaiserslautern (Alemania). Firma: Opel

Esa nueva fábrica de General Dynamics European Land Systems (GDELS) ha sido reconvertida en menos de un año para acelerar la producción y cubrir la demanda creciente de los vehículos blindados por parte del gobierno germano. En estas instalaciones se fabricarán puentes militares como el vehículo anfibio M3 (el vehículo mismo es el puente)el IRB (Improved Ribbon Bridge o Puente de Cinta Continuo Mejorado), ampliamente usados por países del entorno OTAN; y vehículos blindados.

«Este modelo de desarrollo del sector de la industria de Defensa está ofreciendo ya resultados tangibles que podrían ser aplicables en España, donde existe un gran potencial de la industria del automóvil, que aporta el 10% del PIB, pero en la actualidad atraviesa niveles de producción no vistos en una década y afronta riesgos de deslocalización», explicaba su director general, Alejandro Page, en un reciente comunicado de la compañía.  Y añadía: «En este escenario, la transición hacia la defensa terrestre es una cuestión absolutamente estratégica para mantener e incrementar el empleo y garantizar el desarrollo industrial. Esta situación se produce tanto en el sector de fabricación de automóviles como en su industria auxiliar. No es necesario construir desde cero. No es necesario esperar años. El modelo existe, funciona y está documentado».

Una experiencia en el país teutón que el gigante alemán de defensa Rheinmetall se ha planteado aplicar también en otra fábrica de Volkswagen afectada por el momento que atraviesa la industria automovilística europea, la ubicada en Osnabrück, para salvar sus empleos ya que Volkswagen dejará de fabricar allí el T-Roc Cabrio y el Porsche 718 en 2026 y 2027 y está estudiando la venta o reestructuración de esta planta. La firma automovilística germana ya fabrica camiones militares logísticos en una joint venture de su filial MAN (49% de la propiedad) y Rheinmetall (51%), denominada Rheinmetall MAN Military Vehicles (RMMV).

Rheinmetall planteó el pasado año convertir parte de la planta de Osnabrück en una línea de montaje de vehículos blindados, como el Fuchs o el Boxer. A su vez, el diario financiero británico Financial Times adelantó recientemente que la israelí Rafael Advanced Defence Systems negocia con Volkswagen para fabricar en estas instalaciones componentes del sistema antimisiles Iron Dome (Cúpula de Hierro). 

Y en respuesta a una consulta de la agencia de noticias alemana DPA, un portavoz de la compañía ha confirmado que «la planta de Volkswagen en Osnabrück ha desarrollado varios prototipos de vehículos en los últimos meses y los ha presentado en Enforce Tac (feria militar que se celebra en Núremberg) para explorar posibles oportunidades y perspectivas de mercado. Aún no se sabe si esto dará lugar a proyectos concretos ni en qué medida». El mismo portavoz explicaba que Volkswagen continúa analizando diversas opciones para la planta de Osnabrück, en conversaciones con «varios actores del mercado», y que Rheinmetall ha sido considerado desde hace tiempo como un posible comprador. Y el consorcio franco-alemán KNDS (fabricante de los tanques Leopard) también ha sido mencionado por la prensa alemana como un posible socio para utilizar la capacidad de Osnabrück. 

Un futuro el de esta planta y su posible nuevo vínculo al sector de la defensa que se ha convertido en asunto de Estado en Alemania. Y es que esta localidad está ubicada en Baja Sajonia, donde también se encuentra la sede central histórica de Volkswagen (Wolfsburgo). El gobierno regional es el segundo mayor accionista de la firma automovilística (posee el 20% de los derechos de voto, solo por debajo de la familia Porsche-Piëch) y ha expresado públicamente el compromiso de salvar los 2.300 empleos de la fábrica convirtiendo la zona en un hub del sector de la defensa. En este land (en la localidad de Unterlüß) ya se encuentra ubicado también el mayor centro de pruebas de armas de Europa, propiedad de Rheinmetall. La fábrica de Osnabrück es la antigua planta de Karmann (célebre por los descapotables que fabricaba entre otros para Volkswagen) y sus trabajadores son especialistas en series cortas y montajes complejos, lo cual es perfecto para la industria de defensa. Además, la Ley Volkswagen es una norma federal única que otorga al estado de Baja Sajonia un derecho de veto sobre decisiones estratégicas, como el cierre de plantas. 

Se da la circunstancia de que cuando Karmann quebró en 2009 por la caída de demanda de descapotables y la crisis financiera, Volkswagen compró los activos y contrató a gran parte de la plantilla de la fábrica de Osnabrück, la misma a la que ahora se busca nuevo rescate bajo el paraguas de la inversión militar. Algo similar a la reconversión industrial basada en el crecimiento de la defensa vivida en el polo sueco de Trollhättan con la extinta rama automovilística de Saab.

En los próximos meses se asistirá muy probablemente a nuevos acuerdos y acercamientos entre una industria automovilística en problemas y un sector de la defensa en pleno ciclo expansivo.

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