Beatriz Arias, directora de Transformación Digital en DigitalES, defendió que la tecnología ya está disponible y que la diferencia está en la capacidad de las organizaciones para aprovecharla: «La tecnología está disponible, la ventaja está realmente en quién sea capaz de integrarla, de escalarla y de gobernarla con seguridad».
Arias explicó que la digitalización hace que la actividad energética sea «medible, por tanto predecible y, por tanto, optimizable». Como ejemplos, citó el potencial de los dispositivos conectados para reducir el consumo en los hogares y el uso de sensores que alertan de posibles averías en transformadores antes de que se produzcan. También señaló que los drones permiten inspeccionar líneas, subestaciones y parques con menor riesgo para los operarios.
Sin embargo, las principales barreras no son necesariamente tecnológicas. La representante de DigitalES apuntó a los silos organizativos, la falta de competencias digitales y la resistencia al cambio. A ello se suman los riesgos de ciberseguridad derivados de una mayor conectividad. Por eso, su prioridad para los próximos años fue clara: «Nuestra prioridad sería escala». La tecnología, sostuvo, debe salir de los proyectos piloto y extenderse a las operaciones reales.
Del dato a la toma de decisiones
La disponibilidad de información no garantiza por sí sola una mejora de los resultados. Laura Penín Antón, especialista Salesforce del sector energético en CALIBRE 360, insistió en que el factor determinante es cómo se utilizan las herramientas. «Ni es la tecnología ni las plataformas, es cómo se usa eso», resumió.
Penín defendió que las empresas deben partir de las necesidades de sus clientes y definir qué problema quieren resolver antes de implantar una solución. «Tenemos las plataformas, tenemos la tecnología y, como he repetido, tenemos el dato», afirmó, aunque advirtió de que su aprovechamiento requiere una estrategia adecuada, calidad de la información y una correcta gobernanza.
La consultora explicó que estas herramientas pueden ayudar a identificar oportunidades comerciales y ofrecer servicios más personalizados. También presentó casos de uso relacionados con el análisis predictivo, en los que la combinación de datos históricos y en tiempo real permite anticipar posibles incidencias o detectar cuándo un cliente puede estar en riesgo de abandonar un servicio.
Para Penín, el objetivo es que la información se traduzca en decisiones concretas y llegue a las personas que deben actuar. La inteligencia artificial puede contribuir a ese proceso, pero su implantación debe realizarse con garantías de seguridad y control sobre los datos.
Monitorización en tiempo real y flexibilidad energética
La transformación también está cambiando la forma de gestionar las instalaciones y los recursos energéticos. Olatz Molinos, Product Sales Specialist en CARLO GAVAZZI, explicó que el modelo tradicional, basado en recopilar datos, elaborar informes y analizar posteriormente los resultados, está evolucionando hacia una gestión en tiempo real.
«Las empresas ya no son meras consumidoras de energía», señaló. Muchas pueden generar electricidad, almacenarla o adaptar su demanda, por lo que la información resulta clave para decidir cuándo consumir, almacenar o verter energía a la red.
En este escenario, Molinos destacó la importancia de los dispositivos de computación en el borde —edge computing—, capaces de procesar información y activar respuestas directamente en las instalaciones, sin depender únicamente de sistemas centralizados en la nube. En determinados casos, explicó, los datos deben gestionarse y las decisiones ejecutarse en cuestión de milisegundos.
La especialista resumió la prioridad del sector en una frase: «No digitalizar más, sino digitalizar mejor». Esto implica combinar inteligencia, automatización y ciberseguridad para que la información pueda convertirse en acciones fiables y oportunas.
Molinos también advirtió de que la expansión de la demanda eléctrica exige inversiones adicionales en redes. La flexibilidad de la demanda y la coordinación segura de recursos distribuidos, como el autoconsumo, las baterías y los puntos de recarga, pueden contribuir a integrar mejor estos recursos en el sistema eléctrico.
Los centros de datos, entre la eficiencia y el aumento de la demanda
El crecimiento de la inteligencia artificial está incrementando las necesidades energéticas de los centros de datos, pero también está impulsando mejoras en la eficiencia de sus equipos e infraestructuras. Rubén Fernández, EMEA Optimization Services en VERTIV, defendió que la eficiencia debe seguir siendo el eje de la gestión de estas instalaciones.
Entre los avances, citó la evolución de los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI), que garantizan el suministro eléctrico a los equipos. Según explicó, hace entre diez y quince años las pérdidas energéticas asociadas a estos sistemas podían situarse entre el 8 % y el 10 %, mientras que la innovación ha permitido reducirlas hasta aproximadamente el 3 %.
Fernández destacó asimismo las posibilidades de mejorar la refrigeración mediante tecnologías que aprovechan temperaturas de funcionamiento más elevadas y reducen la necesidad de recurrir a determinados sistemas de compresión. A ello se suma la monitorización continua, que permite detectar oportunidades de mejora y controlar el comportamiento de las instalaciones.
No obstante, consideró que el debate sobre el consumo de los centros de datos debe tener en cuenta los servicios que sostienen. Recordó que la demanda procede del conjunto de la actividad digital y defendió que estas infraestructuras pueden ser una herramienta para avanzar hacia una sociedad más eficiente.
El responsable de VERTIV también pidió una regulación técnicamente viable. Advirtió de que unos requisitos difíciles de cumplir podrían desplazar inversiones hacia otros países europeos. El desafío, por tanto, consiste en elevar la eficiencia sin comprometer la competitividad ni la capacidad de atraer nuevas infraestructuras.
La digitalización como herramienta para descarbonizar la industria
Desde la perspectiva de los servicios energéticos industriales, Renato Ramos, Head of Sales Operations International y Post Merger Integration Director Iberia en GETEC, puso el foco en la capacidad de la digitalización para mejorar el rendimiento de las instalaciones y anticipar problemas.
«La digitalización viabiliza la descarbonización en muchas maneras», afirmó. Según explicó, disponer de información detallada sobre el funcionamiento de los activos permite ofrecer un seguimiento más preciso a los clientes y detectar desviaciones antes de que se conviertan en incidencias.
Ramos describió un proyecto en Polonia en el que un centro de datos se opera de forma remota desde Alemania. «Tenemos más de 200 activos ahí, 24 horas, 7 días por semana», explicó sobre el sistema de monitorización continua. La recopilación de datos permite supervisar las instalaciones y anticipar posibles fallos, reduciendo la necesidad de realizar determinadas operaciones presencialmente.
El representante de GETEC subrayó que la fiabilidad es esencial para mantener la confianza de los clientes y que la digitalización debe acompañarse de procedimientos operativos sólidos. La seguridad de la información, añadió, es cada vez más importante a medida que crece la dependencia de sistemas conectados.
Infraestructuras, regulación y seguridad para sostener el crecimiento
La mesa coincidió en que el desarrollo de la economía digital no puede apoyarse únicamente en nuevas tecnologías. También requiere redes eléctricas capaces de responder al incremento de la demanda, más capacidad de almacenamiento, una mayor integración de las renovables y mecanismos que permitan gestionar la flexibilidad.
Arias apuntó que España cuenta con fortalezas para aprovechar esta transformación, pero mantiene retos pendientes, entre ellos las interconexiones con Europa, el almacenamiento, los puntos de recarga y la agilización de determinados despliegues. También defendió una regulación adaptada a los nuevos modelos de negocio y una gestión coherente de los datos.
La conclusión compartida fue que la digitalización puede contribuir tanto a reducir el consumo por unidad de actividad como a gestionar mejor una demanda creciente. Para lograrlo, será necesario extender las soluciones más allá de los proyectos piloto, conectar los datos con las decisiones operativas y garantizar la seguridad de los sistemas.
Las prioridades finales de los ponentes reflejaron ese enfoque: escalar las soluciones disponibles, establecer un marco regulatorio coherente, trasladar la tecnología a las personas que deben utilizarla y asegurar la fiabilidad de las operaciones. El objetivo no es digitalizar por digitalizar, sino convertir la información en mejoras medibles de eficiencia, competitividad y descarbonización.

