Con la ponencia “La automoción como proyecto de país”, Alberto Nadal, Vicesecretario de Economía y Desarrollo Sostenible del Partido Popular, afirmó que el automóvil es una de las industrias esenciales en el país pero que “en los últimos tiempos las decisiones de Europa han desconcertado un poco”. “Se han introducido una serie de objetivos y metas que han creado incertidumbre. Se han basado más en la imposición de imponer una visión del mundo en vez de una demanda”, añadió Nadal.
Durante su intervención, afirmó que no todo es la regulación ni los hitos, ni reintroducir pragmatismo donde solo ha habido rigidez y posiciones ideológicas. “Es por ello por lo que cuando dialogamos con ANFAC nos interesa todo aquello que puede mejorar la productividad del sector. Somos conscientes del peso regulatorio del sector automóvil y responsabilidad del fabricante para objetivos y plazos que no siempre son realistas, y por ello desde el Partido Popular queremos daros flexibilidad para cumplir esto.”
A continuación, se dio comienzo a una mesa en la que se puso especial atención a la visión de España. Con el título “La importancia de tener un plan estratégico para la industria”, la mesa reunió a representantes institucionales y sindicales en un debate centrado en el futuro del tejido industrial. Jordi García Brustenga, secretario de Estado de Industria; Mariano Hoya, secretario general de UGT FICA; María Jesús Lorezana, Conselleira de Economía e Industria de la Xunta de Galicia; y Francisco San José, secretario general de CCOO, coincidieron en “lo bien hecho nos define como país”. En este sentido, destacaron la importancia de poner en valor el trabajo que se realiza en España, reivindicando con convicción la calidad, la capacidad industrial y el talento que caracterizan a nuestro tejido productivo y empresarial.
Asimismo, señalaron la necesidad de “hacer justicia” a lo que se construye desde España, reforzando la confianza en nuestras propias capacidades y proyectando una imagen sólida y competitiva en el ámbito internacional.
Jordi García Brustenga, secretario de Estado de Industria, destacó que se está buscando lo público, tanto a nivel regional como a nivel europeo y junto al sector privado, para que salga una línea de dirección clara. “Hay dilemas, si más electrificado o notoriedad tecnológica; nos centramos en políticas comerciales con aranceles o política industrial.”, añadió García. “España está dando un mensaje de futuro. Tenemos casi toda la cadena de valor del vehículo eléctrico en España, además estamos haciendo ese win to win con China para llevarlo a Bruselas y contarlo”, concluyó.
Mariano Hoya, secretario general de UGT, valoró el Plan Auto 2030, aunque defendió que deberá reforzarse para asegurar una transición justa que garantice competitividad, empleo y soberanía industrial. Asimismo, se mostró alineado, a priori, con la propuesta de Volkswagen y Stellantis de impulsar la etiqueta “Hecho en Europa”.
María Jesús Lorezana, conselleira de Economía e Industria de la Xunta de Galicia, defendió una automoción “fuerte, competitiva y arraigada al territorio”. Señaló que la transición hacia el vehículo eléctrico solo será una verdadera oportunidad si contribuye a reforzar la industria y la capacidad productiva, y subrayó la necesidad de coherencia entre política energética e industrial para lograrlo.
Por su parte, José Manuel Casado, representante de CCOO Industria, valoró el Plan Auto como “un buen punto de partida para un sector estratégico que abarca toda la cadena industrial, desde las materias primas hasta el mantenimiento”, y recordó que la fortaleza actual del sector es fruto del esfuerzo de las plantillas y del diálogo social. El sindicato exigió que la alta competitividad de las personas trabajadoras se traduzca en inversiones y proyectos industriales sólidos.
El bloque se cerró con la “La automoción en la era de la Descarbonización: Retos Globales y Visión Industrial”, a cargo de Juan Antonio Bahillo, Senior Partner de McKinsey & Company. Bahillo subrayó que la automoción es la “columna vertebral industrial de Europa” y que España es uno de sus pilares fundamentales.
El directivo de McKinsey puso cifras al desafío: “La magnitud del desafío es clara: Europa se juega 440.000 millones de euros de valor añadido bruto hasta 2035. Para España, capturar una parte significativa de ese valor exige acelerar la transformación industrial y ganar competitividad en las dos variables que hoy definen el nuevo entorno: coste y velocidad. Los nuevos actores están logrando tiempos de lanzamiento hasta dos veces más rápidos y ventajas en costes de producción de entre el 20% y el 50%. La próxima década será decisiva para consolidar el peso industrial de España en la nueva era de la automoción”
Con este bloque de intervenciones, Anfac 2026 volvió a evidenciar que la próxima década será decisiva para consolidar el peso industrial de España en la nueva era de la automoción.

