INFORME DE SOLUNION

El sector del metal experimenta un cambio de ciclo “extraordinario”

Según un reciente análisis elaborado por la compañía de seguros de crédito y de caución Solunion, el sector del metal está viviendo un cambio de "ciclo extraordinario", que comenzó en el tercer trimestre de 2020 y cuya duración es todavía incierta.

La producción global de acero se contrajo un 0,9% en 2020 en comparación con 2019, con un comportamiento irregular según los mercados. Así, mientras que China experimentó un crecimiento de producción de un 5,2%, en la Unión Europea y en Estados Undios se registraron caídas del 11,8% y del 17,2%, respectivamente.

La demanda por parte de los sectores de destino se está recuperando, con una estimación del 7,7% para 2021, según datos de la Asociación Europea del Acero (EUROFER). Además, los precios de venta por parte de las acerías sufren una inflación sin precedentes, habiendo alcanzado el precio base de un producto estándar como la bobina laminada en caliente los 1.140 euros por tonelada, lo que supone duplicar su precio en los últimos seis meses. Esta cifra supera ampliamente los 880 €/t de precio máximo histórico alcanzado en septiembre de 2008 y los fabricantes continúan anunciando subidas.

En este contexto alcista, el sector del metal, las acerías y los fabricantes de producto intermedio han aprovechado la fuerte revalorización de stocks y viven un buen momento, mientras que los sectores de destino, como fabricantes de maquinaria y repuestos, construcción, e incluso automoción, están sufriendo esta escalada de precios.

4 factores para el cambio de ciclo

Según el informe de Solunion, el sector del metal experimenta un cambio de ciclo fundamentado en 4 factores. En primer lugar, la escasez de suministro en un entorno de recuperación de la demanda. Las acerías redujeron capacidades durante la crisis de 2020 y todavía llevará un tiempo volver a alcanzar los niveles de producción prepandemia.

China, primer productor mundial con una cuota de mercado del 56,5%, se ha marcado como objetivo la reducción de la producción en sus instalaciones más contaminantes, lo que le ha llevado por primera vez a importar determinadas calidades de acero para atender la fuerte demanda interna. Asimismo, ha eliminado la devolución fiscal a las exportaciones y suspendido algunos impuestos a las importaciones de acero, con el objetivo de obligar a la producción nacional a ser más eficiente.

Con los niveles de precios actuales, las medidas de salvaguarda impuestas por la UE -aranceles y cuotas- hacen muy difícil importar acero de terceros países, limitando las opciones de suministro.

Además, los nuevos objetivos climáticos de la UE establecen límites a las emisiones de carbono que afectan directamente a las acerías, que deben reducir sus emisiones un 30% para el año 2030, lo que les obliga ya a realizar fuertes inversiones para ir reduciendo sus emisiones o a limitar su producción para evitar comprar derechos. Ambos casos, bien por recargos en la producción o bien por limitación en la oferta, se traducen en un incremento de precios.

La espiral de precios frenará, pero no se conoce cuándo ocurrirá eso. A diferencia de 2008, cuando el precio del acero alcanzó máximos históricos para desplomarse en un septiembre negro, las estimaciones indican como poco probable que se produzca nuevamente una caída tan brusca.

La industria y los sectores de destino redujeron inventarios en 2020 como palanca para generar liquidez y los stocks continúan en niveles bajos a lo largo de la cadena de valor, habiendo sensación de escasez en el mercado, mientras que los pedidos y tiempos de entrega en las acerías se alargan.

Al mismo tiempo, existe una sensación de que aún hay recorrido al alza en Europa, teniendo como referencia los máximos alcanzados en EEUU, donde superan los 1.600 $/t.

“En algún momento, la espiral de precios frenará y se corregirá el mercado”, comentó Iñaki Ballesteros, responsable de Análisis de Riesgos Zona Norte en Solunion España. “Previsiblemente, la demanda se mantendrá fuerte en los próximos meses a medida que la actividad económica se recupere en Europa, mientras que las paradas para mantenimiento en el segundo semestre pueden agravar los problemas de suministro. En todo caso, es difícil que los fabricantes sean capaces de mantener los precios actuales en el medio plazo, si bien China jugará un papel determinante en este sentido”.

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