CRECIMIENTO

Duro Felguera busca una segunda vida: de la crisis financiera a la reconstrucción de su negocio industrial

Duro Felguera lleva más de siglo y medio ligada a la historia industrial de Asturias. Fundada en 1858, la compañía de ingeniería y bienes de equipo ha participado durante décadas en grandes proyectos energéticos e industriales, tanto en España como en el extranjero. Sin embargo, los problemas financieros, las dificultades asociadas a contratos históricos y el deterioro de su actividad la llevaron a una situación límite. Ahora, tras completar una profunda reestructuración financiera y operativa, la empresa intenta convertir ese proceso de supervivencia en una nueva etapa de crecimiento.

El cambio tiene una fecha clave: el 15 de junio de 2026. Ese día, el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Oviedo homologó judicialmente el plan de reestructuración de la compañía y sus principales filiales. La resolución despejó uno de los principales obstáculos para ejecutar la nueva hoja de ruta, después de más de año y medio de negociaciones y trámites.

Una crisis que obligó a rehacer el balance

La dimensión de los problemas de Duro Felguera no se explica únicamente por la caída de los ingresos o por el endeudamiento. Parte de la presión financiera procedía de reclamaciones y contingencias relacionadas con proyectos ejecutados en el pasado, que condicionaban la capacidad de la empresa para mirar hacia nuevos contratos.

El plan homologado permitió actuar sobre un perímetro de obligaciones que superaba los 980 millones de euros, incluyendo pasivos contingentes vinculados a litigios. Esa cifra no debe interpretarse como deuda financiera ordinaria que se haya eliminado íntegramente: engloba distintas obligaciones, reclamaciones y contingencias sujetas a las medidas del plan.

Entre las medidas acordadas figuran quitas y reorganización de deuda, la cancelación de determinadas obligaciones y el saneamiento de pasivos históricos. Según la información financiera publicada por la compañía, la ejecución del plan permitió cancelar aproximadamente 234,9 millones de euros en contingencias y provisiones asociadas a litigios y proyectos anteriores.

El efecto sobre la estructura financiera fue considerable. La deuda financiera se redujo desde 137 millones hasta 16 millones de euros, de acuerdo con la información publicada sobre la reestructuración. También se modificó el calendario de devolución de los compromisos vinculados al apoyo financiero público, con vencimientos extendidos hasta 2035.

La operación contó con el respaldo de Grupo Prodi, socio mayoritario de la compañía, que asumió una inyección de capital de 10 millones de euros. El plan incluyó además la venta de activos no estratégicos y una reorganización de la estructura empresarial para concentrar los recursos en las actividades consideradas prioritarias.

La reestructuración también tiene una dimensión laboral. La plantilla, que rondaba los 1.500 trabajadores antes del ajuste, se ha reducido hasta aproximadamente 525 empleados. Se trata de uno de los costes más visibles de un proceso diseñado para adaptar la compañía a un tamaño operativo que pueda sostenerse con su actividad futura.

Del saneamiento financiero a los resultados operativos

Los resultados del primer semestre de 2026 muestran tanto los avances como las limitaciones de la nueva etapa. Duro Felguera registró un EBITDA positivo de 5,13 millones de euros, frente a los 18 millones negativos del mismo periodo del año anterior. El indicador refleja una mejora del resultado operativo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones.

La compañía atribuyó parte de esta evolución a la reducción de los gastos de explotación, que pasaron de 25 millones a 8,1 millones de euros, un descenso del 68%. La nueva estructura de costes permite reducir la presión sobre la actividad mientras la empresa trata de recuperar volumen de negocio.

No obstante, el dato que obliga a mantener la cautela es la facturación. Los ingresos ordinarios se situaron en 31 millones de euros durante los seis primeros meses del año, frente a los 116 millones registrados en el mismo periodo de 2025. La contratación del semestre alcanzó 24,3 millones, ligeramente por debajo de los 25,6 millones del año anterior.

El beneficio neto atribuido ascendió a aproximadamente 241,8 millones de euros, frente a las pérdidas de 26 millones registradas un año antes. Pero ese salto no representa una mejora equivalente de la actividad industrial: está condicionado principalmente por los efectos contables de la reestructuración y la cancelación de provisiones y contingencias.

En otras palabras, Duro Felguera ha mejorado su posición financiera y ha recuperado un EBITDA positivo, pero todavía necesita aumentar la contratación, convertir su cartera potencial en proyectos ejecutables y recuperar ingresos recurrentes. El saneamiento del balance es una condición para la recuperación, no una garantía de que esta vaya a completarse.

México, el primer gran examen de la nueva etapa

El principal gancho industrial de esta nueva fase está en México. El 18 de septiembre de 2026, la junta general extraordinaria de accionistas aprobó la participación de Duro Felguera en el proyecto de la central de ciclo combinado Francisco Pérez Ríos, situada en Tula, en el estado mexicano de Hidalgo.

La operación representa una actividad prevista de 210 millones de euros durante un periodo de ejecución de 47 meses. La central, de 1.000 megavatios y promovida por la Comisión Federal de Electricidad de México, tiene como contratista principal a Mota-Engil México.

Firma: Duro Felguera

Duro Felguera asumirá la dirección y coordinación técnica del proyecto, además del suministro y la integración del denominado Balance of Plant: el conjunto de sistemas y equipos auxiliares necesarios para el funcionamiento de la instalación, más allá de los equipos principales de generación.

El contrato supone una oportunidad para volver a ganar peso en un mercado donde la ingeniería asturiana cuenta con experiencia en centrales de ciclo combinado. También puede ayudar a reconstruir una cartera de proyectos de mayor tamaño, un elemento fundamental para recuperar ingresos y dar continuidad a la actividad de sus equipos.

La operación, sin embargo, tiene una particularidad relevante: se considera una operación vinculada porque Grupo Prodi participa tanto en Duro Felguera como en Mota-Engil México. Por ese motivo, su aprobación correspondía a la junta de accionistas. La operación aprobada constituye un hito comercial importante, aunque su contribución efectiva dependerá de la ejecución del contrato, los plazos de trabajo y los márgenes obtenidos.

Una empresa más pequeña que necesita volver a crecer

La transformación de Duro Felguera va más allá de reducir deuda. La compañía pretende reorganizar su negocio en torno a sus capacidades de ingeniería, construcción y ejecución de proyectos industriales y energéticos, priorizando contratos que ofrezcan una rentabilidad adecuada y reduzcan el riesgo de repetir los problemas de proyectos anteriores.

El reto consiste en encontrar un equilibrio entre prudencia financiera y volumen de actividad. Una estructura de costes más reducida puede facilitar la rentabilidad, pero una facturación demasiado baja dificulta absorber los costes fijos, mantener capacidades técnicas y sostener una cartera suficiente de proyectos.

La empresa también necesita reconstruir la confianza de clientes, proveedores y trabajadores. En la ingeniería industrial, los contratos de gran tamaño exigen recursos financieros, solvencia técnica y capacidad para cumplir calendarios y presupuestos durante varios años. Por ello, la recuperación de Duro Felguera no dependerá solo de cerrar nuevos acuerdos, sino de ejecutarlos de forma rentable.

El proyecto mexicano puede actuar como referencia para esa nueva etapa. Si permite recuperar actividad y generar resultados positivos de manera sostenida, reforzará la credibilidad del plan de viabilidad. Si los ingresos continúan por debajo de lo previsto, la mejora financiera podría no traducirse en una recuperación industrial duradera.

La reconstrucción empieza ahora

Duro Felguera ha superado una de las fases más delicadas de su historia reciente: ha obtenido la homologación judicial de su plan, ha reducido su deuda financiera y ha vuelto al EBITDA positivo. Además, la aprobación del proyecto de Tula aporta una oportunidad concreta para reconstruir su actividad comercial.

Pero el balance de situación y la cuenta de resultados cuentan historias distintas. Mientras el saneamiento financiero ha dado un giro decisivo a la empresa, la caída de la facturación evidencia que todavía debe demostrar que puede recuperar un flujo de negocio suficiente y estable.

La siguiente etapa ya no consiste únicamente en evitar la insolvencia. Consiste en demostrar que una ingeniería histórica, tras reducir su tamaño y rehacer sus finanzas, puede volver a competir en grandes proyectos industriales sin repetir los errores que la llevaron a la crisis.

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