TRIBUNA

Autonomía estratégica, industria y datos marcan el futuro del inmologístico europeo

Redacción

Eduardo Feliciano
Business Director de Accolade en Iberia

En los últimos años, Europa ha intensificado sus esfuerzos por reforzar su autonomía estratégica en un contexto geopolítico cada vez más complejo. Este escenario ha llevado a los Estados miembros a priorizar el control y la resiliencia de infraestructuras críticas (industriales, energéticas y digitales) como elementos clave para sostener su competitividad y seguridad a largo plazo. 

En este marco, España se está consolidando como un enclave estratégico dentro del mapa europeo, tanto por su capacidad industrial como por su papel creciente en el desarrollo de infraestructuras tecnológicas avanzadas. Esta posición se ve reforzada por el incremento del gasto en Defensa, que ha situado al país en el entorno del 2 % del PIB, según las estimaciones de la OTAN. Este salto presupuestario, cercano a los 33.000 millones de euros, supone un aumento de más de 10.000 millones respecto al año anterior y marca un cambio de escala en la política industrial y de seguridad nacional, con un claro efecto tractor sobre sectores tecnológicos y productivos de alto valor añadido, en línea con los compromisos europeos adquiridos. 

Una parte relevante de este incremento presupuestario, en torno al 31 % según el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, se destina a nuevas tecnologías de telecomunicaciones y ciberseguridad, incluyendo infraestructuras digitales de uso dual, tanto civil como militar. Estas inversiones no solo fortalecen la capacidad defensiva del país, sino que impulsan el desarrollo de infraestructuras críticas vinculadas a la gestión del dato, la inteligencia artificial y los sistemas digitales avanzados, con un impacto directo sobre la economía y el tejido productivo. 

Este contexto está acelerando el posicionamiento de España como polo de atracción para la inversión internacional en centros de datos. Factores como su red de comunicaciones, la conectividad energética, la estabilidad jurídica y su posición geoestratégica refuerzan su papel como hub digital del sur de Europa. A ello se suma la disponibilidad de suelo en determinadas regiones y una creciente capacidad energética, apoyada en nuevas infraestructuras eléctricas y en el aumento de la generación renovable. Todo ello está elevando las exigencias sobre el tipo de activos inmologísticos necesarios para dar soporte a estos desarrollos, impulsando la demanda de edificios cada vez más sofisticados, capaces de integrar automatización avanzada, conectividad de última generación y altos estándares ESG, y reforzando así el papel de soluciones diseñadas específicamente para este tipo de usos. 

Como respuesta a estas nuevas exigencias, la construcción a medida deja de ser una solución puntual para convertirse en una herramienta estructural del desarrollo industrial. En proyectos con altos requerimientos técnicos, energéticos o de seguridad, el stock inmobiliario estándar presenta claras limitaciones, ya que su adaptación puede implicar restricciones funcionales y sobrecostes significativos. Por el contrario, el modelo build-to-suit permite incorporar desde la fase de diseño sistemas de refrigeración avanzada, medidas de seguridad reforzada y elevados niveles de eficiencia energética, garantizando que los activos respondan de forma precisa a las necesidades de los centros de datos y de otros sectores estratégicos. Además, ofrece la flexibilidad necesaria para anticipar ciclos de innovación cada vez más cortos y asegurar la competitividad a largo plazo. 

Desde Accolade, observamos cómo la combinación de una estrategia pública más ambiciosa, el creciente interés de la inversión internacional y la disponibilidad de suelo competitivo está redefiniendo el mapa industrial español. Comunidades como el País Vasco, Castilla-La Mancha, Aragón o Andalucía cuentan con las condiciones necesarias para acoger proyectos industriales y tecnológicos de nueva generación, aportando capacidad de crecimiento y contribuyendo a equilibrar un mercado tradicionalmente concentrado en unos pocos polos. 

La clave ya no reside únicamente en atraer inversión, sino en disponer de los activos, la planificación y los tiempos adecuados para absorberla. En este sentido, el desarrollo de infraestructuras asociadas a centros de datos y sectores estratégicos, junto con la consolidación del modelo build-to-suit, apunta a un cambio estructural en la forma de concebir el desarrollo industrial en España. La capacidad de ejecutar estos proyectos con agilidad, seguridad jurídica y visión a largo plazo será determinante para consolidar un posicionamiento competitivo y sostenible dentro del nuevo ciclo industrial europeo.

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