Según la información publicada por Cinco Días, los propietarios han comenzado a explorar el interés de potenciales compradores y entidades financieras, aunque todavía no han contratado formalmente a un asesor ni iniciado el proceso de venta. La valoración estimada incluye unos 150 millones de euros de deuda, por lo que el valor del capital se situaría en torno a los 450 millones.
La operación llega después de varios años de cambios profundos en la estructura financiera, el perímetro de negocio y la capacidad productiva de Cerealto. En 2025, la compañía registró unas ventas de 574 millones de euros, un 9,3% más que el ejercicio anterior, y un Ebitda recurrente de 53 millones, un 12% superior. Pese a esa mejora operativa, el grupo todavía contabilizó pérdidas netas de 5,4 millones de euros.
La evolución refleja la diferencia entre recuperar la capacidad de generar beneficios operativos y completar la normalización de las cuentas. Para los actuales accionistas, el objetivo pasa ahora por materializar el valor creado durante estos años y encontrar un nuevo inversor que acompañe al grupo en su siguiente etapa de crecimiento.
El rescate de una compañía industrial con problemas de deuda
La historia reciente de Cerealto está estrechamente ligada a las dificultades financieras de su antigua matriz, Grupo Siro. Fundada por Juan Manuel González Serna y su esposa, Lucía Urbán, la compañía construyó durante décadas un negocio de fabricación alimentaria para grandes distribuidores, con una importante presencia industrial en Castilla y León.
El crecimiento y la expansión del grupo estuvieron acompañados de un elevado endeudamiento que terminó comprometiendo su viabilidad. La presión financiera puso en riesgo distintas instalaciones y obligó a buscar una solución que garantizase la continuidad de la actividad, el empleo y las relaciones con sus clientes.
En 2022, Davidson Kempner y Afendis entraron en la compañía después de adquirir parte de su deuda a las entidades financieras. La operación culminó con una reestructuración del pasivo y una capitalización del balance que permitió a los fondos hacerse con el control mayoritario de Cerealto Siro Foods.
El acuerdo supuso un cambio de etapa para la empresa. La prioridad dejó de ser únicamente gestionar las obligaciones financieras y pasó a centrarse en recuperar la competitividad industrial, mejorar la eficiencia de las fábricas y reorganizar el negocio para volver a crecer.
La entrada de los fondos permitió asegurar la continuidad de una compañía con un importante peso en la industria alimentaria española y una red productiva que daba empleo a miles de trabajadores. También abrió la puerta a una transformación del modelo de negocio, con una estrategia más centrada en categorías de crecimiento y en mercados internacionales.
Más de 150 millones para transformar el negocio
Desde su entrada en 2022, los nuevos propietarios han respaldado un importante esfuerzo inversor. Entre ese año y 2025, Cerealto destinó más de 153 millones de euros a reforzar sus capacidades industriales, mejorar la eficiencia productiva, desarrollar nuevos productos y ampliar su presencia internacional.
La inversión ha sido uno de los elementos centrales de la reestructuración. En lugar de limitarse a reducir deuda y ajustar costes, la compañía ha apostado por modernizar sus instalaciones y aumentar su capacidad para competir en un mercado dominado por grandes distribuidores y fabricantes internacionales.
Durante 2025, Cerealto destinó 53 millones de euros a inversiones, principalmente orientadas a ampliar capacidad productiva y reforzar su competitividad en geografías estratégicas. Para 2026, la compañía prevé mantener el esfuerzo inversor con más de 75 millones de euros, incluyendo nuevos proyectos industriales en España y Estados Unidos.
La evolución de las cuentas muestra el efecto de esa estrategia. El crecimiento de las ventas y del EBITDA recurrente indica que el grupo ha logrado mejorar su capacidad de generación operativa de recursos. Sin embargo, la persistencia de pérdidas netas en 2025 evidencia que el proceso de recuperación financiera no está completamente cerrado.
La compañía también ha impulsado la innovación. Durante el pasado ejercicio lanzó más de 277 referencias, de las cuales 74 eran nuevos productos, con especial atención a categorías como snacks, tortitas, cereales de desayuno y productos preparados para consumir fuera del hogar.
El objetivo es adaptar la estructura industrial a las nuevas tendencias de consumo y reducir la dependencia de categorías tradicionales de menor crecimiento. En un sector donde los márgenes pueden ser estrechos y los grandes clientes tienen una elevada capacidad de negociación, la innovación y la eficiencia productiva se convierten en herramientas fundamentales para mejorar la rentabilidad.
Mercadona, el cliente que explica el tamaño y el riesgo del negocio
Uno de los aspectos más relevantes de Cerealto es su modelo de fabricación para terceros. La compañía produce alimentos para marcas de distribución y fabricantes, en lugar de depender exclusivamente de una cartera de marcas propias.
Mercadona constituye su principal cliente y representa aproximadamente la mitad de sus ventas, según la información publicada por Cinco Días. Esta relación ha sido fundamental para el desarrollo del grupo, al proporcionarle volúmenes de producción elevados y una demanda recurrente.
El modelo tiene ventajas evidentes. Fabricar para grandes distribuidores permite aprovechar economías de escala, mantener una elevada utilización de las instalaciones y concentrar recursos en la eficiencia industrial y el desarrollo de productos. También facilita la expansión hacia nuevos mercados cuando se consiguen acuerdos comerciales con clientes de dimensión internacional.
Sin embargo, la concentración de ventas en un número reducido de clientes supone un riesgo. La capacidad negociadora de los distribuidores puede presionar los precios y los márgenes, mientras que una modificación de los contratos o de las condiciones comerciales podría afectar de forma significativa a la actividad.
Por ello, uno de los objetivos de Cerealto durante los últimos años ha sido diversificar su cartera de clientes y categorías de producto, además de reducir su dependencia de determinadas geografías y líneas de negocio.
Estados Unidos, adquisiciones y un cambio de estrategia
La expansión internacional se ha convertido en otra de las palancas de crecimiento de Cerealto. El grupo opera en España, Portugal, Reino Unido, México y Estados Unidos, y ha reforzado su presencia en este último mercado mediante adquisiciones y nuevas inversiones.
En octubre de 2025, Cerealto anunció la compra de una participación mayoritaria en Fresca Foods, fabricante estadounidense de snacks. La operación le permitió ampliar su capacidad productiva y acercarse a un mercado que considera estratégico para su crecimiento futuro.
La compañía prevé que Estados Unidos represente una proporción creciente de sus ventas, con el objetivo de alcanzar aproximadamente el 20% de su facturación futura en ese país. La apuesta responde tanto al tamaño del mercado como al potencial de crecimiento de las categorías de snacks y productos de desayuno.
El movimiento también refleja un cambio en la composición del negocio. Cerealto ha ido concentrándose en productos con mejores perspectivas de crecimiento y ha reducido su exposición a actividades que no encajaban en su nueva estrategia.
En febrero de 2026, la compañía vendió su negocio de pasta a la portuguesa Cerealis, que asumió también la actividad de la fábrica de Venta de Baños vinculada a esa división. La operación permitió a Cerealto concentrar recursos en galletas, cereales y snacks, segmentos en los que busca ganar escala y mejorar su posicionamiento.
La combinación de adquisiciones, desinversiones y crecimiento orgánico ha transformado el perímetro de la compañía en apenas cuatro años. Para los futuros compradores, esta reorganización puede resultar especialmente relevante: Cerealto se presenta ahora como un grupo más focalizado, con una estructura industrial reforzada y una estrategia de expansión definida.
Una venta que pone a prueba el valor creado por los fondos
La posible venta de Cerealto permitirá medir el resultado de la inversión de Davidson Kempner y Afendis desde 2022. Los fondos entraron en un momento de elevada incertidumbre financiera y han participado en un proceso que ha combinado saneamiento del balance, inversión industrial, reorganización del negocio y expansión internacional.
La valoración preliminar de 600 millones de euros, incluida la deuda, supone un punto de referencia para evaluar la evolución del grupo. No obstante, todavía no se trata de un precio acordado ni de una transacción cerrada. El valor final dependerá del interés de los potenciales compradores, de la evolución de los resultados y de las condiciones de financiación existentes en el momento de la operación.
El Ebitda recurrente de 53 millones de euros alcanzado en 2025 permite aproximarse a la capacidad de generación operativa de Cerealto. Pero una valoración empresarial también debe considerar la deuda, las necesidades futuras de inversión, la concentración de clientes, la evolución de los márgenes y la capacidad de mantener el crecimiento.
La operación podría atraer tanto a inversores financieros como a grupos industriales interesados en ampliar su presencia en el negocio de fabricación alimentaria para terceros. Para un comprador estratégico, Cerealto ofrece una red de fábricas, relaciones comerciales consolidadas y presencia en varios mercados. Para un fondo, la oportunidad estaría en continuar el crecimiento, mejorar la rentabilidad y desarrollar nuevas vías de creación de valor.
El futuro de la antigua Siro, entre la industria y el capital
Cerealto afronta ahora una nueva etapa después de haber superado buena parte de las dificultades que marcaron su situación financiera hace cuatro años. El grupo ha recuperado el crecimiento, reforzado su capacidad industrial y ampliado su presencia internacional, aunque todavía debe consolidar la rentabilidad neta y demostrar que su nueva estrategia puede generar resultados sostenibles.
La posible salida de los actuales accionistas abre interrogantes sobre el futuro de la compañía. Un cambio de propiedad puede traer nuevas prioridades financieras, acelerar la expansión o impulsar nuevas adquisiciones. También plantea cuestiones sobre la continuidad de la inversión industrial, el mantenimiento del empleo y la evolución de las relaciones con sus principales clientes.
En una industria caracterizada por la presión sobre los costes, la competencia internacional y el poder negociador de los grandes distribuidores, la escala y la eficiencia resultan determinantes. Cerealto ha dedicado los últimos años a reforzar ambas dimensiones.
La historia de la antigua Siro es, en definitiva, la de una empresa industrial que pasó de afrontar problemas de deuda y viabilidad a convertirse en un activo que vuelve a despertar interés inversor. La posible venta por 600 millones de euros marcaría el final de una etapa de rescate y abriría otra en la que el desafío será demostrar cuánto valor puede generar su transformación industrial y financiera.

