ENTREVISTA

Javier Rodríguez, Acogen: «El Congreso pone el foco en la gran oportunidad que representan las subastas de cogeneración»

Cogen España organiza el próximo 6 de octubre el XXII Congreso Anual de Cogeneración, un encuentro que reunirá a representantes de la industria, responsables políticos y reguladores, operadores del mercado energético y líderes tecnológicos para analizar el futuro de la energía industrial en España y Europa. Javier Rodríguez, director general de Acogen, ha comentado en entrevista para industry TALKS que "el momento de invertir en cogeneración es ahora: las subastas movilizarán más de 2.200 millones".

De cara al Congreso de Cogeneración del próximo 6 de octubre, ¿qué temas considera Acogen que deberían centrar el debate y qué expectativas tiene la asociación ante este encuentro?

El tema fundamental de este Congreso son las subastas de cogeneración. Estamos hablando de un proceso cuyo marco regulatorio se ha promulgado recientemente, en julio, y por el que se va a realizar una convocatoria para implementar 1.200 megavatios de cogeneración en España, tanto renovaciones como nuevas plantas.

Es un proceso que va a movilizar más de 2.200 millones de euros de inversión en los próximos dos años. Por tanto, el tema fundamental es la oportunidad que tenemos ahora.

¿Cómo está viviendo actualmente la industria cogeneradora la situación energética y económica y qué impacto está teniendo sobre su competitividad?

Hemos pasado unos años muy duros. Hemos hablado de un «cogenicidio»: en España se han parado en los últimos cinco años cerca de 300 plantas de cogeneración, unos 2.000 megavatios.

Pensemos que hablamos de aproximadamente un tercio de la producción nuclear de todo el país, repartida por todo el territorio y en los distintos niveles de distribución, y que esto ha tenido consecuencias muy graves.

La primera es sobre la competitividad de las industrias que operan con cogeneración. Más de 1.800 millones de euros anuales de facturación energética que realizaban estas industrias se han perdido.

También ha tenido consecuencias muy importantes sobre la seguridad del suministro. Si funcionaran todas estas plantas, no tendríamos que haber parado siete veces este año las industrias para garantizar la seguridad de suministro, ni la operación del sistema eléctrico estaría sometida a unos costes tan elevados.

También ha habido consecuencias sobre la eficiencia energética. Sin estas cogeneraciones que han parado, el país consume ahora mismo un 4% más de gas a nivel nacional que cuando contaba con estas plantas, que son más eficientes, y esto está asociado a 3 millones de toneladas de CO₂.

La situación es compleja. Lo que esperaban las industrias era precisamente este revulsivo regulatorio y que se adoptaran también nuevas medidas. El momento es ahora y esperamos ir remontando una situación que, desde luego, está siendo muy difícil para toda la industria europea en este contexto y, muy especialmente, para la industria española que emplea la cogeneración.

Ningún país ha tenido una debacle tan importante como esta en cogeneración, fundamentalmente por el abandono regulatorio.

La industria necesita disponer de energía competitiva y, al mismo tiempo, avanzar en descarbonización. ¿Qué papel debe desempeñar la cogeneración para compatibilizar ambos objetivos?

La industria necesita, fundamentalmente, una energía competitiva y avanzar en la descarbonización, aprovechando también las oportunidades que presenta el desarrollo tecnológico para ser más competitiva y sostenible.

Precisamente, el esquema tecnológico de las subastas es muy acertado. Se trata de generar valor cuando las plantas funcionan con cogeneración, esas 5.000 o 6.000 horas al año en las que la cogeneración va a ser imbatible y va a aportar competitividad, eficiencia, descarbonización y flexibilidad.

Además, este modelo de subastas busca hibridar las instalaciones, de manera que las industrias incorporen activos de almacenamiento energético, almacenamiento eléctrico, captura de CO₂ y otras medidas y activos energéticos.

El objetivo es que, cuando opere la cogeneración, se genere valor y, cuando no opere, también se genere competitividad y valor. Estamos hablando, por tanto, de una fórmula ganadora para la industria.

Se trata de ser flexible, ser digital, competir en los mercados y, sobre todo, tener diversidad de suministros: poder generar con nuestra fuente, autoconsumir o vender a la red.

Creo que la cogeneración en España es la mejor oportunidad que tienen cientos de industrias para mantener su producción competitiva en este país.

¿Qué valoración hace Acogen del marco regulatorio actual y qué aspectos considera necesario mejorar para ofrecer a las empresas la estabilidad y visibilidad que necesitan para invertir?

En los últimos cuatro años hemos conseguido tener un marco estable para la cogeneración. Ahora lo que toca son las subastas. El modelo tecnológico es muy acertado, pero el modelo económico que se ha establecido en las subastas está algo alejado: se ha reducido un 30% la retribución a la operación de las plantas, lo que hace que la retribución a la inversión que van a recibir sea muy importante para mantener la competitividad y el equilibrio.

Siguiendo con el tema regulatorio, tenemos esta oportunidad de las subastas, pero también existe ahora mismo una situación comprometida en cuanto a los plazos de suministro. Por ejemplo, todo lo relacionado con turbinas, motores y mucho material eléctrico.

Estos plazos hacen que este proceso de inversión en España nos encuentre con suministros que van a tardar entre tres y cinco años en materializarse. Eso implica que hay muchas industrias que, hasta que completen esas inversiones, van a pasar por un proceso en el que su vida útil regulatoria puede acabar y verse obligadas a parar esas plantas, perdiendo una competitividad clave.

Por eso, aparte de estas medidas de inversión, que al final implican confianza —hay confianza en el Gobierno y hay que recuperar toda la confianza para invertir en la industria y en la cogeneración en España—, hablamos de una medida que permita prorrogar la vida operativa de estas plantas hasta que puedan poner en marcha esas inversiones.

En los últimos años hemos hablado de cerca de 300 plantas que han parado, pero en los próximos dos años van a parar otras 100 plantas, cerca de 1.000 megavatios, porque van llegando al final de su vida útil y no les va a dar tiempo a completar las inversiones.

Estamos precisamente en el Congreso de los Diputados tratando de que se apruebe una medida legislativa que aporte una retribución a la extensión de la vida útil de estas plantas.

¿Hasta qué punto las nuevas tecnologías y los combustibles renovables pueden permitir que la cogeneración siga siendo una herramienta clave para la industria durante la próxima década?

Las propias subastas ya contemplan 200 megavatios, casi un 15% de la potencia de la subasta de cogeneración, con biomasa. La biomasa es perfecta también para la cogeneración, pero también lo son el biometano y el hidrógeno.

Las plantas de gas en las que vamos a invertir mediante las subastas están ya preparadas para el uso del hidrógeno. Junto con toda esta hibridación de la que hemos hablado y con nuestra flexibilidad, se trata de incorporar activos en las industrias y contar con el máximo número de tecnologías que aporten competitividad a la industria en cualquier situación.

Hablamos de almacenar, capturar CO₂, prestar servicios al sistema, almacenar calor cuando lo produces y consumirlo después. Hay toda una serie de sinergias que creemos que España es, además, el sitio ideal para desarrollar con cogeneración.

¿Qué mensaje lanzaría a las empresas y pymes para que asistan al Congreso?

Creo que es importante que valoren y pulsen la oportunidad que se les presenta con las subastas de cogeneración. Es una decisión estratégica y, en ocasiones, las decisiones se toman cuando se puede, no cuando una empresa quiere.

Realmente se puede ahora, durante estos dos próximos años, en los que va a haber estas convocatorias de subastas de cogeneración. Les animaría a valorar cómo la cogeneración y el diseño tecnológico de la subasta pueden ayudar y contribuir a que mantengan competitiva su producción en España.

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