Durante años se ha identificado la franquicia con un modelo seguro para emprender. En una situación de inflación, incertidumbre geopolítica y cambio constante, ¿sigue siendo un refugio empresarial o ha pasado a ser un modelo que exige reinventarse casi cada día?
El sistema de franquicias sigue siendo el primer modelo de comercio en el que se fijan los emprendedores que apuestan por abrir un negocio, gracias a las múltiples ventajas y valores añadidos que ofrece, como formación inicial y continua, apoyos en aspectos como la logística, marketing, financiación, búsqueda del local, proveedores… Por todo ello, la franquicia continúa creciendo, siendo un sistema maduro y consolidado.
Cada cierto tiempo aparecen franquicias que parecen imparables y, pocos años después desaparecen del mapa. ¿Qué diferencia realmente a una franquicia de moda de una franquicia con vocación de permanecer durante décadas? ¿Existe una fórmula para construir marcas longevas?
Efectivamente, en ocasiones han aparecido sectores novedosos, a los que se han ido incorporando marcas que no operaban como franquicia, pero que aprovechaban el tirón de ese sector entre los consumidores para aparecer en el mercado y crecer, aunque pasado un tiempo tan solo permanecían en el mismo aquellas enseñas que realmente tenían un saber hacer detrás. Al final, las franquicias que sobreviven a estos boom son aquellas que han testado su concepto de negocio en centros propios, antes de empezar a conceder franquicias.
La sostenibilidad ha dejado de ser un argumento reputacional para convertirse en un factor competitivo. ¿Las redes de franquicia están incorporando la sostenibilidad porque creen en ella o porque el mercado ya no admite otra alternativa? Y en este aspecto, ¿quién está marcando el ritmo: el consumidor, la regulación o la propia rentabilidad?
Si algo caracteriza al sistema de franquicias es su capacidad para adaptarse a las nuevas demandas del mercado y de los consumidores, y la sostenibilidad es una de ellas, que se ha incorporado a la estrategia de la mayoría de las franquicias, implicadas en el cuidado del medioambiente y en el uso de recursos que no dañen el planeta.
Una franquicia vive de la fortaleza de una marca, pero también de cientos de empresarios que la representan sobre el terreno. ¿Cómo se consigue mantener una identidad común sin limitar la capacidad de adaptación y el talento de cada franquiciado?
El ADN de las franquicias es, precisamente, transmitir la misma imagen de marca en cualquier ciudad en la que se implante, ofreciendo el mismo servicio o producto, y eso se logra teniendo los mismos objetivos de marca y que, tanto franquiciadores como franquiciados, trabajen en la misma dirección para obtener rentabilidad y éxito con la enseña.
Hoy competir ya no consiste únicamente en ofrecer el mejor producto o el mejor precio. Digitalización, inteligencia artificial, experiencia de cliente, logística… ¿Dónde se está librando realmente la batalla competitiva de las franquicias españolas?
La batalla se está librando en estar al día de todas estas nuevas herramientas y en incorporarlas a la gestión de la marca para que sea más rentable y competitiva. Todos estos procesos de digitalización, inteligencia artificial… van integrándose en las redes de franquicias para no quedarse obsoletas y seguir dando respuesta a las necesidades de un mercado en continua evolución.
El talento es probablemente el recurso más escaso de la economía actual. ¿Qué buscan hoy las cadenas en un franquiciado? ¿Más capacidad financiera o más capacidad para liderar equipos, innovar y generar comunidad?
Uno de los aspectos más determinantes en el sistema de franquicias es concretar el perfil de franquiciado que mejor se adapte a la operativa de cada red. En este sentido, se ha producido una evolución de este perfil en los últimos años, mucho más formado y profesional, lo que aporta una mayor madurez y seriedad a las cadenas de franquicias.
Hay quien afirma que la franquicia democratiza el emprendimiento porque permite reducir riesgos. Otros sostienen que el éxito depende, al final, de la persona que está al frente del negocio. ¿Hasta dónde llega la fuerza de la marca y dónde empieza el mérito individual del franquiciado?
Es una mezcla de ambos aspectos: la imagen de marca es importante, porque transmite uniformidad al mercado, pero no hay que olvidar que todo franquiciado es un empresario independiente y que como tal ha de gestionar su negocio franquiciado, por supuesto contando con los apoyos de la central.
España cuenta con enseñas consolidadas que se han convertido en referentes internacionales. Si tuviera que identificar el denominador común de las franquicias españolas más exitosas, ¿hablaríamos de innovación, de gestión, de cultura empresarial o, simplemente, de haber sabido leer antes que nadie los cambios del mercado?
Las franquicias que han sido capaces de crecer y consolidar su red y tener éxito, e incluso dar el salto de implantarse en otros países, lo han hecho basándose en una expansión realizada con sentido común, eligiendo adecuadamente, tanto el perfil de sus franquiciados como las ubicaciones de sus negocios, además de adaptarse a las necesidades del mercado.
La inteligencia artificial, la automatización y el análisis masivo de datos prometen transformar la forma de gestionar cualquier empresa. ¿Estamos ante una nueva revolución para el sistema de franquicias comparable a la llegada del comercio electrónico o cree que se está sobredimensionando su impacto?
Es evidente que todas estas nuevas herramientas están transformando la forma de gestionar los negocios y por eso hay que saber incorporarlas, pero ni mucho menos es una revolución; es simplemente estar atento a las evoluciones del mercado y adaptarlas a la operativa de cada red.
Hay empresas que compiten por vender más y otras por permanecer más tiempo. ¿Cree que el éxito de una franquicia debería medirse por el número de aperturas… o por el número de franquiciados que siguen orgullosos de pertenecer a la marca diez años después?
El éxito de una franquicia ha de medirse por el grado de satisfacción de sus franquiciados. Por eso, cuando en una red de franquicias hay multifranquiciados gestionando más de un negocio es la mejor señal de confianza hacia la marca y de que se están haciendo las cosas bien.
Si hoy tuviera 200.000 euros para invertir, ¿apostaría por crear una marca nueva o por entrar en una franquicia consolidada? ¿Por qué?
Me incorporaría a una franquicia consolidada y de éxito, porque contaría con el respaldo de un marca conocida y reconocida en el mercado, apoyos continuos… lo cual ofrece más garantías de éxito que si se montase un negocio por cuenta propia.

