Este cambio refleja una tendencia que se viene consolidando desde hace años. Europa perdió su liderazgo en el descubrimiento de nuevos medicamentos en torno al año 2000 y ahora ocupa la tercera posición mundial, mientras la inversión y la actividad investigadora se desplazan progresivamente hacia Asia.
Una industria que sigue siendo estratégica para Europa
Pese a este retroceso en innovación, la industria farmacéutica continúa siendo uno de los grandes activos económicos europeos. En 2025 la producción farmacéutica alcanzó un valor estimado de 505.000 millones de euros, mientras que las exportaciones ascendieron hasta 815.000 millones, generando un superávit comercial cercano a 265.000 millones de euros.
La inversión en investigación y desarrollo también marcó un nuevo máximo histórico, con 60.000 millones de euros, consolidando al sector como el que más invierte en I+D en relación con sus ventas dentro de toda la industria europea.
Además, el sector emplea de forma directa a unas 955.000 personas, de las cuales aproximadamente 125.000 trabajan en actividades de investigación, sin contar el empleo indirecto que, según Efpia, multiplica por tres el empleo directo.
Estados Unidos concentra los lanzamientos comerciales
El informe también evidencia que el liderazgo científico no siempre coincide con el liderazgo comercial, aunque Estados Unidos continúa siendo el mercado prioritario para la innovación.
El 74,1 % de todos los nuevos medicamentos lanzados entre 2020 y 2024 llegaron al mercado estadounidense, mientras que únicamente el 15,6 % se comercializó inicialmente en los cinco principales mercados europeos (Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido).
En paralelo, Norteamérica representa ya el 54,7 % del mercado farmacéutico mundial, frente al 23,7 % de Europa, una diferencia que pone de manifiesto el creciente peso del mercado estadounidense para las compañías innovadoras.
El coste de innovar sigue aumentando
Desarrollar un nuevo medicamento continúa siendo un proceso largo, complejo y extremadamente costoso.
Según EFPIA, llevar una nueva molécula al mercado requiere entre 12 y 13 años de desarrollo y una inversión media estimada de 3.130 millones de euros. Además, únicamente una o dos de cada 10.000 moléculas sintetizadas en laboratorio logran completar con éxito todas las fases de investigación y autorización hasta convertirse en un medicamento comercializado.
Europa alerta sobre la pérdida de competitividad
La federación europea de la industria farmacéutica atribuye parte de esta pérdida de competitividad al aumento de la carga regulatoria, al incremento de los costes de investigación y al impacto acumulado de las políticas de contención del gasto sanitario implantadas durante la última década.
El informe advierte de que estas condiciones afectan tanto a la capacidad de atraer inversiones como al acceso de los pacientes europeos a medicamentos innovadores, favoreciendo que parte de la investigación se desplace hacia mercados con mayor crecimiento, como China, India o Brasil.
Una industria clave para la economía y la salud
Más allá de su dimensión económica, Efpia recuerda que la innovación farmacéutica ha contribuido de forma decisiva a aumentar la esperanza de vida en Europa durante el último siglo y a transformar enfermedades antes mortales en patologías controlables.
Los avances en terapias dirigidas, medicamentos cardiovasculares, vacunas o terapias celulares y génicas han mejorado significativamente la supervivencia y la calidad de vida de millones de pacientes. No obstante, enfermedades como el alzhéimer, numerosos tipos de cáncer o las patologías raras continúan representando algunos de los mayores desafíos para la investigación biomédica.
El informe concluye que mantener una industria farmacéutica fuerte será determinante no solo para preservar la competitividad económica europea, sino también para garantizar que la innovación científica continúe llegando a los pacientes del continente.
