GUÍA INFORMATIVA

La eficiencia energética se consolida como motor de inversión: los Certificados de Ahorro Energético movilizaron hasta 2.200 millones y dispararon los ahorros un 190% en 2025

La eficiencia energética ha dejado de ser una herramienta destinada exclusivamente a reducir facturas para convertirse en uno de los principales motores de competitividad, inversión y descarbonización de la economía española.

Así lo demuestra la séptima edición de la Guía de Tecnologías para el Ahorro y la Eficiencia Energética 2026 de Anese, una publicación que recopila 39 casos reales de éxito y 31 tecnologías aplicadas en sectores tan diversos como la industria, el turismo, la educación, la administración pública o la vivienda.

La guía llega en un momento de fuerte expansión del sector. Durante 2025, el sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) alcanzó 5,8 TWh de ahorro de energía final, frente a los 2 TWh registrados el año anterior, mientras que las solicitudes tramitadas se multiplicaron hasta alcanzar las 3.922. Además, la inversión movilizada por este mecanismo se sitúa entre los 1.800 y los 2.200 millones de euros.

Para Luis Cabrera Álvarez, presidente de Anese, estos datos evidencian que “2025 ha sido el año de consolidación de los CAEs, superando las expectativas más optimistas”. A su juicio, el sistema ya ha sentado las bases regulatorias, técnicas y de mercado necesarias para entrar en una fase de expansión sostenida durante 2026.

Más del 70% de los proyectos recogidos en la guía están vinculados a actuaciones susceptibles de generar certificados de ahorro energético, una herramienta que se ha convertido en una de las grandes palancas para impulsar nuevas inversiones en eficiencia.

La digitalización se convierte en la gran aliada del ahorro

La edición de este año refleja una tendencia clara: la gestión inteligente de la energía gana peso frente a las actuaciones convencionales. Las tecnologías relacionadas con la monitorización y el control representan el 29% de las soluciones recogidas en la publicación, mientras que las vinculadas a la generación y el consumo térmico alcanzan el 25%.

Para Cabrera, esta evolución demuestra que “la digitalización es un elemento clave para impulsar la eficiencia energética”. Según explica, el objetivo ya no es únicamente medir consumos, sino utilizar esos datos para actuar, corregir desviaciones y optimizar permanentemente el funcionamiento de las instalaciones.

Esta filosofía aparece reflejada en numerosos proyectos donde plataformas de gestión energética, inteligencia artificial, sistemas de monitorización en tiempo real y gemelos digitales permiten lograr ahorros significativos sin necesidad de acometer grandes inversiones en infraestructuras.

Madrid reduce consumos en cientos de edificios públicos

Uno de los ejemplos más destacados es el contrato de gestión energética de los edificios municipales del Ayuntamiento de Madrid, desarrollado por Acciona Energía.

La compañía supervisa actualmente 265 edificios públicos mediante cerca de 3.000 puntos de medida repartidos por instalaciones de todo tipo, desde centros culturales y deportivos hasta colegios, bibliotecas o edificios administrativos. El objetivo es identificar oportunidades de ahorro, monitorizar consumos y optimizar el funcionamiento de los inmuebles.

Los resultados son significativos. Las actuaciones desarrolladas han permitido reducir un 8,22% el consumo eléctrico y un 11,87% el consumo de gas, evitando la emisión de 371 toneladas de dióxido de carbono durante 2025.

Además, el sistema gestiona instalaciones fotovoltaicas que produjeron cerca de 3.000 MWh de energía renovable durante el último ejercicio.

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que la mera instalación de sistemas de monitorización y la gestión energética asociada permiten obtener ahorros de entre el 5% y el 10% incluso sin realizar inversiones adicionales.

Residencias de mayores que abandonan el gas

La electrificación de la producción de calor es otra de las grandes tendencias identificadas en la guía.

En Avilés, una residencia para personas mayores ha sustituido gran parte de su dependencia del gas natural mediante la instalación de una bomba de calor de alta temperatura combinada con energía fotovoltaica. La actuación permite cubrir más del 85% de la demanda térmica con energía descarbonizada, reduciendo el consumo de combustible en 390 MWh anuales y evitando la emisión de 53 toneladas de CO₂.

Desde la empresa desarrolladora, Apclen, destacan que la intervención ha permitido modernizar las instalaciones sin necesidad de inversión por parte del cliente y, además, reducir el coste final de la energía térmica respecto al sistema anterior basado en gas natural.

Resultados similares se han conseguido en otra residencia situada en Valverde de la Virgen, en León, donde la electrificación de la producción térmica ha reducido el consumo de combustible fósil en un 92% y ha evitado la emisión de 69 toneladas de CO₂ al año.

Hoteles que reducen un 64% su consumo energético

El sector turístico también encuentra en la eficiencia energética una importante oportunidad de mejora.

El Hotel One Shot Reina Victoria, en Valencia, decidió sustituir sus antiguas enfriadoras por bombas de calor de aerotermia de alta eficiencia tras una auditoría energética realizada por Azigrene Consultores.

La actuación permitió reducir el consumo energético asociado a la climatización en un 64%, con un ahorro anual cercano a los 115.000 kWh. Además, el establecimiento logra reducir su factura eléctrica en más de 35.000 euros al año y evita la emisión de 30 toneladas de CO₂.

Según los responsables del proyecto, la instalación de bombas de calor de alta eficiencia ha supuesto una solución óptima para mejorar la sostenibilidad del hotel, reduciendo simultáneamente consumos, costes y emisiones.

Escuelas más saludables y eficientes

La eficiencia energética también puede traducirse en una mejora directa de la calidad de vida de los usuarios.

La Escuela Infantil Romanillos, en Boadilla del Monte, ha implantado una solución integral que combina iluminación circadiana, acondicionamiento acústico y sistemas inteligentes de control.

El proyecto partía de una premisa sencilla: crear espacios más adecuados para el aprendizaje infantil. Para ello se sustituyeron las luminarias existentes por sistemas LED capaces de adaptar la intensidad y el color de la luz a lo largo del día, reproduciendo el comportamiento natural de la iluminación exterior.

La actuación ha permitido reducir el consumo energético asociado a la iluminación en un 50%, pasando de 2.250 kWh anuales a poco más de 1.100.

Pero el objetivo iba más allá del ahorro. Los responsables del proyecto destacan que la iluminación circadiana contribuye a regular los ritmos biológicos de niños y docentes, favoreciendo la concentración, reduciendo la fatiga visual y mejorando el bienestar general en el entorno educativo.

Tecnología para conservar el patrimonio histórico

La modernización energética también está llegando a edificios históricos.

Es el caso del Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía y uno de los edificios más emblemáticos del barroco sevillano.

La intervención se enfrentaba a una dificultad evidente: mejorar la eficiencia sin alterar ningún elemento arquitectónico protegido. Para lograrlo se desarrolló una solución basada en tecnología LED retrofit integrada en las luminarias existentes.

La renovación permitió reducir el consumo energético de iluminación prácticamente a la mitad, pasando de unos 196.000 kWh anuales a poco más de 100.000.

Los responsables del proyecto consideran que la actuación demuestra que es posible modernizar energéticamente edificios históricos sin comprometer su identidad patrimonial ni realizar intervenciones invasivas sobre elementos protegidos.

Del calor solar para fabricar cerveza a los gemelos digitales

La guía recoge también algunos de los proyectos más innovadores desarrollados en Europa.

Uno de ellos se encuentra en Grecia, donde la cervecera Olympic Brewery ha integrado un campo solar térmico en su proceso productivo. Gracias a 120 colectores solares concentradores, la instalación genera vapor para la pasteurización de latas y cubre hasta el 70% de la demanda energética de este proceso durante los meses de verano.

La producción anual alcanza los 340 MWh térmicos y permite sustituir parcialmente el uso de combustibles fósiles en la fabricación de cerveza.

Otro ejemplo destacado es la red de calor de la comunidad Fasa, en Valladolid. Allí, la aplicación de herramientas de monitorización avanzada, modelos predictivos y un gemelo digital desarrollado por CARTIF y Veolia ha permitido reducir entre un 4% y un 5% el consumo energético de la red sin necesidad de incorporar nuevos equipos de generación.

La actuación se traduce en un ahorro anual superior a las 53 toneladas de CO2 y más de 10.000 euros en costes energéticos.

La eficiencia ya no es una opción

Los responsables del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que firman el prólogo de la publicación, sostienen que la eficiencia energética ha superado definitivamente su antigua consideración como simple herramienta de ahorro para convertirse en una auténtica palanca de productividad, resiliencia y creación de valor económico.

A su juicio, el reto actual ya no consiste en demostrar que la eficiencia funciona, sino en acelerar su implantación y extender sus beneficios a todos los sectores de la economía.

Los 39 proyectos recopilados por Anese muestran precisamente esa realidad: desde ayuntamientos hasta hoteles, pasando por residencias, industrias, colegios o edificios históricos, la combinación de digitalización, electrificación, energías renovables y nuevos modelos de gestión está permitiendo reducir costes, disminuir emisiones y mejorar la competitividad. Una transformación que, según refleja la guía, ya ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad medible.

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