Lejos de tratarse de un encuentro sectorial al uso, Cibitec26 dibujó una fotografía muy completa de los desafíos que afronta la economía europea: la pérdida de competitividad industrial, la dependencia energética exterior, la necesidad de acelerar la digitalización, la irrupción de la inteligencia artificial, el reto del talento técnico y la obligación de fortalecer cadenas de suministro estratégicas.
La sensación compartida entre administraciones, empresas, universidades y organismos internacionales fue clara: Europa ha entendido que sin industria no hay soberanía tecnológica, ni transición energética, ni empleo de calidad.
La apertura: la industria vuelve al centro de la agenda
La inauguración del congreso estuvo marcada por un consenso prácticamente absoluto sobre la necesidad de recuperar peso industrial.
Jaime Martínez, director general de Promoción Económica e Industrial de la Comunidad de Madrid, defendió que “no hay prosperidad sostenible sin una industria fuerte” y reivindicó una nueva competitividad basada en tecnología, digitalización, eficiencia energética y talento. También advirtió de que “la digitalización industrial no es una opción, es una necesidad”.
En declaraciones posteriores a industry TALKS, Jaime Martínez avanzó además algunas de las líneas maestras de la política industrial madrileña para los próximos años. “Lo que quiere hacer la administración es continuar con el camino que lleva emprendido en las últimas décadas, una economía que sea facilitadora para los negocios, una fiscalidad incentivadora, pero también donde tenemos mucho recorrido es en seguir haciendo una legislación que sea más sencilla y más eficaz”, explicó.
El responsable autonómico adelantó asimismo que la Comunidad de Madrid ultima su Plan Industrial 2026-2031, una estrategia orientada a impulsar la internacionalización, la competitividad y la eficiencia del tejido productivo. “Queremos que el sector industrial madrileño pueda contar con las mejores herramientas para seguir creciendo”, afirmó.
Desde el Gobierno central, Jaime Peris, comisionado especial para la Reindustrialización del Ministerio de Industria y Turismo, fue igualmente contundente: “No hay soberanía tecnológica sin industria, no hay transición energética sin industria y no hay empleo de calidad, innovación ni cohesión territorial sin una industria fuerte”. Recordó además la movilización de miles de millones de euros destinados a sectores estratégicos como la automoción, la microelectrónica, la descarbonización industrial o la industria naval.
La visión territorial la aportó Patricia Franco, consejera de Economía, Empresas y Empleo de Castilla-La Mancha, quien destacó el peso industrial de su comunidad y su liderazgo en renovables, defendiendo la aspiración de convertir la región en “el gran epicentro verde industrial” de España.
Por parte de la Comisión Europea, Paula Ceballos, analista política de la Representación de la Comisión Europea en España, explicó que Bruselas ha pasado de centrarse exclusivamente en la acción climática a combinarla con la competitividad industrial y la autonomía estratégica. Su frase más destacada resumió buena parte del espíritu del encuentro: “Nuestra energía soberana es la energía renovable”.
Talento, universidad y empresa: la gran batalla de la competitividad
Uno de los asuntos más repetidos durante todo el congreso fue la necesidad de garantizar la disponibilidad de talento técnico.
Óscar García, rector de la Universidad Politécnica de Madrid, reclamó una mayor colaboración entre universidad y empresa y alertó sobre la necesidad de retener a los profesionales más cualificados. “Nuestros ingenieros son de los mejores valorados del mundo y no podemos perder ese talento”.
Sergio Domínguez, director de la ETSII de la UPM, resumió el momento actual con una frase que se convirtió en una de las más citadas de CIBITEC26: “Estamos asistiendo en directo a un cambio de paradigma”.
Por su parte, Fabián Torres, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, defendió el concepto de “servindustria”, integrando servicios tecnológicos, ingeniería, consultoría y centros de datos dentro de la nueva realidad industrial. Según explicó, “la competitividad para atraer inversión y talento, la capacidad tecnológica y la autonomía estratégica son los tres pilares de esta nueva reindustrialización”.
La industria química alerta sobre la desindustrialización europea
La primera gran mesa sectorial estuvo dedicada a la industria química y dejó uno de los diagnósticos más preocupantes del congreso.
Teresa Grasero, presidenta de Feique y de Air Liquide España y Portugal, recordó que entre 2022 y 2025 se han cerrado 126 plantas químicas en la Unión Europea, lo que supone una reducción cercana al 9% de la producción europea.
Jaime Martín Juez, director ejecutivo de Refino y Química de Repsol, aseguró que “la industria química en Europa ya no es cíclica; antes éramos netamente exportadores, ahora estamos empezando a ser una región importadora”.
Justin Corcho, CEO de Nippon Sanso España y Portugal, identificó el coste energético como el principal problema competitivo, mientras que Inés Juste, expresidenta del Grupo Juste, denunció la volatilidad energética y las dificultades de las pymes para acceder a ayudas e inversiones.
La burocracia apareció nuevamente como uno de los grandes obstáculos. Corcho lamentó que proyectos industriales tarden más de cinco años en obtener permisos, frente a plazos mucho más reducidos en Estados Unidos.
Residuos, energía y economía circular
Uno de los discursos más impactantes fue el protagonizado por Gonzalo Cañete, CEO de PreZero España y Portugal.
Cañete denunció que España entierra cada año 11 millones de toneladas de residuos municipales y lanzó una afirmación que marcó la sesión: “No podemos permitirnos enterrar energía”.
En declaraciones a industry TALKS, el CEO de PreZero Iberia profundizó en uno de los principales problemas estructurales del sistema español de gestión de residuos. “En España actualmente mandamos a vertedero más del 50% de los residuos que generamos. ¿Por qué España hace eso y otros países lo aprovechan y lo convierten en materias primas secundarias o en energía? Principalmente porque en España hay una carencia grandísima de infraestructuras que se calcula del orden de 10.000 millones de euros”, explicó.
Para Cañete, la valorización energética representa una de las grandes oportunidades industriales del país. “Con los residuos podríamos sustituir hasta el 10% de la energía doméstica consumida en España. Esa es la gran oportunidad que tiene la industria”, aseguró.
El directivo insistió además en que el avance de la economía circular requiere una actuación coordinada de todos los actores implicados. “La economía circular va de trabajar en equipo, va de trabajar entre administraciones, empresas y ciudadanos. En esto trabajamos todos juntos y colaboramos o perdemos todos”.
El directivo recordó que España genera aproximadamente 23 millones de toneladas de residuos urbanos al año y sostuvo que una correcta valorización energética permitiría cubrir hasta el 10% del consumo energético doméstico nacional. “En un mundo hambriento de energía, enterrar energía no tiene ningún sentido”, afirmó.
Además, defendió tres grandes vectores tecnológicos para aprovechar los residuos: incineración eficiente, biometano y combustibles sólidos recuperados.
El biometano: una oportunidad estratégica todavía bloqueada
La mesa dedicada al biometano evidenció el enorme potencial de esta tecnología y, al mismo tiempo, la frustración de sus promotores.
Adrien Souchet, director de Biometano de Moeve, aseguró que el biometano debe ser considerado “una pieza estructural del mix energético”. Según explicó, España dispone de potencial para producir hasta 160 TWh de biometano frente a los 330 TWh actuales de consumo de gas natural.
Miguel Mayrata, director general de Redexis Renovables, fue especialmente crítico con la lentitud administrativa: “El ritmo es exasperadamente lento”. Recordó que Francia inaugura dos plantas semanales mientras España sigue muy rezagada.
Desde la industria consumidora, Manuel Breva, secretario general de Anffecc, defendió el papel del biometano para la descarbonización cerámica y resumió las necesidades del sector en tres palabras: “Disponibilidad, competitividad y seguridad jurídica”.
Hidrógeno renovable: el reto ya no es tecnológico
Otra de las tecnologías protagonistas fue el hidrógeno renovable.
Maribel Rodríguez, directora de Hidrógeno de Repsol, insistió en que el aprendizaje industrial exige ejecutar proyectos reales: “Los proyectos no maduran en PowerPoint. Para generar una mayor curva de aprendizaje tenemos que instalar megavatios”.
La directiva reclamó un marco regulatorio “estable, claro, simple y flexible” que facilite las inversiones.

En la misma línea, Carlos Ayuso, director de Proyectos y Procesos de Innovación de Moeve, afirmó: “El despliegue a gran escala del hidrógeno no es un tema tecnológico. Ya sabemos que esto funciona”.
Por su parte, Mayte Nonay, directora de Estrategia y Planificación de Enagás, defendió la importancia de las futuras infraestructuras de transporte de hidrógeno, mientras José Miguel Macho, director de Desarrollo de Negocio de Hidrógeno y Aplicaciones P2X de Siemens Energy, reivindicó la capacidad tecnológica europea para competir globalmente.
Electrificación, redes y seguridad de suministro
La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, protagonizó una de las conferencias más relevantes del encuentro.
Corredor recordó que España sigue siendo una “isla energética” y advirtió de que las interconexiones con Europa continúan por debajo del 5%, muy lejos del objetivo del 15%.
También destacó que el nuevo plan de desarrollo de la red eléctrica prevé incorporar 27 GW de nueva demanda, multiplicando por catorce el ritmo anterior.
Por su parte, José Casas, director de Relaciones Institucionales y Regulación de Endesa, defendió que la energía se ha convertido en uno de los factores determinantes de la competitividad económica. “La energía es uno de los principales determinantes de la competitividad”, afirmó.
Casas reclamó más electrificación, más redes, más almacenamiento y una revisión del calendario de cierre nuclear, defendiendo que “cerrar las centrales nucleares sería un error estratégico”.
Nuclear: una tecnología que vuelve al centro del debate
La energía nuclear fue otra de las protagonistas inesperadas de Cibitec26.
Xavier Coll, director general en España de Westinghouse, afirmó que “la energía nuclear tiene un gran futuro, y es evidente, y es palpable, y se ve”.
Teresa Ancochea, directora de SMR y aplicaciones nucleares avanzadas de IDOM, defendió el potencial de los reactores modulares pequeños y aseguró que “la palabra más importante de los SMR no es la S de pequeño, sino la M de modular”.
Desde la perspectiva de la fusión, Sheila González, Global Director Fusion Energy de Clean Air Task Force, aseguró que esta tecnología ya ha salido de los laboratorios y avanza hacia la industrialización.
Defensa y autonomía estratégica
La defensa ocupó un espacio destacado dentro del congreso.
Miguel Ivorra, director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa del Ministerio de Defensa, lanzó un mensaje rotundo: “La defensa necesita músculo industrial”.
Ivorra defendió que la seguridad del futuro dependerá del talento, de la capacidad tecnológica y de la integración de grandes empresas, pymes, startups, universidades y centros tecnológicos. “La defensa del futuro dependerá, en gran medida, de nuestra capacidad para atraer y retener talento”.

En la mesa empresarial, José Bayón, director de Relaciones Institucionales de GDELS Santa Bárbara Sistemas, resumió la filosofía de la nueva autonomía estratégica: “La autonomía no es producirlo todo, sino tener capacidades críticas para negociar con otras potencias”.
Junto a representantes de Indra Group, Airbus Helicopters y Navantia, se defendió la necesidad de apostar por semiconductores, inteligencia artificial, computación cuántica y arquitecturas abiertas para mantener la competitividad tecnológica europea.
Renovables y competitividad industrial
La segunda jornada arrancó con la intervención de Joan Groizard, secretario de Estado de Energía.
Groizard aseguró que “las renovables son nuestra principal ventaja competitiva y fuente del cambio industrial” y defendió que la descarbonización ya no debe verse como una obligación regulatoria, sino como una auténtica palanca de competitividad.
Según explicó, España ha pasado de generar el 32% de su electricidad mediante renovables en 2018 al 56% en 2025, mejorando notablemente su posición competitiva.
En conversación con industry TALKS, Joan Groizard insistió en que la transición energética debe entenderse como una herramienta de competitividad industrial y no únicamente como una política climática.
“España tiene una oportunidad enorme en torno a las energías renovables. La apuesta por las renovables que ha hecho España nos ha protegido mejor en esta crisis y nos hace ya más competitivos para la industria”, afirmó.
El secretario de Estado defendió la necesidad de acelerar la integración de las energías limpias en los procesos productivos mediante la electrificación y los gases renovables. “Tenemos que seguir avanzando en energías renovables, integrarlas mejor en el territorio e integrarlas mejor en los procesos productivos, por ejemplo a través de la electrificación o el uso de los gases renovables”.
Groizard vinculó además la transición energética con una nueva política industrial basada en cadenas de valor nacionales y europeas. “Las energías renovables nos permiten por primera vez no ser dependientes de combustibles fósiles importados, caros y sujetos a la volatilidad internacional”, señaló.
Asimismo, destacó que España ya está desarrollando capacidades industriales ligadas a tecnologías clave de la transición energética. “España ya está fabricando y diseñando gran parte de los componentes, equipos y sistemas que se necesitan para esta transformación: vehículo eléctrico, baterías, energía eólica, biometano o hidrógeno renovable”, afirmó.
Agroalimentación, construcción y automoción
Otros sectores estratégicos también tuvieron protagonismo.
En alimentación, los representantes de Calidad Pascual, García Carrión, Siemens y Yainfe Recycling coincidieron en la necesidad de combinar tecnología, sostenibilidad, seguridad energética y competitividad para garantizar la autonomía alimentaria.
En construcción industrializada se defendió la necesidad de acelerar la robotización, reducir plazos y desarrollar un ecosistema industrial más sólido.
La automoción, por su parte, centró buena parte de sus preocupaciones en la carrera global de las baterías y en la necesidad de construir cadenas de valor europeas que permitan competir con Asia y Estados Unidos.
Inteligencia artificial, computación cuántica y talento
La revolución tecnológica fue otro de los grandes ejes transversales.
Los debates sobre inteligencia artificial coincidieron en que la IA transformará procesos, pero no sustituirá las capacidades humanas esenciales.
“La IA ayuda, pero no sustituye. Ahorra tiempo, pero el factor humano es necesario”, señaló Pilar Blázquez, talent & culture manager de Ayesa Engineering.
Los participantes insistieron en que las habilidades más valoradas seguirán siendo el liderazgo, la creatividad, la comunicación y la capacidad de resolver problemas complejos.
La gran conclusión de Cibitec26
Si hubiera que resumir en una sola idea lo ocurrido durante estas dos jornadas, sería que la industria ha recuperado su papel central en la agenda económica y política.
Desde la energía hasta la defensa, pasando por la química, la alimentación, la automoción o la digitalización, el mensaje fue común: Europa necesita producir más, innovar más rápido y depender menos de terceros.
La clausura, protagonizada por Manuel Soriano, director de Cibitec y vicedecano del COIIM, reafirmó precisamente esa idea. El congreso concluyó defendiendo que la energía competitiva, la industria fuerte y el talento técnico constituyen los tres pilares imprescindibles para afrontar el futuro.
Cibitec26 deja así una hoja de ruta clara: reindustrializar no es una opción política coyuntural, sino una necesidad estratégica. Y hacerlo exigirá inversión, innovación, regulación inteligente, colaboración público-privada y, sobre todo, ingenieros, científicos y profesionales capaces de liderar la transformación tecnológica que ya está en marcha.

