El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha abierto este jueves la segunda jornada del Congreso Iberoamericano de Ingeniería y Tecnología (Cibitec26), organizado por la Fundación Industria, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (Coiim) y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid (AIIM).
El alto cargo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha asegurado que España cuenta con las energías renovales que son la fuente del cambio para la industria nacional y su mayor ventaja competitiva, subrayando que es una oportunidad que el país debe capitalizar, “y tenemos la vocación de aprovechar”, ha remarcado.
El responsable del Miteco ha asegurado que la reindustrialización española ha de con la autonomía estratégica y la competitividad como ejes. Y esta última ya no consiste únicamente en producir a buen precio y de forma rápida.
Aunque en un principio muchos lo entendieron como una simple respuesta a una obligación regulatoria internacional, ha explicado Groizard, las energías renovables se han convertido en una “apuesta activa por la competitividad industrial”, que permite al país posicionarse en un nivel de “costes competitivos y en los vectores tecnológicos que van a ser la referencia en esta década”.
Impulso a la industria
En este sentido, el secretario de Estado, ha recordado que la descarbonización no es un coste para la competitividad sino su palanca, como se anunciaba en el referente Informe Draghi (El futuro de la competitividad europea), encargado por la Comisión.
El responsable político ha querido subrayar los datos de Caixabank Research que muestran que en el año 2018 la cuota de generación de las energías renovables en España fue del 32% y en 2025 ya se había incrementado hasta el 56%. Asimismo, ha subrayado que, según esta misma fuente, la industria española pagaba un precio energético un 31% superior a la europea en el año 2018, mientras que en 2024 pagaba un 20,9% menos.
Groizard ha dado el mensaje también de que nuestro país debe desarrollar toda esa industria necesaria para la transición ecológica; es decir, fabricar y producir lo que se precisa para esa transición.
Por último, el secretario de Estado de Energía ha recordado que la política energética ha de ser una inversión a largo plazo, apostando no solo por acelerar la generación de energías renovables sino también por la electrificación, de forma que “cualquier proyecto industrial se pueda conectar a las redes eléctricas”.

