Así lo ha defendido José Casas, director de Relaciones Institucionales y Regulación de Endesa, durante su intervención en Cibitec 2026, donde ha advertido de que los elevados costes energéticos están erosionando la capacidad industrial europea frente a economías como Estados Unidos y China.
Durante la conferencia titulada ‘La energía como factor de competitividad’, Casas ha asegurado que la energía ha dejado de ser un simple coste de producción para convertirse en un elemento estratégico que condiciona el crecimiento económico, la atracción de inversiones y la autonomía industrial de los países.
“La energía es uno de los principales determinantes de la competitividad”, ha afirmado, recordando las conclusiones del informe Draghi sobre el futuro de la Unión Europea. Según ha explicado, los precios de la electricidad en Europa son actualmente entre dos y tres veces superiores a los de Estados Unidos y China, mientras que los del gas multiplican entre tres y cinco veces los estadounidenses.
Para el representante de Endesa, el problema no es coyuntural sino estructural, debido a la elevada dependencia europea de las importaciones energéticas, la volatilidad de los mercados internacionales y los mayores costes regulatorios y de carbono que soporta la industria comunitaria.
“Ya no basta con procurar la sostenibilidad y reducir las emisiones; la seguridad de suministro y la competitividad han pasado al primer plano”, ha señalado.
Casas ha recordado que la factura energética europea alcanzó los 350.000 millones de euros en importaciones durante 2024, una cifra que considera incompatible con las aspiraciones industriales y estratégicas del continente.
“Europa ha pagado un precio muy alto por su dependencia de los combustibles fósiles”, ha advertido.
Frente a esta situación, el directivo ha defendido la electrificación como la principal herramienta para reforzar la soberanía energética y mejorar la competitividad empresarial.
“Electrificar nuestros consumos energéticos es una de las decisiones estratégicas más relevantes que podemos adoptar”, ha afirmado.
Según ha explicado, sustituir combustibles fósiles por electricidad de origen renovable permite acceder a costes más estables, reducir la exposición geopolítica y aprovechar recursos energéticos propios. En este sentido, ha destacado que las energías renovables son actualmente las tecnologías más competitivas para nueva generación eléctrica.
“Hoy en día, el vector energético más barato es la electricidad”, ha asegurado.
Durante su intervención, Casas ha subrayado el potencial de España para liderar este proceso gracias a sus recursos renovables. En la última década, el país ha incorporado más de 55.000 MW de nueva potencia renovable, de los que más de 45.000 MW corresponden a tecnología solar y más de 10.000 MW a energía eólica.
Sin embargo, ha recordado que España sigue manteniendo una dependencia energética cercana al 70% y una factura anual de importaciones de combustibles fósiles próxima a los 60.000 millones de euros.
“Cada euro que pagamos por la energía fósil es un euro que no sustituimos por fuentes autóctonas”, ha señalado.
Según los cálculos expuestos por Casas, una aceleración del proceso de electrificación permitiría generar ahorros superiores a los 6.500 millones de euros anuales en España antes de 2030.
El responsable de Endesa también ha defendido la necesidad de mantener una visión tecnológica amplia para garantizar la competitividad del sistema eléctrico. A su juicio, no existe una única tecnología ganadora, sino que la fortaleza del sistema dependerá de una combinación equilibrada de energías renovables, nuclear, hidráulica, almacenamiento y generación flexible.
“La competitividad real del sistema eléctrico depende de la combinación eficiente de tecnologías renovables que aportan bajos costes, nuclear e hidráulica que aportan firmeza y gas y almacenamiento que aportan flexibilidad”, ha explicado.
En este contexto, ha reclamado una revisión del calendario de cierre de las centrales nucleares españolas, argumentando que constituyen una fuente de generación firme y competitiva.
“Retrasar el cierre de las centrales nucleares es necesario. Cerrarlas sería un error estratégico por el que ya ha pasado Alemania”, ha afirmado.
Asimismo, ha defendido una menor carga fiscal sobre la electricidad para favorecer la electrificación de la economía.
“No tiene ningún sentido que la electricidad, que es el vector más competitivo y descarbonizado, sea el que más impuestos soporte”, ha señalado.
Uno de los principales obstáculos identificados por Casas para aprovechar plenamente el potencial renovable español es la insuficiente capacidad de las infraestructuras eléctricas.
“La expansión renovable está condicionada por colas de conexión y necesidades de red. Las redes no son capaces de absorber todas las necesidades de demanda”, ha advertido.
Por ello, ha situado el desarrollo urgente de las redes de transporte y distribución como la primera gran decisión que debe abordar España para convertir la transición energética en una ventaja competitiva.
También ha reclamado un impulso decidido al almacenamiento energético para evitar pérdidas de producción renovable. Según ha indicado, actualmente entre el 15% y el 20% de la producción fotovoltaica y entre el 5% y el 10% de la eólica no llegan a aprovecharse plenamente.
“No puede ocurrir que estemos invirtiendo tanto en renovables y que parte de esa energía no se aproveche”, ha lamentado.
El directivo ha cerrado su intervención reclamando una simplificación administrativa que acelere tanto el despliegue de redes como el desarrollo de nuevas instalaciones energéticas.
“No puede ser que estemos esperando dos o tres años a permisos que se podrían sustituir fácilmente por una declaración responsable”, ha afirmado.
Como conclusión, Casas ha defendido que la energía será uno de los factores decisivos para determinar qué economías liderarán el crecimiento en la próxima década.
“En la próxima década no ganará quien tenga más recursos. Ganará quien sea capaz de transformarlos en energía fiable, asequible y limpia para su tejido productivo”, ha concluido.
Para el responsable de Endesa, la electrificación representa una oportunidad histórica para España, capaz de convertir su abundancia de recursos renovables en una ventaja estructural para la industria, la inversión y el empleo.

