Frente a un auditorio de ingenieros industriales, Corredor lanzó una frase que resume uno de los grandes desafíos de la transición energética: «Las infraestructuras eléctricas de muy alta tensión se despliegan en un territorio donde vive gente». Con esta afirmación puso sobre la mesa la necesidad de combinar tecnología, inversión y aceptación social.
Un liderazgo renovable, pero con nuevos retos
Corredor destacó que España ya ha hecho los deberes en integración renovable; el 70% de la potencia eléctrica es renovable, con la mejor integración de Europa y una tasa de pérdidas por debajo del 3%. Sin embargo, advirtió que la segunda fase de la transición energética será diferente. El plan de desarrollo de la red 2025-2030 prevé incorporar 27 gigavatios de nueva demanda, frente a los 2 gigavatios del plan anterior. «Hay que multiplicar por 14 la demanda en el mismo plazo», subrayó.
España, isla energética en Europa
Otro de los mensajes claros fue la necesidad de reforzar las interconexiones con Europa. Actualmente, España y Portugal siguen siendo «una isla energética», con una capacidad de interconexión inferior al 5%, lejos del 15% necesario para un mercado único eficiente. Esta situación, advirtió, no solo encarece el sistema, sino que frena el avance de los objetivos climáticos europeos.
Lecciones del apagón: una tormenta perfecta
Sobre el apagón del año anterior, Corredor explicó que los informes técnicos europeos lo calificaron como un accidente «inédito, imprevisible y multifactorial», una tormenta perfecta. A raíz de ello, se están implementando mejoras normativas y técnicas, como compensadores síncronos y una mayor coordinación entre las redes de transporte y distribución. También reclamó que todos los agentes del sector cumplan las normas. «Si a una persona le da un infarto porque no se toma las pastillas que le recetó el cardiólogo, no se puede culpar al neurólogo», sostuvo.
Inversión récord y diálogo con los territorios
Redeia presentó su Plan Estratégico 2026-2029, con una inversión anual récord de más de 1.500 millones de euros —un 70% más que años anteriores—, destinando el 94% de los ingresos a la red de transporte. Pero Corredor insistió en que la inversión no basta: es imprescindible hablar con alcaldes, asociaciones y vecinos antes de diseñar las infraestructuras, integrando no solo criterios ambientales, sino también sociales, culturales y patrimoniales. «La rentabilidad económica tiene que ir acompañada de la rentabilidad social de la comunidad», afirmó.
Tecnología, seguridad y sentido común
Preguntada por el cierre de nucleares en Alemania, Corredor defendió la neutralidad tecnológica del operador. «El operador solo quiere información: qué tecnología hay disponible, dónde está y qué puede aportar». Y ante la sugerencia de usar computación cuántica para gestionar la red en milisegundos, recordó que la ciberseguridad y la prudencia son irrenunciables en una infraestructura crítica.

