La primera mesa redonda del Congreso Cibitec 2026 se ha dedicado al análisis de la industria química, considerada por los ponentes como un “tejido colectivo de la industria moderna” y un sector estratégico para la economía española.
Moderada por Teresa Grasero, presidenta de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique) y presidenta de Air Liquide España y Portugal, la mesa ha contado con la participación de Jaime Martín Juez, director ejecutivo de Refino y Química de Repsol; Justin Corcho, CEO de Nippon Sanso para España y Portugal, e Inés Juste, expresidenta del grupo Juste.
Un sector en riesgo: 126 plantas cerradas en Europa
El diagnóstico ha sido claro y preocupante. Jaime Martín Juez ha señalado que “la industria química en Europa ya no es cíclica; antes éramos netamente exportadores, ahora estamos empezando a ser una región importadora”. Esta pérdida de competitividad se ha traducido, según ha recordado Teresa Grasero, en un estudio encargado por Sefi a Roland Berger que analiza el periodo 2022-2025: “En la Unión Europea se han cerrado 126 plantas, lo que supone 37 millones de toneladas menos de producción, casi un 9% de la producción de la industria química a nivel europeo”.
Los participantes han coincidido en señalar el sobrecoste energético como el principal talón de Aquiles. Justin Corcho ha explicado que “la industria química depende mucho del calor, y el calor viene mayormente del gas natural, cuyo precio lo marcan internacionalmente”. Para competir, ha añadido, “necesitamos ser más eficientes y trabajar en la parte impositiva y en los derechos de emisión”.
Inés Juste, aportando la visión de la pyme, ha lamentado “la poca predictibilidad y la alta volatilidad” energética, así como “las pocas ayudas que las pequeñas y medianas empresas podemos tener para acceder a contratos o para hacer inversiones en autoconsumo”.
Competencia global y costes hundidos
Jaime Martín Juez ha detallado la magnitud de la desventaja competitiva: “Los crackers de Estados Unidos están en base a etano, con un 30% de mejor coste que los nuestros». En concreto, ha señalado que “el año pasado, por primera vez, paramos plantas por un coste energético inviable”.
En materia de comercio exterior, los ponentes han criticado la eficacia de los instrumentos de defensa comercial actuales. Martín Juez ha puesto un ejemplo revelador: “Todas las importaciones de polipropileno y polietileno desde Estados Unidos están grabadas con 0%. Las que van desde Europa a Estados Unidos, no menos del 15% o 20%”. Ha abogado por “ponernos en modo positivo” y pensar en incentivos para la industria europea.
Inés Juste ha añadido que la empresa que lideraba, que exporta el 90% de su producción, sufre la competencia asiática: “El solo coste que tenemos por cumplir normas ligadas a la sostenibilidad no aporta nada al producto cuando compites con India”. Ha cifrado el impacto regulatorio en el coste del producto en “aproximadamente entre el 10 y el 11%”.
Frenos administrativos y fuga de talento
La carga burocrática y la lentitud administrativa han sido otro foco de crítica. Justin Corcho ha denunciado que para proyectos como el biometano “desde que empezamos a hablar del proyecto hasta construir y operar son más de cinco años”, mientras que un competidor en Estados Unidos “en un año ya tenía los permisos, la planta montada y produciendo”. Ha reclamado “agilidad administrativa” y una ventanilla única efectiva.
Jaime Martín Juez ha señalado la “ambigüedad” normativa: “La misma planta productiva, la misma chimenea, tiene distinta regulación en diferentes comunidades autónomas con la misma directiva europea”.
Sobre el talento, el tema que ha cerrado la mesa redonda, Martín Juez ha destacado que “una de las fortalezas que tiene este país es la calidad de la gente que ingresa a las compañías. Es imbatible a nivel europeo y técnicamente a nivel mundial”. Ha anunciado que en los próximos tres a cinco años “el 30% de la fuerza laboral se va a jubilar” y que “el 70% será millennial o generación Z”, lo que exige adaptar los valores y las formas de trabajo. Inés Juste ha coincidido en la importancia de “atraer nuevo talento” y de “reciclar a las personas que están dentro” para que no queden anticuadas.
La mesa ha concluido con un llamamiento a la acción para no perder el tren de la competitividad industrial.
