La Alianza advierte del creciente impacto del absentismo en la competitividad industrial y aboga por una respuesta estructural coordinada

La Alianza por la Competitividad de la Industria Española señala que el incremento del absentismo laboral se ha convertido en un elemento de especial preocupación para la industria, dado su efecto directo sobre la productividad, la organización interna y la capacidad operativa de las empresas. En un escenario global exigente, donde la industria española compite con mercados altamente eficientes, la Alianza considera imprescindible abordar esta situación desde una perspectiva estructural y compartida.

En línea con el análisis trasladado por CEOE, la Alianza subraya que las ausencias prolongadas o repetidas están tensionando el funcionamiento diario de numerosos centros productivos y comprometiendo la capacidad de las empresas para afrontar picos de actividad, garantizar plazos y mantener su competitividad.

La entidad subraya que el absentismo ha adquirido una dimensión económica muy relevante, con efectos que trascienden el ámbito laboral. Según la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), el coste directo para las empresas manufactureras españolas, unido al importe de las prestaciones económicas de la Seguridad Social a cargo de las mutuas para los procesos de Incapacidad Temporal por Contingencia Común (ITCC) durante el ejercicio 2025 ascendió a 3.178 millones de euros en 2025, siendo superior en un 13,22% respecto al ejercicio 2024 y en un 103,10% respecto al ejercicio 2021. 

Y en su conjunto, el coste total para todas las empresas españolas con trabajadores protegidos por mutuas ascendió en 2025 a 20.508 millones de euros, lo que supone un incremento del 13,41% respecto al ejercicio 2024 y del 81,56% respecto al ejercicio 2021.

Un fenómeno transversal que tensiona la organización y la planificación

Para los sectores representados en la Alianza, la planificación fiable del trabajo es un requisito esencial. La variabilidad derivada del absentismo dificulta la organización de turnos, altera los ritmos de producción y genera sobrecargas en los equipos operativos, afectando directamente a la competitividad. Según la Alianza, unas tasas elevadas de absentismo son especialmente preocupantes dada la complejidad de los entornos productivos. La industria española integra actividades con una interdependencia operativa muy elevada, donde las ausencias reiteradas de un porcentaje importante de trabajadores pueden generar cuellos de botella que afectan a líneas completas de producción. Para estos entornos, la Alianza considera fundamental que cualquier reforma del sistema tenga en cuenta la complejidad y la sensibilidad organizativa de estos procesos.

A partir de los informes trimestrales del ETCL‑INE, la tasa media anual de absentismo total en el sector industrial en 2025 se situó en torno al 7,35% del total de horas pactadas. Además, muestra una tendencia claramente creciente en comparación las cifras de 2018 y 2019, que se situaban en torno al 5,1% del total de horas pactadas. Este aumento supone un crecimiento proporcional superior al 40 % en el periodo.

La Alianza insiste en que es necesario situar este asunto en el centro del debate institucional, adoptando soluciones que combinen protección del trabajador, solidez técnica y eficiencia en la gestión pública.

Tal y como explica Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza: “El absentismo es un fenómeno complejo que requiere avanzar hacia un sistema de gestión que garantice la atención sanitaria adecuada y ágil, proteja al trabajador en situaciones de necesidad y, al mismo tiempo, permita a las empresas mantener su capacidad de producción y planificación para, en definitiva, preservar la sostenibilidad y la competitividad del sistema industrial, en particular, y del empresarial, en general”.

Esta visión coincide con la necesidad -señalada por CEOE– de reactivar un espacio o mesa de trabajo especializado sobre incapacidad temporal, con criterios sólidos, indicadores verificables y participación activa de todas las partes implicadas.

Mejorar la eficacia del sistema de gestión impulsaría la competitividad de la industria

La evolución del absentismo evidencia que existen dificultades en la gestión pública de las bajas médicas, especialmente en los procesos de contingencias comunes. Los plazos prolongados, la elevada carga asistencial en la atención primaria y la falta de coordinación entre organismos dificultan la resolución ágil de los expedientes.

La Alianza considera que reforzar el papel de las mutuas colaboradoras contribuiría a mejorar los tiempos de diagnóstico, seguimiento y reincorporación. La entidad subraya que cualquier ampliación de competencias debe realizarse con todas las garantías clínicas y en estrecha colaboración con el sistema público.

Del mismo modo, la Alianza señala que acortar los tiempos administrativos y sanitarios ayudaría a reducir ausencias innecesariamente largas y a facilitar retornos seguros al puesto de trabajo, disminuyendo el impacto organizativo para las empresas.

Asimismo, la entidad defiende la necesidad de fortalecer los sistemas de información, control y evaluación -tanto internos como externos- relacionados con los procesos de incapacidad temporal. Entre los aspectos susceptibles de revisión se encuentran los controles en procesos prolongados y la gestión de casos recurrentes.

Y es que estas industrias recuerdan que cambios normativos y de gestión introducidos en los últimos años han tenido efectos indirectos sobre la duración y el control de las bajas, contribuyendo al crecimiento del absentismo. En consecuencia, propone revisar estos marcos y avanzar hacia modelos más equilibrados.

“Nuestra industria necesita un marco que aporte certidumbre, coordinación y capacidad de respuesta. Estamos plenamente comprometidos en colaborar con administraciones, agentes sociales y organizaciones empresariales para construir un modelo que mejore la eficiencia del sistema y refuerce la competitividad del país”, señala Reinoso. Para el portavoz de la Alianza, “la industria lleva tiempo advirtiendo de la necesidad de corregir el sistema y mejorar su eficiencia, porque unos niveles elevados de absentismo son un riesgo para nuestra competitividad y, eventualmente, para el propio empleo. Ello, por desgracia, con poco eco en las instituciones. Por eso debemos de situar este problema en el centro del debate laboral y social. No se puede demorar más”. 

Las entidades que integran la Alianza por la Competitividad de la Industria Española reiteran su disposición a trabajar conjuntamente en propuestas que impulsen un sistema más ágil, eficaz y equilibrado, que proteja al trabajador y, al mismo tiempo, permita a las empresas sostener su actividad en condiciones de competitividad y estabilidad.

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