INFORME

La industria pierde hasta 3,6 millones de dólares por cada parada mientras solo los fabricantes de maquinaria más avanzados superan el 20% de margen

Las empresas fabricantes de maquinaria global se enfrentan a un entorno en el que cada parada no planificada puede costar de media 3,6 millones de dólares por evento, con un impacto de 92.000 dólares por cada hora de inactividad. En un país con un fuerte peso industrial en automoción, energía, alimentación o metal, la diferencia entre recuperar la actividad en menos de 24 horas o tardar las 40 horas de media global puede suponer millones en ingresos preservados y margen protegido.

Esa es una de las principales conclusiones del informe elaborado por Rockwell Automation, que identifica una brecha clara entre los fabricantes de equipos originales (OEM) que lideran el mercado y los que reaccionan tarde ante las disrupciones.

El estudio, basado en una encuesta global a más de 500 directivos de OEM en 17 países y sectores clave como automoción, energía, ciencias de la vida o alta tecnología, señala que solo una parte de las compañías alcanza niveles de excelencia definidos por un Ebitda superior al 20% o un crecimiento anual de ingresos también por encima del 20%. Estas empresas no destacan por evitar las crisis, sino por recuperarse antes y convertir la resiliencia en una ventaja competitiva estructural.

Recuperar antes que los demás

El informe subraya que el tiempo medio de inactividad global se sitúa en 40 horas por incidente, pero los OEM líderes consiguen restablecer operaciones en menos de 24 horas. Esa ventaja de 16 horas se traduce en millones de dólares salvados y en una reducción sustancial del coste total de propiedad para sus clientes. La clave ya no es solo la fiabilidad mecánica, sino la capacidad de diagnóstico en tiempo real, la toma de decisiones rápida y el uso estratégico de los datos como propiedad intelectual.

En un contexto como el español, donde la competitividad industrial depende cada vez más de cadenas de suministro complejas y de mercados internacionales exigentes, la velocidad de recuperación se convierte en un factor crítico para sostener exportaciones, contratos y confianza de los clientes. El informe advierte de que solo el 59% de los OEM considera que su organización se mueve lo suficientemente rápido para adaptarse a la realidad económica y comercial actual.

Talento, tecnología y nueva medición del rendimiento

Otro de los puntos más relevantes es la inestabilidad laboral. El 35% de los OEM a nivel global identifica la rotación de empleados como la principal barrera para cumplir sus objetivos estratégicos, porcentaje que asciende al 47% en Estados Unidos. Aunque el informe no desglosa cifras específicas para España, el fenómeno es extrapolable a un mercado donde la escasez de perfiles técnicos y digitales ya es una preocupación recurrente.

La respuesta, según Rockwell Automation, no pasa por contratar más personal, sino por integrar conocimiento en sistemas, máquinas y flujos de trabajo. Los fabricantes más avanzados diseñan equipos que guían a los operarios en el diagnóstico y la resolución de incidencias, reducen la dependencia de perfiles concretos y acortan los tiempos de formación.

En paralelo, el 81% de los encuestados afirma que los desafíos actuales están acelerando la inversión tecnológica, y el 77% considera que la inteligencia artificial y el aprendizaje automático son críticos para diseñar calidad desde el origen. Los líderes digitales no se limitan a monitorizar lo que ya ha ocurrido, sino que predicen fallos, optimizan mantenimientos y utilizan gemelos digitales para simular rendimiento y modos de error antes de que la máquina exista físicamente.

Ciberseguridad y cumplimiento como ventaja competitiva

El informe destaca además que la regulación, especialmente en Europa con normativas como el Cyber Resilience Act, está transformando la ciberseguridad en un requisito central del producto. El 63% de los OEM espera que el riesgo cibernético siga siendo persistente y el 39% reconoce que navega en un entorno de cumplimiento normativo cambiante.

Las empresas más avanzadas integran la seguridad desde el diseño y elevan la responsabilidad al nivel ejecutivo. Lejos de considerar la regulación como un freno, la utilizan para modernizar arquitecturas, acelerar el acceso a mercados y reforzar la confianza del cliente.

Más allá del rendimiento productivo

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es el cambio en los indicadores clave. Aunque el 92% de los OEM sigue priorizando métricas de producción, como el rendimiento o el yield, las compañías más rentables amplían el foco hacia el coste de bienes vendidos (COGS) y los plazos de entrega. La velocidad, el coste y la calidad se analizan de forma interconectada y se alinean con los indicadores de los propios clientes.

Este enfoque resulta especialmente relevante para la industria española, que compite tanto en precio como en especialización tecnológica. Medir solo la eficiencia productiva ya no es suficiente: los líderes vinculan los KPI a márgenes, experiencia del cliente, seguridad del empleado y tiempos de recuperación tras incidentes.

El documento concluye que ninguna empresa está exenta de interrupciones, pero las más competitivas han convertido la resiliencia en un proceso repetible. No se trata de evitar el fallo, sino de prepararse para él, reducir su impacto económico y aprender de cada incidente. En un escenario de volatilidad geopolítica, presión regulatoria y transición tecnológica, la diferencia entre reaccionar y anticiparse puede marcar el futuro de buena parte del tejido industrial español.

Total
0
Shares
Previous Post

Los precios industriales del País Vasco bajan un 0,5% en enero respecto a diciembre

Related Posts