El desplome de la fabricación de vehículos y sus componentes, con una caída media anual del 48,1% en 2025, vuelve a ser el principal lastre de la industria metalmecánica valenciana. Este retroceso se suma al descenso del 32,8% registrado en 2024 y al -10% de 2023, configurando un trienio especialmente adverso para una de las ramas con mayor peso específico. También el subsector de maquinaria y equipo mecánico mantiene cifras negativas, con una contracción del 7,2% en 2025.
Frente a esta evolución, la fabricación de material y equipos eléctricos y electrónicos se consolida como el principal motor de crecimiento industrial, con un avance del 23,3% en el ejercicio, tras haber crecido ya un 10,8% en 2024. Por su parte, la metalurgia y la fabricación de productos metálicos muestran una evolución prácticamente estable, con un ligero incremento del 0,1%.
El retroceso industrial contrasta con el mejor comportamiento de otras ramas del metal. El índice de actividad del sector de instalaciones cerró 2025 con un aumento del 3,3%, dando por recuperado el impacto de la dana de octubre de 2024. De igual modo, el comercio y la reparación del metal registraron un crecimiento del 4,4%, revirtiendo la caída del 1,1% sufrida el año anterior.
En el ámbito del empleo, el conjunto del sector del metal, que integra industria, comercio y servicios, alcanzó las 229.077 personas ocupadas en el cuarto trimestre de 2025, lo que supone 1.462 más que un año antes, un incremento interanual del 0,6%. Sin embargo, en comparación con el tercer trimestre se perdieron 3.338 empleos, lo que representa un descenso del 1,4% y abre interrogantes sobre la evolución a corto plazo.
Por subsectores, la industria del metal cerró el año con 108.477 personas ocupadas, con una evolución irregular a lo largo del ejercicio. El sector de instalaciones fue el que mejor comportamiento presentó, alcanzando los 50.800 empleos, impulsado en parte por los trabajos de recuperación tras la dana. La venta y reparación de vehículos se mantuvo estable en torno a los 46.000 empleos, mientras que el comercio mayorista del metal registró el comportamiento más negativo, descendiendo hasta los 23.600 ocupados tras varios trimestres de caída continuada.
En el frente exterior, las exportaciones del metal valenciano descendieron un 3,4% en 2025, prolongando la senda negativa iniciada en 2024, cuando la caída fue del 12,5%. La contracción se concentró especialmente en vehículos y componentes, con un retroceso del 9,93%, en maquinaria, que cayó un 13%, y en fundición, hierro y acero, afectadas por movimientos arancelarios y con un desplome del 51,9%. Pese a ello, el metal representa aún el 31% del total de exportaciones de la Comunitat Valenciana, aunque pierde peso respecto al 33% de 2024 y el 36% de 2023.
Por destinos, la evolución fue dispar. Estados Unidos incrementó las compras un 10,24% pese al aumento de aranceles, mientras que China emergió con fuerza, con un crecimiento del 37,24%. En cambio, Reino Unido redujo sus importaciones un 15,01% e Italia un 12,33%, en un contexto internacional marcado por la inestabilidad comercial.
En cuanto a los precios industriales, 2025 estuvo marcado por incrementos moderados. La metalurgia registró subidas superiores al IPC anual, con un 3,2%, en un contexto de tensiones comerciales, mientras que el sector del automóvil mantuvo prácticamente la estabilidad, con un aumento del 0,3%, presionado por la competencia internacional. El resto de ramas se movieron en incrementos de entre el 1,4% y el 1,9%.
Pese al complejo entorno geopolítico y comercial, la percepción empresarial mejora. La valoración media de la situación actual por parte de las empresas del metal se sitúa en 7,1 puntos sobre 10 en el cuarto trimestre, por encima de los 6,8 puntos de un año antes y con tendencia al alza. En términos de media anual, la puntuación alcanza los 6,9 puntos, la mejor de la serie histórica desde 2008.
Las expectativas para el inicio de 2026 mantienen ese tono moderadamente optimista. El indicador de expectativas de negocio alcanza los 57,4 puntos sobre 100, mientras que las previsiones sobre empleo se sitúan en 56,9 puntos y las de inversión en 51,9, todas ellas en terreno ligeramente expansivo.
No obstante, el informe advierte de que las empresas siguen señalando importantes obstáculos. La dificultad para contratar personal cualificado, el aumento de los costes laborales, el encarecimiento de materias primas y componentes y el descenso de los márgenes comerciales continúan siendo los principales factores que lastran la actividad.
En conjunto, el metal valenciano cierra 2025 con un balance desigual: fuerte contracción industrial arrastrada por la automoción, caída de exportaciones y señales de debilidad en algunos subsectores, pero con resiliencia en instalaciones y comercio, estabilidad en el empleo anual y una confianza empresarial que apunta a una posible estabilización en 2026 tras un bienio especialmente complejo.

