REPORTAJE

La escasez de técnicos industriales en España: un problema estructural que amenaza la competitividad del país

La industria española se encuentra ante una paradoja cada vez más evidente. En un momento en el que la digitalización, la automatización, la transición energética y la reindustrialización europea colocan al sector industrial en el centro de las estrategias económicas, las empresas se enfrentan a una carencia crítica de profesionales técnicos capaces de sostener ese crecimiento.

La escasez de técnicos industriales cualificados se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella del tejido productivo, con efectos directos sobre la competitividad, la inversión y el empleo.

No se trata de un fenómeno nuevo, pero sí de uno que se ha intensificado en los últimos años hasta adquirir un carácter estructural. Hoy, miles de compañías industriales en España tienen dificultades para cubrir puestos técnicos esenciales para su actividad diaria. Técnicos de mantenimiento industrial, electromecánicos, soldadores, torneros, fresadores, especialistas en mecanizado CNC, automatistas, expertos en robótica o ingenieros de puesta en marcha son perfiles cada vez más demandados y, al mismo tiempo, más difíciles de encontrar.

De un problema coyuntural a un déficit estructural de talento

Desde la óptica del mercado laboral, el cambio ha sido progresivo pero profundo. Francisco Serrano, sales manager de Randstad Professional, explica para industry TALKS que “la industria española ha pasado de enfrentarse a dificultades puntuales de contratación a una situación que ya puede definirse como un déficit estructural de talento técnico”. Según su análisis, esta escasez ya no afecta únicamente a perfiles altamente cualificados de ingeniería, sino que golpea con especial intensidad a la base operativa de las plantas industriales.

Serrano subraya que “durante años el foco estuvo en los ingenieros de diseño o de I+D, pero hoy el gran problema está en encontrar técnicos que mantengan las líneas de producción, que programen y ajusten la maquinaria o que lideren procesos de automatización”. En este sentido, destaca que “los técnicos de mantenimiento electromecánico, los programadores de PLC, los automatistas, los especialistas en robótica industrial y los ingenieros de puesta en marcha son actualmente los perfiles más críticos y con mayores dificultades de cobertura”.

A esta situación se suma, según Randstad, una escasez relevante de ingenieros civiles, ingenieros de caminos y perfiles técnicos con habilidades comerciales, clave para proyectos industriales complejos y para la relación con clientes industriales. “Estamos viendo cómo estos perfiles se disputan entre empresas, lo que genera una presión creciente sobre los salarios y una rotación elevada”, añade Serrano.

Los datos confirman este diagnóstico. Randstad Research sitúa el déficit de talento como el principal reto de recursos humanos para el 57% de las empresas en España. Serrano explica que “la demanda de perfiles técnicos industriales ha crecido a doble dígito impulsada por la Industria 4.0, mientras que la oferta de candidatos disponibles se ha mantenido estable o incluso ha disminuido, lo que ha endurecido el mercado de forma muy clara”.

Las consecuencias de esta escasez se dejan sentir en la actividad diaria de las empresas. No se trata únicamente de vacantes sin cubrir, sino de un impacto directo sobre la capacidad productiva. “La falta de talento técnico se ha convertido en un freno real para la competitividad de la industria española”, afirma Serrano, quien explica que “muchas compañías están rechazando pedidos, retrasando ampliaciones de capacidad o posponiendo inversiones en digitalización porque no cuentan con los equipos técnicos necesarios para llevarlas a cabo”.

Desde la perspectiva de las grandes compañías industriales, Zulema Mateos, directora global de Gestión de Talento en Gestamp, subraya para industry TALKS que el talento es hoy una palanca estratégica clave para el negocio. “Contar con los mejores profesionales cobra hoy especial importancia, en un contexto en el que la escasez de perfiles cualificados se ha convertido en uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan las empresas”, explica.

Según Mateos, el talento resulta determinante para acelerar la innovación, optimizar procesos y mejorar la productividad, “y, en definitiva, para impulsar la competitividad de las compañías”. Por ello, señala que en Gestamp “gestionamos el talento como una ventaja estratégica decisiva para cumplir con nuestros objetivos y adaptarnos a un entorno cada vez más cambiante”.

Según los informes de Randstad, cerca del 70% de las empresas industriales considera que la escasez de talento representa un riesgo mayor para su negocio que factores tradicionalmente críticos como la inflación o el encarecimiento de la energía. “Sin técnicos que mantengan las líneas, sin automatistas que optimicen los procesos o sin ingenieros que lideren la modernización, la productividad se estanca”, advierte Serrano. “Esto es especialmente preocupante en un momento en el que muchas empresas tienen cartera de pedidos, pero no capacidad humana suficiente para responder”.

Sectores industriales especialmente afectados

Desde Grupo Adecco, el análisis coincide. José Manuel Fernández, director sectorial de Grupos Industriales en Adecco, señala para industry TALKS que la escasez de técnicos se concentra con especial intensidad en sectores estratégicos para la economía española. “Metalurgia, manufactura, automoción, ferroviario, energías renovables, química, papel y packaging, alimentación y mantenimiento industrial son los ámbitos donde las dificultades para encontrar técnicos cualificados son mayores”, afirma.

Fernández explica que las causas son múltiples y profundamente estructurales. “Nos encontramos con plantillas técnicas envejecidas, una falta clara de relevo generacional, una pérdida de atractivo de los oficios industriales entre los jóvenes y una desconexión histórica entre la formación reglada y las necesidades reales de las plantas industriales”. A ello se suma, añade, “una competencia creciente entre empresas por un talento muy limitado y con una empleabilidad prácticamente inmediata”.

Esta situación genera una fuerte tensión en el mercado laboral. “Hay perfiles técnicos que reciben varias ofertas simultáneas”, explica Fernández, “lo que dificulta no solo la contratación, sino también la fidelización del talento”.

En el sector de la automoción, la dificultad para incorporar talento técnico también es muy diversa. Zulema Mateos explica que los perfiles más complejos de encontrar abarcan desde técnicos de Formación Profesional que desarrollan su labor en planta —como soldadores o matriceros— hasta ingenieros altamente especializados en automoción.

Más allá de la cualificación técnica, Mateos añade un reto adicional para las compañías multinacionales: la movilidad internacional. “No es fácil encontrar profesionales con vocación de desarrollar su carrera en otros países”, señala, apuntando a la necesidad de que las empresas sepan trasladar su proyecto y conectar el talento disponible con los lugares donde surgen las oportunidades.

La transformación tecnológica como factor acelerador

La transformación tecnológica de la industria ha actuado como un claro acelerador del problema de la escasez de técnicos industriales, al elevar de forma significativa el nivel de cualificación requerido para muchos puestos que antes podían cubrirse con perfiles más tradicionales.

La automatización, la robotización, la digitalización de procesos productivos, la implantación de sistemas de mantenimiento predictivo o el uso intensivo de datos han generado una demanda creciente de técnicos con competencias híbridas, capaces de integrar conocimientos mecánicos, eléctricos, electrónicos y digitales.

Este cambio ha dejado obsoletos muchos perfiles que no han podido reciclarse al mismo ritmo que avanzan las tecnologías, al tiempo que el sistema formativo no ha sido capaz de generar suficientes profesionales especializados con la rapidez necesaria. Como resultado, las empresas se enfrentan a una doble dificultad: la escasez de nuevos técnicos preparados para los entornos industriales avanzados y la necesidad de invertir de forma constante en la recualificación de sus plantillas para no perder competitividad.

Lejos de reducir la necesidad de mano de obra, la automatización y la digitalización han elevado el nivel de cualificación requerido. Fernández destaca que “la automatización, la robotización, la digitalización de procesos, el mantenimiento predictivo o la transición energética están disparando la demanda de técnicos con competencias híbridas”.

Según explica, “ya no basta con un perfil puramente mecánico o eléctrico; la industria necesita técnicos capaces de integrar conocimientos de mecánica, electricidad, electrónica, software y análisis de datos”. Sin embargo, “el ritmo de cambio tecnológico es muy superior a la capacidad actual del sistema formativo para generar nuevos perfiles especializados”.

Muchos trabajadores, añade, “necesitan procesos de reciclaje profesional para seguir siendo empleables, y no todas las empresas tienen recursos suficientes para asumir esa formación de forma individual”.

El metal como termómetro de la escasez

La industria del metal se ha convertido en uno de los principales termómetros para medir la escasez de técnicos industriales en España, al concentrar de forma especialmente visible las tensiones entre oferta y demanda de profesionales cualificados.

Su carácter transversal, presente en sectores clave como la automoción, la energía, la construcción industrial, el ferroviario o la fabricación de bienes de equipo, hace que cualquier déficit de personal técnico tenga un impacto inmediato en la actividad económica.

La dificultad para encontrar soldadores cualificados, operarios de mecanizado, electromecánicos, técnicos de mantenimiento o especialistas en automatización no solo ralentiza los procesos productivos, sino que también retrasa inversiones, compromete plazos y limita la capacidad de crecimiento de las empresas. Esta situación, lejos de ser coyuntural, refleja un problema estructural agravado por el envejecimiento de la plantilla, la falta de relevo generacional y la creciente complejidad tecnológica de los procesos industriales, convirtiendo al metal en un fiel reflejo de los desequilibrios que atraviesan hoy el conjunto de la industria española.

Desde Confemetal insisten para industry TALKS en que el problema no es coyuntural, sino estructural y con tendencia a agravarse. “La falta de profesionales formados y cualificados no es un problema puntual, sino un desequilibrio profundo entre la oferta formativa y las necesidades reales de las empresas”, advierten desde la patronal.

Confemetal señala que cada año miles de ofertas de empleo quedan sin cubrir, lo que “frena inversiones, retrasa proyectos y limita el crecimiento potencial del sector”. La escasez afecta tanto a oficios tradicionales como a nuevos perfiles vinculados a la industria avanzada. Entre los más demandados se encuentran soldadores cualificados, torneros, fresadores, operarios de mecanizado CNC, matriceros, caldereros y montadores industriales, perfiles clave para sectores como la energía, el naval o las grandes instalaciones.

Al mismo tiempo, crece la necesidad de técnicos en automatización y robótica, electromecánicos industriales, técnicos de mantenimiento y especialistas en digitalización y procesos productivos avanzados. “Se trata de profesiones esenciales para el funcionamiento de la industria en un entorno de avance tecnológico voraz”, subrayan desde Confemetal.

Formación Profesional: clave, pero insuficiente

La Formación Profesional aparece de forma recurrente en el debate sobre el empleo industrial como una de las principales palancas para corregir la escasez de técnicos, aunque su potencial continúa claramente infrautilizado en España. A pesar de que los ciclos de FP industrial presentan algunas de las tasas de inserción laboral más elevadas del sistema educativo, durante décadas han arrastrado una percepción social inferior a la de los estudios universitarios, lo que ha limitado su capacidad para atraer a un mayor número de jóvenes.

Esta falta de prestigio relativo ha contribuido a que la oferta de titulados no crezca al ritmo que exige el tejido productivo, generando una brecha persistente entre la formación disponible y las necesidades reales de las empresas. Al mismo tiempo, el desarrollo desigual de modelos como la FP Dual, la escasa conexión entre centros formativos y plantas industriales y la lentitud para adaptar los contenidos a los cambios tecnológicos han impedido aprovechar todo el potencial de una vía formativa que, bien alineada con la industria, podría convertirse en uno de los pilares del empleo industrial en España.

Desde Confemetal recuerdan que “la FP tiene una empleabilidad muy alta y ofrece a los jóvenes una excelente puerta de entrada a un sector con condiciones económicas y laborales competitivas”.

Con este objetivo, la patronal ha impulsado la campaña Generación del Metal, destinada a visibilizar las oportunidades del sector y a desmontar estigmas históricos. Además, reclaman que “la Administración adapte los programas formativos a las necesidades reales de las empresas, con el objetivo de saldar los déficits de profesionales que existen en el mercado laboral”.

Confemetal apuesta también por nuevas fórmulas formativas. “Las microcredenciales y las formaciones de corta duración, acreditables y muy focalizadas en competencias digitales como ciberseguridad, programación o inteligencia artificial, pueden ser herramientas clave para mantener una formación continua, modulable y adaptada a las necesidades del tejido productivo”.

Frente a este escenario, algunas compañías industriales han intensificado sus estrategias de formación y captación de talento a medio y largo plazo. En Gestamp, estas estrategias están estrechamente alineadas con las necesidades reales del negocio.

Mateos explica que la compañía impulsa programas como el Máster Internacional de Proyectos Industriales, desarrollado junto a Onexed, la escuela de negocios de la Universidad Pontificia de Comillas, que combina formación integral en gestión tecnológica, estratégica y financiera con prácticas en plantas del grupo en todo el mundo.

Además, Gestamp apuesta por la formación interna para garantizar la adaptación continua de sus profesionales a los nuevos requerimientos tecnológicos. La compañía cuenta con certificaciones internas en procesos como soldadura por arco y por resistencia, así como con programas técnicos específicos para directores industriales y de planta, perfiles críticos para su actividad.

Esta apuesta se completa con el Gestamp Technology Institute (GTI), desde el que la compañía impulsa a nivel global el aprendizaje industrial altamente especializado y el desarrollo de talento en automoción, con programas impartidos por expertos referentes del sector.

Asimismo, el componente cultural es determinante. Patricia Abad, responsable de Investigación Cualitativa en GAD3, explica para industry TALKS que “las aspiraciones profesionales de los jóvenes han cambiado profundamente en las últimas décadas, inclinándose cada vez más hacia actividades del sector servicios, en detrimento de las industriales”. Esta tendencia se refleja en los datos del informe Jóvenes y Mercado de Trabajo del Ministerio de Trabajo (2024).

No obstante, Abad detecta signos de cambio. Según el estudio Percepción de la juventud sobre la Formación Profesional en España (FAD Juventud, 2025), “cerca del 70% de los jóvenes valora de forma positiva la FP por su potencial de especialización profesional, y alrededor del 65% destaca su utilidad para aprender rápida y eficazmente un oficio”.

Pese a ello, persiste una brecha entre la imagen social de la industria y la realidad laboral que ofrece. “La industria sigue arrastrando una imagen de sector duro, sucio y masculinizado”, señala Abad, “a lo que se suma el desconocimiento de las condiciones reales de estabilidad, salario y desarrollo profesional que ofrece, así como la falta de referentes sociales de la ingeniería y los perfiles técnicos”.

La escasez de técnicos industriales se ha consolidado como uno de los grandes retos estratégicos de España. No se trata únicamente de cubrir vacantes, sino de garantizar la viabilidad del modelo productivo en un contexto de transición tecnológica y energética. Como resume José Manuel Fernández, “la escasez de técnicos no se soluciona solo contratando mejor, sino creando y desarrollando talento a medio y largo plazo”.

Sin una estrategia coordinada entre administraciones, empresas y sistema educativo, el déficit de profesionales cualificados seguirá lastrando la competitividad de la industria española. En juego no está solo el empleo industrial, sino la capacidad del país para consolidar un crecimiento sostenible, innovador y sólido. Porque sin técnicos no hay industria, y sin industria no hay futuro económico.

Total
0
Shares
Previous Post

Alargar la vida de las nucleares más allá de 2035 ahorraría 1.400 millones anuales a la industria española

Related Posts