TRIBUNA

Mantenimiento digital: de centro de costes a palanca estratégica en la industria

Redacción

Angela Pohl
Senior Content Marketing Manager de Timly

La industria europea ya no puede permitirse un mantenimiento analógico. Durante años, la conservación de activos industriales se ha considerado un “mal necesario”: una función reactiva que solo entraba en escena cuando una máquina fallaba o una línea se detenía.

Hoy, esta visión es insuficiente. En un entorno marcado por presión sobre costes, escasez de personal cualificado y mayores exigencias regulatorias, el mantenimiento se ha convertido en una palanca estratégica para la competitividad industrial.

Los datos lo confirman. Según el Informe de mantenimiento 2026 de Timly, entre las 500 mayores empresas del mundo, las paradas no planificadas reducen los ingresos en torno a un 11%, y los costes indirectos asociados a tiempos de inactividad, horas extra o retrasos en las entregas pueden multiplicar entre 2 y 10 veces el presupuesto directo de mantenimiento. El mantenimiento ya no es solo una cuestión técnica, sino una decisión de gestión.

Del “apagar fuegos” a la gestión estratégica

A pesar de ello, en muchas plantas industriales el mantenimiento continúa siendo mayoritariamente reactivo. Se actúa cuando el fallo ya se ha producido, con tiempos de inactividad prolongados, costes imprevisibles y una elevada presión sobre los equipos técnicos. Este enfoque de “extinción de incendios” limita la planificación y consume recursos que podrían destinarse a mejorar procesos y fiabilidad.

Frente a este modelo, se impone una comprensión distinta del mantenimiento: como disciplina empresarial con impacto directo en productividad, seguridad y cumplimiento normativo. En la industria manufacturera asegura la disponibilidad de las instalaciones; en logística, la operatividad de vehículos e infraestructuras; y en sectores regulados como el sanitario o el farmacéutico, es un pilar de la seguridad. Las empresas que conocen sus activos y planifican las intervenciones de forma estructurada ganan control y capacidad de decisión.

Un sector entre lo reactivo y lo predictivo

El nivel de madurez del mantenimiento en Europa sigue siendo desigual. La mayoría de las empresas se sitúan entre enfoques reactivos, preventivos y, en algunos casos, basados en el estado de los activos. Los modelos más avanzados —como el mantenimiento predictivo apoyado en datos, sensores e inteligencia artificial— suelen limitarse a proyectos piloto o a grandes organizaciones con mayor grado de digitalización.

Las causas son conocidas: infraestructuras envejecidas con escasa documentación fiable, falta de personal cualificado y pérdida de conocimiento cuando los expertos se jubilan. A ello se suma una digitalización incompleta. Según el Informe de mantenimiento 2026 de Timly, alrededor del 42% de las pequeñas empresas y el 20% de las medianas no alcanzan siquiera un nivel básico de digitalización. El resultado son hojas de cálculo, procesos manuales y sistemas aislados que dificultan una visión global de los activos y de su estado real.

El mantenimiento digital como palanca de competitividad

En este contexto, el mantenimiento digital no debe entenderse como un proyecto tecnológico más, sino como una herramienta de gestión. Las soluciones actuales permiten inventariar todos los activos de forma centralizada, registrar su ubicación, estado y responsables en tiempo real y sustituir estructuras fragmentadas por una base de datos única y fiable. Para organizaciones con varias plantas o sedes, esta transparencia es la condición previa para planificar recursos, priorizar inversiones y evitar cuellos de botella.

La planificación digital de las intervenciones facilita combinar mantenimientos cíclicos con enfoques basados en el estado real de los equipos:

• Permite combinar mantenimientos cíclicos con enfoques basados en el estado real de los equipos.
• Las responsabilidades quedan claramente definidas, se reducen los olvidos y disminuyen las paradas no planificadas gracias a recordatorios automáticos y análisis de tendencias.
• Una documentación trazable de protocolos, informes y manuales simplifica auditorías y comprobaciones de cumplimiento normativo, cada vez más relevantes en la industria europea.

Del dato en planta a la decisión directiva

Para generar valor, el mantenimiento digital debe comenzar donde se produce el dato: en la planta, en el taller, en la línea de producción. Aplicaciones móviles, funciones offline y el uso de códigos QR o de barras permiten a los técnicos registrar información directamente en el punto de uso, sin añadir carga administrativa. Cuando la captura de datos es sencilla y se integra en la rutina diaria, mejora la aceptación y la calidad de la información.

El verdadero salto estratégico se produce cuando estos datos se integran en el ecosistema digital de la empresa: sistemas ERP, plataformas CAFM o herramientas de gestión de incidencias. Interfaces abiertas y flujos automatizados evitan duplicidades y convierten el mantenimiento en una parte conectada de la cadena de valor. Así, la información sobre disponibilidad, fallos y costes de activos críticos respalda decisiones de inversión, planificación de capacidad y gestión de riesgos a nivel directivo.

Una agenda clara para la industria

La transición hacia un mantenimiento digital maduro no empieza con la compra de software, sino con una decisión estratégica. Es imprescindible analizar primero la situación de partida: qué activos están registrados, cómo se documentan las intervenciones y dónde existen ineficiencias o lagunas de información. A partir de ahí, pueden definirse prioridades realistas y una hoja de ruta hacia niveles superiores de madurez.

Igualmente importante es no relegar esta transformación al departamento de TI. Los mejores resultados se logran cuando mantenimiento, operaciones, compras, finanzas y seguridad laboral participan conjuntamente en el diseño de procesos. Integrado en la estrategia empresarial, el mantenimiento deja de ser un centro de costes para convertirse en un factor clave de competitividad. En el contexto industrial actual, no digitalizar el mantenimiento ya no es una opción neutral: es una desventaja estratégica.

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