La iniciativa, impulsada de forma conjunta por los ministerios de Defensa, Industria y Ciencia, se articula como una respuesta estructural a los desafíos del presente, pero también como una palanca para anticipar el futuro.
Desde el Gobierno se reivindicó el papel central del conocimiento como base de la seguridad nacional. Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades situó el programa dentro de una visión de país en la que la ciencia deja de ser un elemento accesorio para convertirse en un pilar estratégico: “La defensa de un país empieza mucho antes de cualquier conflicto. Empieza en el conocimiento, empieza en la ciencia”. En su intervención, subrayó que el programa IN+DEF nace para “construir más ecosistema” y para “unir la visión de Estado con las capacidades de nuestra industria”, destacando que “la soberanía tecnológica solo se construye sumando esfuerzos”.
Morant defendió que España se encuentra en un momento de oportunidad tras haber incrementado de forma notable la inversión en I+D y haber movilizado a cientos de empresas en proyectos tecnológicos vinculados a la defensa. “Un país que no impulsa y protege sus capacidades científico-tecnológicas no puede garantizar su soberanía”, afirmó, al tiempo que puso en valor el salto cuantitativo y cualitativo en financiación pública y participación empresarial.
Un ecosistema industrial “saludable” y abierto
La dimensión industrial del programa fue desarrollada por Jordi García Brustenga, secretario de Estado de Industria y presidente de la Escuela de Organización Industrial (EOI), quien incidió en la necesidad de construir un “ecosistema saludable”, capaz de sostenerse en el tiempo y de integrar a grandes empresas, pymes y startups. “Hay que equilibrarlo, compensarlo, ayudarlo, pero no se puede dirigir un ecosistema”, señaló, defendiendo un modelo en el que la Administración actúa como facilitador y catalizador.
García Brustenga puso el acento en la apertura del sector a nuevos actores y territorios, reconociendo que históricamente no se ha logrado involucrar a todo el tejido productivo: “Tenemos que hacer llegar a toda pyme, a toda startup, a todo territorio, que pueda participar en esta gran inversión histórica que hace el país”.
El programa se estructura en torno a tres grandes ejes: formación, generación de conocimiento para la toma de decisiones e innovación colaborativa. En este último ámbito, anunció la puesta en marcha de retos tecnológicos abiertos —desde sensores satelitales avanzados hasta enjambres de drones autónomos— con el objetivo de dinamizar la colaboración y generar nuevas soluciones: “No es tan importante que la idea cuaje como que se genere una dinámica de contactos, confianza y conocimiento compartido”.
Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo, reforzó esta idea situando el programa dentro de una estrategia de país basada en la cooperación institucional y el refuerzo del tejido productivo: “Este es un acto de inteligencia colectiva, de sumar cada uno desde su ámbito”, señaló. El ministro apeló directamente al papel de las grandes empresas tractoras para integrar a pymes y startups en este nuevo ecosistema, subrayando que “se trata de incorporar a muchísimo talento que está fuera de estas paredes”.
Hereu vinculó además el desarrollo industrial con los valores democráticos y el papel de España en Europa: “Este proyecto me genera orgullo de país… queremos que detrás haya una gran industria que garantice la defensa de estos valores”, afirmó, reivindicando una industria de defensa alineada con la paz, la convivencia y la autonomía estratégica europea.
Defensa, industria y tecnología: una estrategia común
Desde la perspectiva de la defensa, el programa se enmarca en una estrategia más amplia de fortalecimiento de capacidades operativas y autonomía europea. María Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa destacó que la firma de la declaración interministerial simboliza un cambio de paradigma: “Defensa, I+D y política industrial no avanzan por separado”.
Valcarce subrayó el peso económico y estratégico del sector, que aporta más de 12.000 millones de euros al PIB y emplea a 159.000 personas, además de su capacidad para generar innovación con impacto civil. “La industria de defensa es un pilar esencial de la seguridad nacional, pero también un motor de desarrollo económico”, afirmó.
En un contexto de transformación acelerada de los conflictos, la secretaria de Estado insistió en la urgencia de trasladar la innovación al terreno operativo: “El desafío ya no es únicamente innovar, es transformar esa innovación en capacidades operativas reales y hacerlo a tiempo”. Entre las prioridades tecnológicas destacó los sistemas de sensores, los drones y las capacidades de mando y control, todos ellos clave para la defensa del futuro.
Margarita Robles, ministra de Defensa, cerró el acto poniendo el acento en el contexto internacional y en la necesidad de reforzar las capacidades desde la innovación: “Este programa va a suponer un salto cualitativo muy importante en la colaboración de los tres ministerios”, aseguró.
Robles vinculó directamente el desarrollo tecnológico con los cambios en los conflictos actuales, destacando que “la guerra de Ucrania ha cambiado completamente el escenario”, especialmente en ámbitos como el uso de drones, y defendió que la inversión en defensa es clave “precisamente porque queremos la paz y creemos en el multilateralismo”.
La voz de la industria: colaboración, talento y sostenibilidad
El acto incluyó una mesa redonda moderada por Diego Crescente, director general de la Escuela de Organización Industria, EOI, y con representantes empresariales que permitió aterrizar los retos del programa en la realidad del tejido productivo. Marta García-Cosio, CEO de CITD Engineering & Technologies puso el foco en la necesidad de garantizar la participación sostenida de las empresas en los programas: “Necesitamos garantizar esa participación de manera sostenible para poder realizar las inversiones que requiere el crecimiento”.
Desde el ámbito de las comunicaciones espaciales, Cristina Barquín, CEO de Celestia TTI reivindicó el valor de las colaboraciones público-privadas y advirtió sobre errores del pasado: “Las colaboraciones con las empresas tractoras tienen que ser de largo plazo y sostenibles”. También alertó sobre la escasez de talento cualificado: “Tenemos una falta de personal capacitado que estamos sufriendo en España, en Europa y a nivel mundial”.
Por su parte, Enrique Lizaso, cofundador y CEO de Multiverse Computing subrayó la velocidad de evolución tecnológica, especialmente en inteligencia artificial: “Cada cuatro meses la situación cambia… esperar un año significa quedarse atrás en capacidades soberanas”.
En el ámbito de las pymes industriales, Jesús Rodríguez Vargas, fundador y CEO de Surcontrol puso el acento en la formación como respuesta a la falta de profesionales: “Hay un pico de trabajo increíble para los próximos 15 años, pero tenemos que empezar a pensar qué va a pasar después”.
Talento, cohesión y autonomía: los grandes desafíos
Más allá de las cifras y los programas, la presentación de IN+DEF dejó clara la dimensión estructural del reto. La necesidad de atraer y formar talento, de reforzar la cohesión territorial y de reducir dependencias tecnológicas se perfila como los grandes ejes de transformación.
En palabras de la propia Morant, “la paz también se construye conectando mejor las empresas con nuestros centros de investigación”, una idea que sintetiza el espíritu del programa: integrar capacidades dispersas para construir una industria más fuerte, más innovadora y más autónoma.
De hecho, previo a la presentación del programa, la actualidad internacional estuvo presente con las declaraciones de la ministra de Defensa en un canutazo momentos antes de empezar la presentación. Margarita Robles, ministra de Defensa, mostró su preocupación por la situación en Líbano tras los últimos ataques a la misión de la ONU: “La situación es de mucha preocupación… pedimos a Naciones Unidas que exija que se ponga fin a esta situación y que se respete una misión de paz”, afirmó.
Robles confirmó que los militares españoles se encuentran en buen estado, aunque subrayó la gravedad del contexto, con bajas entre tropas bajo mando español, insistiendo en la necesidad de proteger las misiones internacionales y garantizar su seguridad.
Con IN+DEF, España busca no solo adaptarse a un nuevo entorno global, sino liderar desde la cooperación interna un modelo de desarrollo en el que defensa, industria y conocimiento avanzan como una sola estrategia.
