ANÁLISIS

La industria vasca facturó 68.445 millones de euros en 2024, pero redujo su valor añadido un 1,2% con respecto al año anterior

La industria de la Comunidad Autónoma del País Vasco cerró 2024 con una cifra de negocios de 68.445 millones de euros, un 2,7% menos que el año anterior, y con un descenso del 1,2% en su valor añadido bruto, que se situó en 17.337 millones de euros.

Este retroceso del valor generado por el sector, uno de los principales motores de la economía vasca, constituye el dato más significativo del ejercicio, en un contexto en el que el empleo logró mantenerse al alza y la inversión experimentó un crecimiento notable.

Según la Encuesta Industrial 2024 publicada por Eustat, el sector industrial empleó a 209.459 personas, lo que supone un incremento del 0,5% respecto a 2023. Pese a la ligera mejora del empleo, los costes de personal crecieron a un ritmo mucho mayor, un 4,2%, hasta alcanzar los 11.046,7 millones de euros. Este aumento de los costes laborales, en contraste con la caída del valor añadido y de la facturación, refleja la presión sobre los márgenes empresariales en el conjunto de la industria vasca.

El resultado del ejercicio también se resintió, con una disminución del 1,6%, hasta los 3.284 millones de euros. En cambio, la inversión mostró un comportamiento expansivo y alcanzó los 2.700 millones de euros, un 9,6% más que el año anterior. La mayor parte de este esfuerzo inversor, el 87,9%, se destinó a inmovilizado material, lo que apunta a una apuesta por la modernización de instalaciones y equipamientos.

Por ramas de actividad, la industria manufacturera volvió a concentrar el grueso del sector. Generó el 91,6% del valor añadido bruto industrial y registró un incremento del 1,0% respecto a 2023, además de concentrar el 95,2% del total de personas ocupadas. En contraste, el sector de suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado sufrió una fuerte contracción, con un desplome del 33,4% en su valor añadido y una caída del 29,2% en su productividad, lo que explica en gran medida el retroceso global del conjunto industrial.

Dentro de la industria manufacturera, las mayores cifras de negocio correspondieron a Coquerías y refino de petróleo, con 7.002 millones de euros, pese a descender un 4,5%, y a la Fabricación de vehículos de motor, remolques y semirremolques, que facturó 6.809 millones tras una caída del 7,3%. En el extremo opuesto, la Fabricación de aparatos domésticos registró la menor facturación, con 81 millones de euros.

Si se atiende al valor añadido bruto, la actividad más destacada fue la Fabricación de maquinaria de uso general, agraria y forestal y otra maquinaria para usos específicos, que generó 1.705 millones de euros y creció un 9,9% en términos interanuales. Le siguieron el Tratamiento y revestimiento de metales e ingeniería mecánica por cuenta de terceros, con 1.358 millones y un aumento del 3,5%, y la Fabricación de vehículos de motor, que alcanzó 1.071 millones tras crecer un 6,4%.

En términos de empleo, el Tratamiento y revestimiento de metales e ingeniería mecánica por cuenta de terceros concentró el 10,4% de toda la industria manufacturera, con 20.756 personas ocupadas. La Fabricación de maquinaria de uso general, agraria y forestal y otra maquinaria para usos específicos representó el 9,8% del empleo, con 19.527 personas, mientras que la Fabricación de armas y municiones, artículos de ferretería y otros productos metálicos alcanzó el 6,7%, con 13.430 empleos. Entre estas tres actividades sumaron el 26,9% del empleo manufacturero.

La productividad laboral aparente media en las actividades con mayor peso en el empleo se situó en 82,8 miles de euros por persona ocupada. Destacaron por encima de esa media la Fabricación de vehículos de motor, con 88,2 miles de euros, la Siderurgia, con 87,4 miles, y la Fabricación de maquinaria de uso general y específica, con 87,3 miles. No obstante, los niveles más elevados de productividad se registraron en la Fabricación de cemento, cal y yeso, con 266,8 miles de euros por persona ocupada, y en Coquerías y refino de petróleo, con 265,8 miles, actividades de fuerte intensidad de capital.

El análisis territorial muestra comportamientos diferenciados. Álava incrementó su empleo industrial un 1,3%, hasta 43.260 personas, y Vizcaya lo hizo un 0,8%, con 83.184 ocupadas, mientras que Guipúzcoa registró un ligero descenso del 0,1%, situándose en 83.015 personas empleadas. En términos de cifra de negocios y aprovisionamientos, Vizcaya concentró el mayor peso, con el 44,2% y el 46,0% del total, respectivamente. Sin embargo, Guipúzcoa lideró la generación de valor añadido bruto, con el 39,9% del total y 6.911 millones de euros.

La inversión mostró una evolución especialmente dinámica en Álava, donde creció un 24,2% hasta alcanzar los 713 millones de euros, lo que representa el 26,4% de la inversión industrial vasca. En Vizcaya el incremento fue del 7,7%, concentrando el 45,5% del total invertido, mientras que en Guipúzcoa el avance fue más moderado, del 1,4%, con el 28,1% de la inversión total.

En conjunto, 2024 dibuja un escenario de ligera contracción en el valor generado por la industria vasca y en su facturación, compensado en parte por el mantenimiento del empleo y un fuerte impulso inversor, en un contexto marcado por el desplome del sector energético y la resistencia de la industria manufacturera, que sigue siendo el pilar central del tejido industrial de Euskadi.

Total
0
Shares
Previous Post

Femeval, Feceval y Caixa Popular firma un acuerdo para la capacitación profesional en el metal

Related Posts