El Purchasing Managers’ Index (PMI) o Índice de Gestores de Compras es un indicador mensual que mide la salud económica del sector manufacturero, elaborado por S&P Global (Standard & Poor’s), y que se ha convertido en fuente fundamental para analistas e inversores debido a su capacidad para anticipar tendencias del PIB. Es considerado uno de los indicadores más fiables del calendario económico porque ofrece datos en tiempo real antes de que se publiquen los datos oficiales.
Este informe mensual se realiza mediante encuestas a ejecutivos de compras sobre variables clave del negocio: nuevos pedidos (30%), producción (25%), ocupación y empleo (20%), plazos de entrega de proveedores (15%) y stock de compras e inventarios (10%).
El umbral crítico de este índice es el 50. Por encima de este nivel indica expansión o crecimiento respecto al mes anterior; por debajo indica contracción o declive económico. Si es igual a 50 refleja una situación de estabilidad o sin cambios.
El PMI funciona como un termómetro de salud del sector industrial. Porque es un indicador macroeconómico adelantado que mide si la actividad en las fábricas está creciendo o disminuyendo según los jefes de compras de las empresas; permite conocer de forma anticipada si el sector está comprando más o menos, produciendo en mayor o menor cantidad y recibiendo un número superior o inferior de pedidos respecto al mes anterior.
Fin de la inercia de la industria española
En diciembre de 2025 el PMI de España cayó a 49,6 (contracción) y en enero de 2026 volvió a hacerlo situándose en 49,2. Se trata de ligeros decrecimientos, pero lo más significativo es la ruptura de la tendencia positiva en el sector. El PMI de la industria española venía creciendo durante seis meses consecutivos, desde mayo hasta noviembre del pasado año, ambos inclusive.
En febrero de este año, el PMI manufacturero de España ha logrado estabilizarse tras esos dos meses de caída, colocándose exactamente en el umbral del 50. Pero si se atiende a los datos que llevan a este resultado, las señales sobre un riesgo de pérdida de la senda de crecimiento o incluso la entrada en una fase de retroceso son toda una señal de advertencia: los nuevos pedidos, el empleo y la actividad de compras siguieron disminuyendo el mes pasado, al tiempo que el coste de los insumos sigue al alza. Hoy este factor pasa de ser preocupante a crítico.
El shock del mercado energético de estos días, si se mantiene, podría ser el tiro de gracia para la confianza de los gestores manufactureros y, en general, para la toma de decisiones de inversión en la industria.
Los datos oficiales lo van confirmando
Una tendencia anticipada que van confirmando después los datos oficiales del Índice de Producción Industrial (IPI) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) español. En el mes de enero ha registrado su mayor descenso interanual desde abril de 2025 (-2,7%), rompiendo un periodo de siete meses en positivo. Aunque en la serie desestacionalizada (sin efecto calendario) aún muestra un ligero crecimiento interanual.
Con respecto al mes anterior (diciembre de 2025) la producción industrial también decrece. Y sucede igualmente con el dato desestacionalizado.
El parón ha sido especialmente notable en la maquinaria y bienes de equipo, lo que indica que las empresas ya estaban frenando sus inversiones antes del estallido bélico.
Irán: más leña al fuego
El Índice PMI recoge que una de las principales explicaciones del frenazo de la industria manufacturera nacional ya era el alza de los precios de la energía y las materias primas antes del comienzo de la guerra en Irán.
Un factor que parece complicarse de forma grave con el alza del precio del barril Brent de petróleo, el de referencia en Europa, que ha superado ya los 100 dólares; al igual que el crudo West Texas Intermediate (WTI), el de referencia en Estados Unidos.
Y el problema no es solo el precio actual del crudo, sino que el mercado no sabe dónde está el techo. Y es sabido que la incertidumbre lastra o aplaza las decisiones de inversión.

