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La industria española del plástico pierde competitividad: el déficit comercial alcanza los 1.600 millones y las importaciones se disparan

La industria de transformación de plásticos en España afronta un escenario de pérdida de competitividad, presión sobre la rentabilidad y creciente dependencia del exterior. El déficit comercial del sector alcanzó los 1.600 millones de euros en 2025, mientras que el saldo negativo en volumen llegó a las 810.000 toneladas, el doble que cinco años antes. Esta evolución refleja el avance de las importaciones de productos plásticos transformados y plantea un desafío para la capacidad industrial española.

Así lo recoge la Radiografía de la industria de la transformación de plásticos en España 2024-2026, elaborada por la Asociación Española de Industriales de Plásticos (Anaip) a partir de datos del INE, Eurostat, DataComex y Plastics Europe. El informe dibuja un sector que mantiene su esfuerzo inversor, pero que encuentra dificultades para traducirlo en crecimiento, empleo y generación de valor añadido.

En 2024, la industria registró una cifra de negocio de 19.342 millones de euros, un 1,8% más que en 2023, y generó un valor añadido de 6.002 millones. Además, destinó 1.141 millones de euros a inversión, el máximo de la serie histórica presentada por Anaip. Sin embargo, la asociación advierte de que el encarecimiento de las materias primas y la energía, junto con la presión de las importaciones, está limitando la rentabilidad y la capacidad de competir de las empresas españolas.

Un sector de más de 82.000 empleos directos que pierde impulso

La transformación de plásticos constituye una actividad relevante para el tejido manufacturero español. En 2024 contaba con 3.171 empresas, el 98% de ellas pymes, y generaba 82.433 empleos directos. Si se incluyen los empleos indirectos e inducidos, el impacto laboral ascendía a 337.975 trabajadores.

Pese a estas cifras, la evolución del empleo muestra signos de estancamiento. Tras alcanzar los 83.951 trabajadores en 2021, el sector registró descensos en 2022 y 2023 y cerró 2024 con 82.433 empleos directos. El informe señala que acumula cuatro años sin crecimiento del empleo, una tendencia que vincula con la pérdida de competitividad industrial.

La evolución del número de empresas también refleja dificultades. Según Anaip, la tendencia es descendente desde 2017. En el ranking de la industria manufacturera española, el sector ocupa la cuarta posición por valor añadido, la quinta por empleo y la séptima por cifra de negocio. Entre 2022 y 2024 perdió un puesto en empleo y dos en cifra de negocio.

La actividad tiene, además, una importante dimensión territorial. Las empresas están presentes en prácticamente todas las regiones españolas y el 92% de los contratos son fijos, según el documento. Para ANAIP, mantener esta base industrial es clave para sostener el empleo, fijar población y preservar actividad económica en territorios afectados por la despoblación.

Las importaciones, el principal desafío competitivo

El deterioro de la balanza comercial es uno de los principales motivos de preocupación para la industria. El déficit en volumen de los productos plásticos transformados pasó de 446.800 toneladas en 2016 a 810.000 toneladas en 2025. En valor, el saldo comercial negativo se situó en torno a los 1.600 millones de euros en 2025, según las cifras recogidas en el informe.

ANAIP apunta a varios factores que favorecen las importaciones: el menor precio de las materias primas, especialmente en Asia; unos costes energéticos y laborales inferiores; una menor presión y coste ambiental, y una carga normativa y burocrática menos exigente en determinados mercados.

El aumento de las compras a China es especialmente significativo. Según el estudio, las importaciones procedentes de este país han crecido más de un 130% en diez años. La asociación advierte de que esta evolución desplaza producción, inversión y empleo fuera de España, al tiempo que aumenta la dependencia de proveedores extranjeros.

El problema no se limita al comercio exterior. La pérdida de producción nacional también puede reducir la demanda de materias primas recicladas fabricadas o procesadas en España y dificultar el desarrollo de una cadena de valor circular vinculada a la industria local.

El impuesto a los envases, en el centro del debate

El informe identifica el impuesto a los envases de plástico no reutilizables como uno de los elementos que, a juicio de ANAIP, están restando competitividad a los fabricantes nacionales. La asociación sostiene que la medida puede incentivar la entrada de productos importados en lugar de impulsar la fabricación en España.

El ejemplo que presenta el documento es el mercado de los films estirables. Desde la entrada en vigor del impuesto en 2023, las importaciones de estos productos han aumentado un 58%, pasando de 48.844 toneladas a 77.014 toneladas, según los datos comparativos incluidos en el estudio.

La tendencia se habría intensificado en 2026: durante los cuatro primeros meses del año, las importaciones de films y placas aumentaron un 33% respecto al mismo periodo de 2025. El informe señala asimismo que el 75% de las importaciones de films procede de tres países extracomunitarios y que Arabia Saudí representa el 45% de estas compras.

Para ANAIP, estos datos evidencian un efecto contrario al perseguido por la política fiscal: menos producción nacional, menor demanda de plástico reciclado y más emisiones asociadas al transporte de mercancías desde mercados lejanos. Por ello, propone revisar el impuesto y eliminarlo para los productos con un contenido superior al 35% de material reciclado.

La economía circular necesita una industria competitiva

La pérdida de competitividad coincide con un periodo de estancamiento en algunos indicadores de circularidad. Según el estudio, la demanda per cápita de plásticos destinada a la fabricación nacional se ha reducido un 19% desde 2007, mientras que el contenido de material reciclado postconsumo en los productos transformados se ha estancado en el 21,4%.

Aunque España continúa por encima de la media europea en este indicador, ANAIP considera que será difícil avanzar en circularidad sin una industria transformadora rentable y capaz de invertir. Las empresas del sector desempeñan un papel central en la incorporación de material reciclado, el ecodiseño, la innovación y la creación de demanda para los materiales recuperados.

La asociación defiende que la transición hacia una economía circular debe ir acompañada de una política industrial que permita mantener la producción en España. Sin rentabilidad, sostiene el informe, se reduce la capacidad de inversión y, con ella, las posibilidades de desarrollar nuevos procesos, incorporar material reciclado y mejorar la eficiencia productiva.

Ocho prioridades para recuperar competitividad

Ante este escenario, ANAIP plantea ocho líneas de actuación para reforzar la industria española de transformación de plásticos:

  • Reconocer los plásticos como materiales esenciales y acelerar los procesos industriales y de autorización.
  • Simplificar la normativa y la burocracia, reforzando la seguridad jurídica.
  • Garantizar una competencia justa y mejorar el control de las importaciones.
  • Revisar el impuesto a los envases de plástico no reutilizables y eliminarlo para los productos con más de un 35% de contenido reciclado.
  • Reducir y controlar los costes energéticos y de las materias primas.
  • Impulsar la innovación, la digitalización y la automatización.
  • Crear un fondo para la economía circular e introducir bonificaciones vinculadas al contenido reciclado.
  • Mejorar la recogida, clasificación y reciclado de los residuos plásticos.

El objetivo es recuperar la capacidad de fabricar en España los productos que demanda la economía, sostener el empleo industrial y garantizar que la transición circular se traduzca en nuevas inversiones y actividad productiva.

Un reto industrial y estratégico

Las previsiones recogidas en el informe apuntan a que la cifra de negocio podría situarse en 19.150 millones de euros en 2025, un 1% menos que en 2024, mientras que el valor añadido alcanzaría los 6.100 millones. Para 2026, el documento advierte de que un posible aumento de la facturación no garantizaría una mejora de la rentabilidad si los costes continúan creciendo.

El diagnóstico de Anaip es claro: la industria necesita recuperar competitividad para volver a transformar la inversión en crecimiento, empleo y valor añadido. En un contexto de aumento de la demanda mundial de productos plásticos, la asociación considera prioritario evitar que una parte creciente de la producción se desplace a otros países.

La cuestión va más allá de la evolución de un sector manufacturero. Está en juego la capacidad de España para mantener una cadena de suministro industrial propia, reducir su dependencia exterior y avanzar en economía circular desde una base productiva sólida.

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