El director general de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, el almirante Aniceto Rosique, ha subrayado que “si no hay capacidad industrial, no tenemos lo que necesitan las Fuerzas Armadas”, y ha insistido en que las necesidades operativas definidas por el Estado Mayor se han transformado en requisitos industriales con el objetivo de reforzar una autonomía estratégica nacional y europea.
Durante el debate, el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez García-Baquero, ha destacado que las tecnologías actuales han permitido diferenciar a la industria española y reforzar su soberanía tecnológica. “Con estas tecnologías hemos conseguido ser más competitivos, no depender de terceros y tener aplicaciones inmediatas en ámbitos civiles”, ha afirmado, señalando áreas estratégicas como la digitalización, las comunicaciones, los vehículos no tripulados y la ciberseguridad.
Domínguez ha remarcado además que muchas de estas innovaciones, desarrolladas inicialmente para defensa, han tenido un impacto directo en la prevención de catástrofes, la eficiencia industrial y la protección de infraestructuras críticas, consolidando el carácter dual de la inversión tecnológica.
Por su parte, el director ejecutivo de Estrategia de SAPA Placencia, Raül Blanco, ha puesto en valor el papel de las empresas tractoras y del ecosistema industrial nacional. Ha explicado que SAPA ha trabajado con más de 417 empresas, apostando por un modelo colaborativo que integra capacidades existentes en España. “No hablamos solo de campeones nacionales, sino de tractores nacionales que tiran del conjunto de la industria”, ha señalado.
Blanco ha insistido en que la velocidad de desarrollo tecnológico ha sido determinante para responder a las nuevas necesidades de defensa, especialmente en ámbitos como la movilidad de vehículos pesados, donde las soluciones civiles y militares han convergido de forma natural.
El presidente ejecutivo de PLD Space, Ezequiel Sánchez, ha abordado la relación bidireccional entre tecnología civil y militar, y ha destacado que “cada vez más, muchas de las capas digitales y de seguridad que se incorporan a sistemas de defensa proceden del ámbito civil”. Ha puesto como ejemplo los desarrollos en movilidad eléctrica y sistemas abiertos, que han nacido en el sector civil y han encontrado una aplicación directa en defensa.
En relación con la colaboración público-privada, los participantes han coincidido en que los programas impulsados por los ministerios de Defensa, Industria e Innovación han acelerado la adopción tecnológica. Domínguez ha defendido la necesidad de seguir construyendo un ecosistema “colectivo, conjunto y generoso”, con especial atención al talento joven y a la agilización de los procesos administrativos.
La mesa redonda ha concluido con un mensaje claro: la industria de defensa y seguridad ha sido un motor de innovación, cohesión territorial y competitividad, y las tecnologías duales se han consolidado como una palanca estratégica para el desarrollo económico y la protección de la sociedad.

