REPORTAJE

La industria burgalesa ante su próxima transformación: tecnología, talento femenino y competitividad

La digitalización, la inteligencia artificial y la escasez de profesionales especializados están redefiniendo las prioridades de las empresas industriales. Una encuesta a 49 mujeres profesionales del sector en Burgos sitúa la transformación digital y el talento entre los grandes motores del cambio, mientras directivas de compañías como Antolin, Bridgestone, GSK, Benteler, Gestamp, Michelin y L’Oréal apuntan a los desafíos que marcarán la próxima etapa industrial: incorporar tecnología útil, desarrollar nuevas competencias y construir organizaciones capaces de adaptarse a un entorno cada vez más exigente.

Burgos cuenta con un tejido industrial diverso, experiencia y empresas con presencia internacional. Sin embargo, mantener su competitividad exige algo más que modernizar instalaciones o invertir en maquinaria. Encontrar profesionales cualificados, aprovechar los datos, incorporar inteligencia artificial y atraer a las nuevas generaciones son algunos de los grandes retos del sector. La transformación ya no se limita a la tecnología: afecta también a la organización del trabajo, la formación y el liderazgo.

Esta fue una de las cuestiones centrales de la IV edición de la jornada Mujer e Industria, organizada por POLO positivo y el Ayuntamiento de Burgos, a través de ProBurgos. El encuentro reunió a profesionales de empresas industriales para analizar la evolución del sector, las aplicaciones de la inteligencia artificial y el papel estratégico de la comunicación. El informe «El sector habla del presente y futuro de la industria», elaborado a partir de las respuestas de 49 mujeres profesionales, aporta datos para entender las prioridades de esta transformación.

El 73 % de las encuestadas identifica la transformación digital entre los factores más relevantes para la evolución industrial, mientras que el 63 % señala la escasez de talento especializado. Aunque la muestra no representa estadísticamente al conjunto de la industria burgalesa, sí ofrece una perspectiva valiosa: 42 de las 49 participantes ocupan puestos de dirección general o de departamento, y 25 acumulan más de veinte años de experiencia en el sector.

Una industria que necesita transformarse para seguir compitiendo

La automatización, la conectividad y la evolución tecnológica están modificando los procesos productivos, mientras la competencia internacional obliga a revisar costes, eficiencia y capacidad de innovación. En este contexto, las empresas necesitan modernizarse sin perder de vista la rentabilidad de sus inversiones ni las dificultades para encontrar profesionales preparados.

Durante la mesa «Industria en transformación: claves para entender su evolución», Carolina Sánchez-Céspedes, directora de planta de GSK Aranda, destacó la importancia de la globalización y la transformación tecnológica, así como la necesidad de acercar la industria a los jóvenes desde edades tempranas. También incidió en el valor del acompañamiento profesional para impulsar el talento femenino.

La conexión entre formación y necesidades empresariales fue otro de los asuntos destacados. Montserrat García, secretaria general de Femebur, señaló la escasez de perfiles técnicos como uno de los principales retos del sector y defendió una mayor colaboración entre empresas y centros formativos. El objetivo es que los conocimientos adquiridos respondan a las necesidades reales de las fábricas y que los jóvenes conozcan las oportunidades profesionales que ofrece la industria.

Las dificultades son especialmente visibles en las pequeñas y medianas empresas, que deben equilibrar las inversiones tecnológicas con los recursos disponibles. Ana Gloria Fernández, codirectora de TMP Construcción de Maquinaria, S.A., puso de relieve las oportunidades de la transformación digital, pero también los obstáculos relacionados con la rentabilidad, la captación de talento, el relevo generacional y la carga burocrática.

Para estas compañías, digitalizarse no consiste únicamente en adquirir una herramienta. También exige adaptar procesos, formar a los equipos y comprobar que la inversión produce resultados. La cooperación empresarial y el acceso a conocimiento especializado pueden ayudar a reducir esas barreras y a extender la innovación por todo el tejido industrial.

La inteligencia artificial llega a la fábrica

La inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para mejorar procesos, anticipar incidencias y facilitar la toma de decisiones. Sin embargo, su aplicación depende de una base previa: sistemas digitalizados, datos fiables, infraestructuras adecuadas y profesionales capaces de interpretar los resultados.

El informe refleja que el 49 % de las encuestadas considera que su empresa presenta una madurez digital avanzada, mientras que un 37 % la sitúa todavía en fase de desarrollo y un 8 % en una etapa inicial. La evolución, por tanto, es desigual. Algunas organizaciones están preparadas para abordar proyectos avanzados, mientras que otras necesitan consolidar sus sistemas antes de incorporar nuevas soluciones.

En la mesa dedicada a la inteligencia artificial participaron Sarai Rodero, responsable de Tecnología Industrial (IT/OT) en Bridgestone Burgos; Katy García, directora de operaciones IT en Antolin; y Alicia Nicolás Cantero, responsable de equipo del Área de Aplicaciones de Europa en Benteler Group. Sus intervenciones abordaron las condiciones necesarias para integrar esta tecnología en la actividad industrial.

Rodero destacó la importancia de la digitalización previa y de contar con infraestructuras y sistemas de ciberseguridad adecuados. Entre las aplicaciones con potencial figuran el mantenimiento predictivo, el control de calidad y el análisis de información para mejorar las decisiones operativas.

Por su parte, García puso el foco en las diferencias de madurez digital entre empresas y en la necesidad de contar con profesionales capaces de interpretar los datos. Nicolás Cantero incidió en la importancia de industrializar las soluciones de inteligencia artificial, garantizando su escalabilidad y viabilidad económica.

El reto consiste en pasar de las pruebas aisladas a aplicaciones que generen resultados medibles. Una solución puede funcionar en un entorno limitado, pero extenderla a diferentes procesos requiere datos de calidad, integración con los sistemas existentes y una evaluación rigurosa de los costes y beneficios.

El informe identifica, además, una barrera menos evidente: el 47 % de las participantes señala la falta de tiempo, derivada de la presión del día a día productivo, como el principal obstáculo para avanzar en digitalización. La resistencia interna al cambio y la dificultad para encontrar talento tecnológico aparecen a continuación, ambas con un 22 %. Innovar exige, por tanto, que las empresas reserven recursos y atención para transformar sus procesos, en lugar de relegar estos proyectos a los momentos en que la producción lo permite.

El talento, clave para aprovechar la tecnología

La escasez de profesionales especializados condiciona la velocidad a la que las empresas pueden modernizarse. La automatización, la robótica, el análisis de datos y la ciberseguridad requieren competencias cada vez más específicas, y cubrir determinados puestos puede resultar complicado.

La respuesta pasa tanto por atraer nuevas vocaciones como por actualizar los conocimientos de quienes ya trabajan en el sector. Carolina Sánchez-Céspedes, directora de planta de GSK Aranda, defendió la importancia de acercar la industria a los jóvenes y dar visibilidad a las oportunidades profesionales. Mostrar la variedad de trabajos vinculados a la ingeniería, la tecnología y la producción puede contribuir a ampliar el número de personas interesadas en desarrollar su carrera en este ámbito.

La formación continua es otra de las grandes conclusiones del informe. El 80 % de las participantes la identifica como una de las principales palancas de desarrollo profesional, mientras que el 73 % destaca la formación técnica especializada. Las habilidades de liderazgo también son relevantes para el 63 %.

Estos resultados reflejan que las empresas necesitan profesionales capaces de combinar conocimientos técnicos con capacidad para trabajar en equipo, interpretar información y gestionar cambios. La actualización de competencias debe integrarse en la estrategia empresarial, con tiempo y recursos para que los conocimientos adquiridos se apliquen en el puesto de trabajo.

La cultura organizativa también influye en el desarrollo profesional. El 49 % de las encuestadas la señala como un factor relevante para el crecimiento del talento. Reconocer capacidades, ofrecer oportunidades de promoción y favorecer la participación puede contribuir a retener profesionales en un contexto de escasez de perfiles cualificados.

Liderazgo femenino y comunicación estratégica

La jornada Mujer e Industria puso también el foco en el papel de las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad en el sector. Su presencia en áreas como producción, operaciones, tecnología y dirección permite visibilizar trayectorias diversas y mostrar las oportunidades que ofrece la industria.

Durante la inauguración, Cristina Ayala, alcaldesa de Burgos, defendió que «el liderazgo y el talento no tienen género, tienen capacidad». La idea conecta la igualdad de oportunidades con la necesidad de aprovechar todas las capacidades disponibles en un sector que necesita atraer y retener profesionales.

La adaptabilidad y la gestión de la incertidumbre aparecen como las principales competencias directivas de futuro: el 43 % de las participantes las identifica como las habilidades más críticas para las futuras líderes industriales. La inteligencia emocional, la gestión de equipos diversos, la visión estratégica y la innovación también figuran entre las capacidades señaladas.

La transformación afecta asimismo a la manera en que las empresas explican su actividad y se relacionan con la sociedad. La tercera mesa, centrada en la comunicación como estrategia de negocio, reunió a Mireia Arroyo, directora global de Relaciones Institucionales, Comunicación y Marketing en Gestamp; Mónica Ríus, directora de Comunicación de Michelin España y Portugal; y María Ángeles Pinto, responsable de Comunicación y Diversidad en L’Oréal Burgos. La sesión estuvo moderada por Ana Carretero, responsable de Comunicación y Marketing de Fundación Caja de Burgos y presidenta de DIRCOM Castilla y León.

Carretero resumió una de las ideas centrales del debate al afirmar: «La comunicación no ocurre después de la decisión, forma parte de ella». La comunicación empresarial, desde esta perspectiva, no se limita a dar visibilidad a los resultados: ayuda a explicar las decisiones, acompañar los cambios y reforzar la confianza de los distintos grupos de interés.

Arroyo destacó la importancia de medir el impacto de la comunicación más allá de la visibilidad; Ríus subrayó su relación con los objetivos empresariales, la reputación y la comunicación interna; y Pinto defendió la necesidad de humanizar la industria, acercándola a la sociedad mediante historias reales y una comunicación basada en hechos y datos.

Esta dimensión también afecta a la atracción de talento. Explicar qué hacen las empresas, qué perfiles necesitan y qué oportunidades de desarrollo ofrecen puede contribuir a que los jóvenes conozcan mejor el sector y a que la industria proyecte una imagen acorde con su realidad tecnológica y profesional.

El futuro industrial se construye con tecnología y personas

La industria burgalesa afronta una transformación en la que confluyen factores tecnológicos, económicos y humanos. La inteligencia artificial y la digitalización ofrecen oportunidades para mejorar la productividad, pero su impacto dependerá de la calidad de los datos, la preparación de los equipos y la capacidad de integrar las soluciones en los procesos cotidianos.

A ello se suman las tensiones internacionales. El 80 % de las participantes identifica las tensiones geopolíticas y las nuevas barreras comerciales como factores que pueden influir en el futuro del sector, mientras que el 51 % señala la soberanía tecnológica y la dependencia de materias primas críticas. La competitividad ya no depende únicamente de la eficiencia interna, sino también de la capacidad para anticipar riesgos y adaptarse a un entorno internacional cambiante.

La cooperación entre empresas, instituciones y centros formativos será esencial para responder a estos desafíos, facilitar el desarrollo de nuevas competencias y ayudar a las pymes a incorporar tecnología. También será necesario mejorar la capacidad para atraer talento, impulsar el liderazgo y explicar a la sociedad el papel de la industria en la economía y el empleo.

En la clausura de la jornada, Rafael Barbero, presidente de Fundación Caja de Burgos y socio fundador de POLO positivo, destacó el potencial del territorio: «En Burgos tenemos industria y mucho conocimiento, y tenemos que aprovecharlo para seguir creciendo y construir la industria del futuro».

La próxima transformación industrial no dependerá de una única tecnología ni de una inversión aislada. Será el resultado de decisiones que conecten la modernización de los procesos con la formación, el liderazgo y la colaboración. Burgos cuenta con una base industrial sobre la que construir nuevas oportunidades, pero mantener su competitividad exigirá convertir el conocimiento existente en capacidad para innovar, atraer profesionales y generar valor en un entorno cada vez más exigente.

Total
0
Shares
Previous Post
Fábrica de Hijos de Rivera en Morás (A Coruña). Firma: Corporación Hijos de Rivera

Hijos de Rivera, dueña de Estrella Galicia, abre una filial en Alemania

Next Post
Establecimiento comercial de Inside, la principal enseña minorista de Liwe Española y el núcleo de su negocio textil tras abandonar la venta a terceros. Firma: Liwe

Liwe espera su resurrección industrial con la compra de Strong Capital and Founds tras reducir sus pérdidas

Related Posts