La empresa química portuguesa Bondalti, perteneciente al grupo familiar José de Mello, ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el nombramiento de su asesor de confianza para el mercado español, Antón Valero, como presidente no ejecutivo de Ercros; de João de Mello, miembro de la saga familiar propietaria y presidente de la compañía compradora, como nuevo consejero delegado (CEO). Y un tercer nuevo miembro del consejo, con funciones ejecutivas, André Cabral, director legal y de cumplimiento (general counsel) de Bondalti.
Estos nombramientos van acompañados de las salidas, tras presentar sus dimisiones, de Antonio Zabalza, que ha dirigido la química española desde 1996 como presidente y consejero delegado y siempre se mostró firmemente contrario a la OPA del grupo portugués; y de los consejeros externos Laureano Roldán y Eduardo Sánchez. Mientras que se mantienen en el consejo Joan Casas, consejero dominical que posee el 6,01% de las acciones, y las independientes Carme Moragues y Lourdes Vega.
Igualmente, ha dimitido el hasta ahora secretario no miembro del consejo de administración Daniel Ripley, socio de Uría Menéndez, el despacho legal que asesoraba a Ercros. Y han sido nombrados Pere Kirchner y Gerard Correig, ambos de Cuatrecasas, como nuevos secretario y vicesecretario no miembros del consejo de administración, respectivamente. Este bufete catalán ha venido asesorando a Bondalti durante uno de los más largos procesos de compra de los mercados españoles, tras la OPA presentada por los lusos a principios de marzo de 2024.
Las acciones de Ercros han mostrado una gran estabilidad en las últimas semanas. El 16 de marzo, cuando se conoció el éxito de la OPA, sus títulos cerraron a 3,36 euros y en la jornada de este martes, cuando se han conocido los nombramientos, ha cerrado a 3,41 euros. El valor se mantiene cercano al precio final de la oferta de adquisición de la compañía portuguesa (3,505 euros por acción tras el ajuste por dividendos desde los 3,60 euros ofrecidos inicialmente).
Los nuevos directivos
El nuevo presidente no ejecutivo, Antón Valero, es un histórico del sector químico en nuestro país. Licenciado en ciencias químicas por la Universidad de Barcelona y máster en gestión de empresas por la escuela de negocios EADA, llegó a la presidencia y dirección general de Dow Chemical Ibérica y fue presidente de la Federación de la Industria Química Española (Feique). Desde 2018 es asesor de la alta dirección y del consejo de administración de Bondalti.
Por su parte, el nuevo primer ejecutivo de Ercros, João de Mello, es uno de los hermanos que dirigen el conglomerado empresarial de la familia De Mello y acumula más de 30 años de experiencia en la industria química. Tiene formación en gestión empresarial en España (Esade) e ingeniería textil en Bélgica (Universidad Católica de Lovaina), y ha cursado un programa de alta dirección en la escuela de negocios suiza IMD. Actualmente es presidente de Bondalti y miembro del consejo y de la comisión ejecutiva de José de Mello Capital, la matriz del grupo.
Los planes del nuevo propietario
Todos estos cambios se producen después de que la OPA presentada por Bondalti reuniera el 77,23% de las acciones. La compañía portuguesa ha anunciado su intención de promover la retirada de cotización de Ercros mediante una opa de exclusión a un precio no superior a los 3,505 euros por acción (lo ofrecido finalmente en la oferta pública de adquisición ajustado tras dividendos desde los 3,60 euros iniciales). Para ello, deberá proponerlo en la Junta de Accionistas y someterlo a votación al no haber alcanzado el 90% de los títulos.
Ercros facturó 662,79 millones de euros en 2025, presentó un ebitda de 6,25 millones de euros y registró unas pérdidas de 53,58 millones de euros. Tiene su sede corporativa en Barcelona; todas sus fábricas en España, ubicadas en Almussafes (Valencia), Aranjuez (Madrid), Cerdanyola (Barcelona), Flix, Tarragona, Tortosa y Vila-seca I y II (Tarragona), Monzón y Sabiñánigo (Huesca); y cuenta con una plantilla de 1.350 empleados que la compañía compradora se ha comprometido a mantener: «No tiene previsto realizar cambios en las condiciones laborales de los empleados y directivos de Ercros y tiene intención de mantener los puestos de trabajo existentes, sin perjuicio de las eventuales variaciones derivadas de la evolución del negocio», dice textualmente en unos de sus comunicados a la CNMV.

La química portuguesa considera que el mercado europeo debe ir a la concentración para poder resistir la competencia de China y de Estados Unidos. En consecuencia, la integración de Ercros busca ganar escala para negociar mejores precios de las materias primas y el tamaño suficiente para competir internacionalmente, sobre todo en Europa. La suma de ambas compañías situaría las ventas en más de 1.150 millones de euros, con una plantilla de más de 2.000 empleados. La química lusa ya cuenta con una fábrica propia en España, en Torrelavega (Cantabria), además de otra en suelo portugués, en la localidad de Estarreja. Tuvo unos ingresos de 489 millones de euros en 2024 (último informe), con un ebitda de 66 millones, un beneficio neto de 38 millones y tiene una plantilla de 800 empleados.
Una historia de película
La química portuguesa es cien por cien propiedad del holding familiar de los De Mello, fundado en 1898 por el bisabuelo de los actuales directivos, Alfredo da Silva. Es decir, una historia empresarial de éxito que alcanza ya la cuarta generación, aunque ha vivido todo tipo de vicisitudes a lo largo de su extensa historia para nada exenta de dificultades.
La familia era propietaria de la Compañía Unión Fabril (CUF), que llegó a ser el mayor grupo industrial de la Península Ibérica y uno de los mayores de Europa. Pero tras la Revolución de los Claveles en Portugal en 1974, el gobierno provisional nacionalizó todas las empresas estratégicas en 1975 y la familia perdió todo su patrimonio empresarial por la expropiación primero del Banco Totta & Açores y de la Compañía de Seguros Império (ambos propiedad de la familia); y por último de la CUF, que aglutinaba una gigantesca lista de más de 180 empresas que formaban el grupo familiar por aquel entonces. Un imperio que contaba con 110.000 empleados y representaba aproximadamente el 5% del PIB portugués de la época, según la información de la propia compañía. El grupo cesó su actividad después de 80 años de historia.
Los De Mello se exiliaron primero en Suiza y después en España. El padre de los actuales directivos y nieto del fundador, José Manuel de Mello, regresó al país luso en la década de 1980. Refundó el grupo con el nombre de José de Mello, por el que se conoce hoy al entramado empresarial de la familia, y lo fue haciendo crecer durante varias décadas hasta su fallecimiento en 2009. La familia está considerada por Forbes como la tercera más rica de Portugal, con una fortuna estimada en cerca de 3.100 millones de euros a principios de 2026.
El refundador del grupo tuvo 12 hijos, de los que 5 forman parte de los órganos de gobierno y gestión actual de la corporación. Los otros 7 son accionistas, pero no participan en la gobernanza ni en el management del holding.
El presidente no ejecutivo del consejo de administración es Vasco de Mello. Mientras que Pedro de Mello ocupa una de las vicepresidencias; Salvador de Mello es el consejero delegado además de ocupar otra de las vicepresidencias del consejo y la presidencia de la comisión ejecutiva. Gonçalo de Mello es miembro del consejo. Y João de Mello es miembro del consejo y de la comisión ejecutiva del grupo, y preside también la rama química, Bondalti; además de convertirse ahora en el nuevo CEO de Ercros.
El Grupo José de Mello facturó en 2024, según los datos de su último informe anual, 1.487 millones de euros, con ebitda de 196 millones y un beneficio neto consolidado de 81 millones en sus diferentes negocios: sector químico (Bondalti), sanidad privada-hospitales (CUF), autopistas (Brisa) e industria vitivinícola (WineStone). Y cuenta con una plantilla de unos 18.000 empleados.

