EMPRESAS

Historia de la frustrada compra de Escribano: un año en el que Indra duplicó su cotización

La gran compañía de tecnología y defensa del Ibex 35 que aspira a convertirse en el campeón nacional, Indra, estudiaba desde hace un año la compra o absorción de la privada de capital 100% español más grande del sector, Escribano M&E. Pero la operación ha saltado por los aires en apenas 24 horas. No obstante, los accionistas salen ganando: la cotización de Indra ha duplicado su precio desde que hace un año comenzase a analizarse la posible integración.

Indra está llamada a ser el gran campeón nacional de la defensa española, capaz de asegurar la soberanía estratégica del país. Y capaz de competir con el resto de gigantes europeos del sector, como Rheinmetall, Leonardo o BAE Systems

Una cuestión la de la autonomía estratégica en defensa que se ha tornado, junto a la autosuficiencia energética, en prioridad no solo española sino europea desde los ataques de Rusia a Ucrania que provocaron una larga guerra que se extiende ya desde febrero de 2022. 

Desde entonces, la Unión Europea y sus gobiernos no han dejado de incrementar sus presupuestos de gasto público en defensa, con el compromiso de mantenerlos hasta 2030 para alcanzar el objetivo de aumentar la capacidad de respuesta europea ante amenazas exteriores. 

Y en España, la cotizada Indra, participada en un 28% por el Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) del Ministerio de Hacienda, ha sido la llamada a convertirse en la empresa tractora que aglutinase ese esfuerzo en el sector como país. Indra ha adquirido desde entonces diversas compañías como Hispasat, Hisdesat, la división de drones de Aertec o el fabricante de drones Wake Engineering. Además, en 2024 aumentó su participación para tomar el control de la también española Tess Defence, el consorcio encargado de los programas VCR 8×8 Dragón y Vehículo de Apoyo a Cadenas (VAC), contratos del Ministerio de Defensa que suman más de 2.500 millones de euros. Tess Defence era originalmente un consorcio formado a partes iguales (25% cada uno) por cuatro empresas españolas: Indra, Santa Bárbara Sistemas (General Dynamics), Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y Sapa Placencia

Pero, sin duda, la operación estelar de esta estrategia de Indra hubiese sido la culminación de la compra o absorción de EM&E, sobre la que se llevaban produciendo movimientos desde hace casi un año. Y que en apenas 24 horas han terminado de desvanecerse al comunicar la SEPI, primero, que no seguiría adelante con el estudio de la operación mientras no se resolviera el conflicto de intereses. Y, después, EM&E anunciase su retirada de la operación.

Con ese conflicto de intereses se refiere la SEPI al hecho de que el actual presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano, sea a su vez el propietario del 50% de EM&E, la empresa que fundó su padre en la pequeña localidad madrileña de Coslada en 1989. Además, su hermano, Javier Escribano, es consejero de Indra, al tiempo que mantiene el otro 50% de la propiedad de EM&E, de la que es presidente. 

Un conflicto de intereses que ahora se ha convertido en el detonante que ha hecho saltar por los aires la operación, pero que se conocía desde que Indra comenzase a plantearse la integración de EM&E hace casi un año. Incluso desde antes, desde hace cerca de tres años, cuando la antes pequeña compañía madrileña entró por primera vez en el accionariado del gigante español de defensa del Ibex 35.

No obstante, los accionistas han salido ganando al ver duplicar el precio de los títulos de la compañía en un año. Desde que a finales de abril de 2025 se conociese la noticia de la posible compra o absorción de EM&E, los títulos se han revalorizado un +85,59% (+111,58% hasta la sesión de este 18 de marzo, la última antes de descartarse, por el momento, la operación); y un +324,09% desde que en mayo de 2023 EM&E entrase en el accionariado de Indra (+383,46% hasta el cierre del día 18).

Y, es innegable, el protagonismo del primer ejecutivo de la compañía del Ibex 35 en este crecimiento. Desde que Ángel Escribano tomara las riendas de Indra aupado por la propia SEPI, su cotización ha crecido un 161,78% (+198,43% hasta el cierre de este pasado miércoles 18).

Sede de Indra Group en Madrid. Firma: Industry Talks
Sede de Indra Group en Madrid. Firma: Industry Talks

Esta es la larga historia de una operación frustrada… al menos por el momento:

Mayo 2023

Y es que todo empezó allá por mayo de 2023. El día 16 EM&E entra en la propiedad de Indra adquiriendo el 3,4% de las acciones (unos 6 millones de títulos) por un valor de unos 65 millones de euros. La jornada antes, el 15 de mayo, lndra había cerrado la sesión bursátil a un precio de 11,79 euros (lo que sugiere una compra por bloques con descuento respecto a la cotización oficial). La reacción del mercado ese día fue bastante plana, con un alza del 0,59% que colocó el valor en 11,86 euros. 

Para entonces, la empresa familiar fundada por el padre de Ángel y Javier y ambos hermanos ya había trasladado su sede de Coslada a la cercana Alcalá de Henares, al Parque Científico Tecnológico de la Universidad de Alcalá (TecnoAlcalá), ampliando sus instalaciones productivas hasta los 14.000 metros cuadrados (2016). En febrero de 2023 la compañía inició la construcción de un nuevo centro tecnológico en la misma localidad madrileña, que cuenta actualmente con aproximadamente 45.000 metros cuadrados de instalaciones.

Finales de 2023

Medio año después, el 24 noviembre de 2023, EM&E elevaba su participación en la empresa del Ibex 35 al 8%, convirtiéndose en el segundo mayor accionista tras la SEPI y en el primero privado. Adquirió un 4,6% adicional (unos 8,12 millones de acciones) para sumarlo al 3,4% inicial. Un objetivo que los Escribano ya habían manifestado públicamente tras su entrada inicial para poder optar a un asiento en el consejo de administración. 

Indra había cerrado el día antes a 14,21 euros y de nuevo volvió a tener un comportamiento moderado, subiendo un 0,63% para situarse en 14,30 euros al término de la sesión. El valor ya se había revalorizado un 21,29% respecto al precio de mayo de ese año.

Como consecuencia de haber alcanzado el 8% de la propiedad, que le daba derecho a un asiento en el órgano de gobierno, el consejo de administración de la compañía acordó el nombramiento de Javier Escribano como consejero dominical el 19 de diciembre de 2023 (ratificado posteriormente por la Junta General de Accionistas del 27 de junio de 2024).

Mayo de 2024

Medio año más tarde, EM&E lleva a cabo un nuevo avance y se convierte en el principal socio privado de la cotizada y segundo mayor accionista solo por detrás de la SEPI. 

El 20 de mayo de 2024 la firma madrileña adquiere 10,67 millones de acciones (un 6%) por valor de 195 millones de euros, elevando su inversión total acumulada en la cotizada por encima de 370 millones de euros; pasó de tener 14,13 millones de acciones a estar en posesión de 24,8 millones de títulos. O lo que es lo mismo, de tener el 8% de la compañía a ser propietaria del 14%.

Indra había cerrado la jornada previa en bolsa a un precio de 18,30 euros. El valor reaccionó ese día con una subida del +1,20%, cerrando en 18,52 euros. La revalorización en un año, desde la primera entrada en Indra, ya era +57,08%.

Finales de 2024 e inicios de 2025

Apenas cuatro meses después, el 12 de septiembre de 2024, Indra y EM&E firman un Acuerdo Marco de Colaboración Estratégica, para dejar de ser competidores en muchos concursos y pasar a pelear juntos por los mismos contratos del Ministerio de Defensa

El día anterior la acción de la compañía del Ibex 35 había cerrado en 19,05 euros. En la sesión siguiente, al conocerse el pacto, las acciones tuvieron una subida del +2,1% en esa sola jornada, para situarse en 19,45 euros. La revalorización del gigante español de defensa ya era del +64,97% desde la primera entrada de EM&E en su accionariado, poco más de un año antes.

Tres meses más tarde, el sábado 18 de enero de 2025, se produce la salida de José María Álvarez-Pallete como presidente ejecutivo de Telefónica y es sustituido por Marc Murtra (que hasta entonces ocupaba el mismo cargo en Indra). Al día siguiente, el domingo día 19, un consejo extraordinario de Indra, a propuesta de la SEPI, nombra por unanimidad a Ángel Escribano como nuevo presidente ejecutivo de la compañía (posteriormente, el 27 de junio de ese mismo año, el nombramiento es ratificado mayoritariamente en junta de accionistas).

La última sesión previa al ascenso de Ángel Escribano a la presidencia de Indra (viernes 17 de enero), sus acciones habían cerrado a 19,10 euros. En la sesión posterior, la del lunes 20 de enero, su cotización cerró con una ligera alza del 0,78% hasta situarse en 19,25 euros. La subida acumulada desde que EM&E entró en el accionariado de Indra era en ese momento del +63,27%.

Mediados de 2025

El viernes 25 de abril, varias agencias de noticias, el ente público Radio Televisión Española (RTVE) y medios como Infodefensa se hacían eco de la noticia de que Indra estaba analizando una fusión con EM&E. Para entonces, las acciones de la compañía del Ibex 35 cotizaban a 27,24 euros (día 24), con una subida de casi 8 euros (7,99) desde la llegada de Ángel Escribano a la presidencia (una revalorización del +41,51% en tres meses). 

Indra finalizó la sesión del día 25 en 26,94 euros, con un descenso del -1,10%. Ese mismo día, la compañía de los hermanos EM&E respondió oficialmente que «no estaba en venta». La revalorización en ese momento era del +128,50% desde la entrada en mayo de 2023 de la empresa madrileña como accionista de Indra.

Dos meses más tarde, el 26 de junio, la Junta General Ordinaria de Accionistas ratificó el nombramiento de Ángel Escribano como presidente ejecutivo de Indra casi por unanimidad (98,49% de los votos); además, se aprobó una modificación en los estatutos sociales para habilitar legalmente a Indra para entrar en nuevos negocios espaciales y de defensa avanzada.

Indra cotizaba el día anterior a 28,45 euros y tras la junta el valor cerró la sesión bursátil en 29,05 euros, con una subida del +2,11%. La revaloración en ese momento de la acción de Indra era del +146,39% desde la entrada de EM&E en su accionariado por primera vez, poco más de dos años antes. Y del +7,83% desde que se había tenido conocimiento de la posible integración de la empresa madrileña en la compañía del Ibex 35, dos meses antes.

Sede de EM&E en Alcalá de Henares (Madrid). Firma: EM&E
Sede de EM&E en Alcalá de Henares (Madrid). Firma: EM&E

Un par de semanas después, el viernes 11 de julio de 2025, Indra anuncia, en un comunicado de información relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la puesta en marcha de una Comisión Ad Hoc de Consejeros Independientes para supervisar, analizar y valorar la posible adquisición de EM&E y asegurar que la operación se realizara en interés de todos los accionistas.

La jornada anterior la acción de Indra había cerrado a un precio de 29,15 euros. Al término de la sesión del día del anuncio de la comisión de independientes, el 11 de julio, se situó en 29,55 euros, con un alza del +1,37%. La revalorización acumulada desde la entrada EM&E en la compañía era en ese momento del +150,63%. Y la subida del valor desde el anuncio de la posible absorción de la empresa de Alcalá de Henares era del +9,69%.

Apenas cinco días después, el 16 de julio, Indra comunica oficialmente a la CNMV la contratación de los bancos de inversión Morgan Stanley y Santander Corporate & Investment Banking como asesores financieros de la operación encargados de hacer la valoración (valuation) y emitir las cartas de opinión (fairness opinions); y de la firma de asesoramiento legal Uría Menéndez para la diligencia debida (due diligence). Al cierre de la sesión del 15 de julio la acción cotizaba a 29,58 euros. El día del anuncio de estas contrataciones subió un +0,85%, alcanzando los 29,83 euros al cierre. La revalorización acumulada desde la entrada de EM&E en el accionariado era en ese momento del +153,01%. Y la subida desde el anuncio de la posible integración de la empresa en Indra era del +10,73%.

Finales de 2025

Tras cinco meses de diligencia debida, los bancos asesores presentaron el 9 de diciembre de 2025 el Borrador de Valoración y Fairness Opinion (opinión de justicia o precio justo) a la Comisión Ad Hoc, una semana antes de un consejo en el que se decidiría sobre la viabilidad y futuro de la operación, el 16 de diciembre. 

Este documento no se hizo público oficialmente ni se presentó como hecho relevante a la CNMV, pero se filtró el día siguiente, 10 de diciembre, en algunos medios de comunicación que informaban de una horquilla de valoración para EM&E de entre 650 y 720 millones de euros. El día anterior al conocimiento de esta noticia, el 9 de diciembre, la acción de Indra había cerrado a un precio de 33,80 euros. El día de la filtración, el 10 de diciembre, el valor se situó en 34,45 euros al término de la sesión, con un alza del +1,92%. La revalorización acumulada desde la entrada de EM&E en Indra era en ese momento del +192,19%. Y la subida desde el anuncio de la posible integración de la empresa madrileña en la del Ibex 35 era del +27,87%.

Finalmente, el martes 16 de diciembre el consejo votó a favor de iniciar formalmente la fase de adquisición. Y lo hizo por casi unanimidad. De sus 16 miembros, se abstuvo Javier Escribano por ser el representante dominical de la compañía que se pretendía adquirir; el artículo 228 de la Ley de Sociedades de Capital le obligaba a no participar en la deliberación y votación de acuerdos donde el accionista al que representa (EM&E) tenga un conflicto de interés. El resto del consejo votó a favor: los 3 consejeros dominicales de la SEPI; el consejero dominical de SAPA Placencia (Jokin Aperribay); el consejero delegado de Indra (José Vicente de los Mozos); y los 10 consejeros independientes (incluyendo a los miembros de la Comisión Ad Hoc que supervisaron el proceso y el informe de Morgan Stanley y Santander).

Las acciones de Indra habían cerrado el día anterior, el 15 de diciembre, a un precio de 34,10 euros. Tras la celebración y votación de ese consejo, el valor subió un +3,22%, hasta 35,20 euros. La revalorización acumulada desde la entrada de EM&E en el accionariado era en ese momento del +198,56%. Y la subida desde el anuncio de la posible integración de la firma madrileña en Indra era del +30,66%.

Febrero y marzo de 2026

El 5 de febrero de este año, varios medios de comunicación publicaban informaciones sobre la posibilidad de que el Gobierno estuviera planteándose otras fórmulas diferentes a la absorción de EM&E por parte de Indra, lo que podría suponer que la empresa absorbida igualase en porcentaje de propiedad a la propia SEPI; o, incluso, la superase si contaba con el apoyo de otros accionistas, como algunos de los fondos presentes en el accionariado de Indra. Esas informaciones señalaban también la posibilidad de la salida de Ángel Escribano de la presidencia ejecutiva de Indra por el conflicto de intereses con su empresa familiar.

No hubo comunicados oficiales por parte de ninguna de las dos firmas, pero esa jornada el valor de Indra en bolsa cayó un 6,2%, pasando de los 51,05 euros en los que había cerrado el día anterior a 47,88 euros. No obstante, la revalorización acumulada desde la entrada de EM&E en Indra era ya en ese momento del +306,11%. Y la subida desde el anuncio de la posible integración de la empresa de Alcalá de Henares era del +77,73%.

Apenas una semana después, el 11 de febrero, el fondo activista Third Point Capital afloró ante la CNMV que su participación en Indra había alcanzado el 3,15%. Al tiempo, el fondo envió una carta abierta al consejo de administración de Indra en el que manifestaba la «urgencia en la consolidación industrial» (sobre la operación de EM&E); la petición de «maximización del valor para el accionista mediante la independencia de criterio» y la «necesidad de una gobernanza alineada con estándares internacionales» (claras alusiones al papel de la SEPI). 

Las acciones de Indra habían cerrado el día anterior en 48,55 euros y tras la entrada del fondo estadounidense el día 11 subieron un +6,59% para situarse en 51,75 euros. La revalorización acumulada desde la entrada de EM&E en Indra era del +338,93. Y la subida desde el anuncio de su posible integración era del +92,09%.

El 26 de febrero Indra presenta sus cuentas anuales de 2025, las primeras con Ángel Escribano en la presidencia. La compañía superó las previsiones del mercado con unas cuentas auditadas que los analistas tildaron de «impecables», «sólidas», «excelentes»: un beneficio neto de 436 millones de euros (+57% respecto a 2024); un EBITDA de 562 millones de euros (+18,5% en comparación a 2024); y la propuesta de un dividendo de 0,35 euros por acción (+40% frente a 2024).

El día previo Indra cerró en bolsa a un precio de 51,75 euros y en la sesión de la presentación de resultados subió un +21,26%, hasta alcanzar 62,75 euros, su máximo histórico al término de una sesión (sin tener en cuenta cotizaciones intradía); precio que se repitió al día siguiente, el viernes 27 de febrero, con un cierre en tablas o variación del 0,00% (casualmente la última jornada antes de los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán que desataron el actual conflicto bélico en el Golfo Pérsico). La revalorización acumulada desde la entrada de EM&E en mayo de 2023 hasta esa fecha era del +432,23%. Y la subida desde la noticia de la posible integración de la empresa madrileña en Indra (25 de abril de 2025) era del +132,93%.

El lunes 2 de marzo, primera sesión tras el estallido de la guerra en Irán, el valor de Indra alcanzó un nuevo máximo histórico durante la sesión (66,15 euros), pero no se mantuvo y el valor terminó cediendo un 0,48% para cerrar esa jornada en 62,45 euros.

En la noche del 18 de marzo la SEPI informaba a la CNMV en un comunicado de que no seguiría estudiando la operación mientras no se resolviera el famoso conflicto de intereses. Los títulos de Indra habían cerrado la jornada a un precio de 57 euros. Con una revalorización acumulada desde el conocimiento de la noticia de la posible compra o absorción de EM&E del +111,58%. Del 198,43% desde que en enero de 2025 Ángel Escribano llegase a la presidencia ejecutiva. Y del +383,46% desde la entrada de E&ME en el accionariado de Indra por vez primera, en 2023.

En la jornada de ayer, 19 de marzo, la cotización de Indra se mantuvo buena parte de la sesión con pérdidas del 5%-6%. A última hora de la mañana se conoció la convocatoria de un consejo extraordinario a las 15 horas para resolver la situación. Las acciones de la compañía siguieron bajando progresivamente hasta el único anuncio del consejo en un comunicado a la CNMV: «…el Consejo de Administración ha tomado conocimiento del escrito remitido por Escribano Mechanical and Engineering, S.L.U. en el que se comunica lo siguiente: «A la vista de la Información Relevante publicada por la SEPI el pasado 18 de marzo de 2026, desde EME consideramos que no se dan actualmente las circunstancias que permitan una potencial operación entre Indra Group y Escribano Mechanical and Engineering SLU, por lo que EME se retira de la operación»». 

Al cierre de la sesión, las acciones de la compañía habían caído un -12,28%, de 57 a 50 euros. A pesar de ello, la revalorización acumulada desde la primera entrada de la empresa madrileña en el accionariado de la compañía del Ibex 35, allá por mayo de 2023, es del +324,09%. Desde que Ángel Escribano asumió la presidencia ejecutiva de Indra el 19 de enero del pasado año, el valor en bolsa se ha incrementado un 161,78%. Y desde el conocimiento de la noticia de la posible operación de compra o absorción de EM&E en abril de 2025 la subida acumulada de los títulos es del +85,59%.

Así las cosas, la compra o absorción de EM&E por parte de Indra parece quedar descartada… si no definitivamente, al menos durante un tiempo.

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