El Gobierno actualizó hace algunos meses las ayudas a la I+D+i del sector naval. ¿Qué valoración hace desde Soermar de esta medida?
La actualización de estas ayudas era algo que llevábamos tiempo esperando, tanto desde Soermar como desde el propio Gobierno, que ha trabajado intensamente en mejorar el mecanismo de apoyo a la innovación. En el sector naval hemos estado cerca de un año pendientes de esta actualización, que finalmente se publicó el pasado verano.
La valoración es muy positiva. Gracias a este nuevo marco, contamos con un mecanismo que nos permite competir en igualdad de condiciones con otros astilleros europeos. Además, los resultados ya son visibles: en lo que llevamos del primer trimestre de 2026, el Ministerio ha concedido más de 20 millones de euros para financiar nuevos prototipos y estudios de viabilidad vinculados a energías alternativas. Por tanto, no solo es una valoración positiva, sino muy positiva.
En su opinión, ¿qué tipo de proyectos deberían priorizarse en esta nueva etapa de apoyo a la innovación naval?
El sector naval está estrechamente ligado al transporte marítimo, aunque también tiene un papel relevante en ámbitos como las energías renovables y el offshore. Nuestro objetivo es dar respuesta a las necesidades del mercado desarrollando productos y servicios adaptados a estas demandas.
El transporte marítimo sigue siendo prioritario, ya que la mayor parte del comercio mundial se realiza por esta vía. En este contexto, es fundamental centrarse en la descarbonización, tanto de los nuevos buques como de la flota existente, mediante la incorporación de soluciones tecnológicas innovadoras.
También es clave el desarrollo de nuevos prototipos, como buques destinados al transporte de CO2 capturado, una línea con gran potencial dentro de la transición energética. Por otro lado, los astilleros —o factorías de buques— deben avanzar en su digitalización y en la mejora de sus procesos productivos.
¿Cómo describiría el momento actual del sector naval español?
El sector atraviesa un buen momento. Las carteras de pedidos de los astilleros españoles están bien cubiertas, lo que demuestra la solidez de la industria. Recientemente, por ejemplo, Astilleros Freire ha conseguido contratos con la Armada de Suecia, lo cual es especialmente relevante, ya que el ámbito de defensa exige un alto nivel tecnológico.
Otros astilleros como Armón, Murueta o Zamakona también cuentan con una elevada carga de trabajo. En general, el sector se caracteriza por su flexibilidad, capacidad de adaptación y dinamismo, lo que nos permite afrontar con garantías el desarrollo de nuevos proyectos y prototipos.
¿Qué posición ocupa España en el panorama europeo en términos de innovación y sostenibilidad naval?
No existe un ranking oficial que permita situar a España en una posición concreta. Sin embargo, es importante tener en cuenta que aproximadamente el 80% de los buques que construimos se destinan a armadores extranjeros.
Hay mercados, como el de Estados Unidos, que son muy proteccionistas y de difícil acceso. Aun así, en el contexto europeo, España destaca por contar con una importante cartera de pedidos de buques tecnológicos.
A nivel global, China lidera claramente el sector, concentrando alrededor del 60% de la cartera de pedidos mundial, aunque en condiciones muy diferentes a las europeas.
Soermar lleva años impulsando proyectos de innovación en el sector. ¿En qué líneas estratégicas están trabajando actualmente?
Actualmente estamos desarrollando proyectos muy relevantes en el ámbito energético. Uno de ellos es el impulso de nuevas patentes relacionadas con el amoníaco sólido como combustible alternativo marino y como solución de almacenamiento energético, en competencia con países como Estados Unidos o Japón.
También estamos trabajando en el desarrollo de un buque para el transporte y comercialización de CO₂ capturado. Además, seguimos avanzando en la digitalización de los astilleros y sus procesos, algo esencial para adaptarse a la diversificación del sector, que incluye desde la construcción hasta la reparación naval.
Otras líneas de trabajo incluyen el uso de biocombustibles y la mejora de la eficiencia energética. En conjunto, nuestros esfuerzos se centran en la descarbonización, el diseño de nuevos prototipos y la optimización de los procesos productivos.
La descarbonización del transporte marítimo es uno de los grandes retos globales. ¿Cómo se está adaptando la industria naval española a esta exigencia?
La descarbonización representa una gran oportunidad para el sector. Recientemente se ha aprobado la Estrategia Marítima Europea, que integra también la estrategia española, y que marca un marco de actuación clave.
La adaptación se está abordando desde dos enfoques. Por un lado, la modernización de la flota existente, apoyada por el Ministerio de Transportes mediante un plan que incluye ayudas y subvenciones para implementar medidas de descarbonización.
Por otro, el desarrollo de nuevas soluciones en línea con la estrategia europea, que fomentará la innovación en este ámbito. España cuenta con una base sólida de conocimiento, empresas, astilleros, centros tecnológicos y universidades, lo que nos sitúa en una posición favorable.
Además, este proceso permite retener talento y reforzar el ecosistema industrial. En definitiva, el sector avanza en la dirección correcta con el respaldo institucional necesario.
Si tuviera que definir las prioridades del sector naval español para los próximos cinco años, ¿cuáles serían?
La principal prioridad deben ser las personas. Es fundamental retener el talento, fomentar la formación y dar visibilidad a un sector que ofrece grandes oportunidades profesionales. No solo se necesitan ingenieros navales, sino también perfiles de formación profesional altamente cualificados.
El relevo generacional será clave para el futuro del sector. Además, España cuenta con una posición destacada en el ámbito portuario europeo, lo que refuerza nuestras capacidades en transporte marítimo.
Junto a ello, será esencial seguir avanzando en el desarrollo de nuevos tipos de buques, así como en la descarbonización y la digitalización.
En cualquier caso, si hubiera que elegir una sola prioridad, sería el talento. Las personas son el motor del sector, las que generan las ideas y hacen posibles los avances. El trabajo en equipo y la colaboración a lo largo de toda la cadena de valor son fundamentales para el éxito de los proyectos.
