INFORME

España lidera el uso de la IA en Europa pero el 70 % cree que parte de su trabajo será asumido por máquinas

España se posiciona entre los países más avanzados en la adopción de la Inteligencia Artificial (IA) en Europa, pero al mismo tiempo, es también uno de los más preocupados por sus consecuencias laborales.

Así lo revela el II Barómetro Europeo de IA elaborado por EY, en el que se analiza la percepción, uso e impacto de esta tecnología en 21 sectores y 9 países. El informe ofrece una radiografía detallada del momento que vive la IA en el ámbito empresarial y social, y España aparece como uno de los protagonistas destacados: el 83 % de los profesionales españoles afirma haber usado herramientas de IA de forma activa y el 89 % asegura que su experiencia ha sido positiva. No obstante, un dato llama especialmente la atención: el 54 % de quienes creen que la IA afectará a su empleo, lo ve con preocupación, el porcentaje más alto de toda Europa.

“La IA ya no es una promesa de futuro, es una realidad que está modificando la forma de trabajar, de tomar decisiones y de gestionar los recursos en las organizaciones”, señala Enrique Manso, socio de EY y coordinador de iniciativas de Inteligencia Artificial en España. “Nuestro país está avanzando rápido en su adopción, pero ese ritmo también genera inquietud entre muchos trabajadores”.

La inquietud tiene base: el 70 % de los empleados españoles cree que parte de sus funciones serán asumidas por sistemas de IA, y uno de cada seis considera que ese cambio ocurrirá pronto. Las tareas administrativas son percibidas como las más expuestas, seguidas por la atención al cliente, los perfiles creativos y los puestos técnicos. Solo un 12 % cree que la IA afectará de forma significativa a los cargos directivos. Esta percepción es coherente con la experiencia recogida en las empresas: mientras el 77 % de los altos cargos asegura que la IA ha mejorado la productividad de sus organizaciones, solo el 35 % de los empleados no directivos lo confirma.

Esta brecha de percepción también se traslada al ámbito formativo. Aunque el 57 % de los profesionales en España afirma estar formándose en IA —ya sea por iniciativa propia, de forma profesional o mixta—, la calidad de esa formación sigue siendo insuficiente. El 76 % de los encuestados no se muestra satisfecho con los programas recibidos. Las diferencias son notables entre empleados y directivos: mientras más de la mitad de estos últimos cree que su equipo está preparado, solo un 17 % de los trabajadores sin responsabilidades ejecutivas está de acuerdo.

Pese a estas desigualdades, el impacto económico de la IA es ya palpable. Un 56 % de las organizaciones españolas declara haber aumentado beneficios o reducido costes gracias a su implantación, un salto de 11 puntos respecto al año anterior. Más de un tercio de las compañías cuantifica esos efectos positivos entre los 2,1 y los 5 millones de euros. Según EY, los sectores más beneficiados son la manufactura avanzada, el deporte y la agroindustria, mientras que el sector público y los servicios profesionales muestran aún retornos limitados.

Por otra parte, las actitudes hacia la IA también han mejorado: un 75 % de los profesionales españoles tiene una visión positiva de esta tecnología. Sin embargo, un 20 % sigue mostrando indiferencia, y el optimismo no se distribuye de forma homogénea. Las mujeres, por ejemplo, son menos entusiastas que los hombres (66 % frente a 75 %), y los empleados sénior muestran más escepticismo que las generaciones jóvenes.

El informe también destaca el papel de España en la conversación digital sobre IA. Nuestro país ocupa el tercer lugar en Europa en volumen de publicaciones en redes sociales sobre esta tecnología, con un 13 % del total, solo por detrás de Francia (26 %) y Alemania (24 %). Las publicaciones españolas se centran especialmente en la transformación de datos, la IA generativa y los cambios en el mundo laboral.

Gráfico IA en Redes Sociales
Volumen de conversación sobre inteligencia artificial en redes sociales

En cuanto al impacto en el empleo, España lidera el ranking europeo de preocupación: el 81 % de los encuestados cree que la IA reducirá la necesidad de personal. Esto contrasta con países como Austria (66 %) o Alemania (73 %). Al mismo tiempo, más del 60 % de los trabajadores en España cree que su vida laboral cambiará de algún modo por la influencia de la IA, lo que representa un aumento de 10 puntos con respecto al año pasado.

El estudio concluye que el uso de la IA en España no solo se está generalizando, sino que también está estrechamente vinculado a mejoras en productividad, innovación y rentabilidad empresarial. Sin embargo, advierte sobre los riesgos de implementar esta tecnología sin políticas claras, una gobernanza adecuada ni mecanismos de formación adaptados. La falta de regulación interna, la escasa evaluación de riesgos y el desconocimiento de protocolos por parte de los empleados son algunos de los puntos críticos que subraya EY.

“Hay una oportunidad real de situar a España entre los líderes en IA si se dan las condiciones adecuadas”, apunta Enrique Manso. “Pero para ello necesitamos más inversión en talento, una estrategia nacional sólida y, sobre todo, un enfoque ético y responsable que no deje a nadie atrás”.

Por otro lado, España se consolida como líder europeo en la adopción de inteligencia artificial, con un 70% de las organizaciones que ya reportan beneficios económicos o ahorro de costes, y un 77% que afirma haber mejorado su productividad gracias a esta tecnología. Estas cifras superan ampliamente la media europea (56% y 43%, respectivamente) y sitúan al mercado español en una posición destacada dentro del continente.

Este liderazgo no solo se refleja en la adopción, sino también en los primeros resultados económicos que empiezan a aflorar en el país. En España, el 49% de los altos cargos afirma haber superado el millón de euros en beneficios derivados de la IA, una cifra algo inferior al promedio europeo (57%), aunque un 31% ya alcanza entre 2,1 y 5 millones, muy cerca del 34% registrado en Europa. El impacto económico medio anual en el conjunto del continente se sitúa en 6,24 millones de euros por empresa, lo que confirma el potencial de esta tecnología y pone de manifiesto que España aún tiene margen para traducir su liderazgo en retornos más elevados.

La visión europea sobre los efectos de la IA

El 70% de los europeos tiene una actitud positiva hacia la inteligencia artificial, y el 78% ya utiliza aplicaciones basadas en esta tecnología. Sin embargo, el 61% cree que su trabajo se verá afectado por la IA, y el 42% expresa preocupación por la creciente influencia de la tecnología. En este contexto, el 65% indica que la IA puede asumir parte de sus tareas, lo que ha incrementado la percepción de posibles pérdidas de empleo, pasando del 68% en 2024 al 74% actual. Por este motivo, el 57% está ampliando su formación en IA, aunque resulta sorprendente que el 53% de los ejecutivos crea que sus empleados no gerenciales han recibido la capacitación adecuada.

Además, los impactos positivos de la IA en el trabajo diario son evidentes, ya que el 43% de los encuestados señala que la IA los hace más productivos. Sin embargo, existe una discrepancia significativa: mientras que el 57% de los ejecutivos observa un aumento en la productividad en sus empleados no directivos, solo el 32% de estos empleados atestigua una mayor productividad entre sus supervisores debido a la IA.

De momento, el país avanza con paso firme, pero en medio de una tensión constante entre el entusiasmo tecnológico y la ansiedad social. En esa dualidad se juega el futuro inmediato de la IA en España.

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