TRIBUNA

Escorias siderúrgicas, un valor a la espera de aprovecharse

Redacción

Miren Elosegui Ganchegui
Experta en Sostenibilidad en UNESID

Las escorias siderúrgicas son un material que se genera en los procesos de producción del acero; se asemejan a lo que sería la “nata” que se forma cuando calentamos un cazo de leche, pero en este caso se trata de una nata generada en procesos que ocurren a más de 1.500⁰C y que se produce proactivamente, ya que evita la perdida de calor —contribuyendo así a la eficiencia energética del proceso—, y aporta las características deseadas a nuestros aceros.

Además de su función en el proceso de producción del acero, las escorias siderúrgicas han demostrado una gran valía en otros procesos de la cadena de valor. Por poner un ejemplo, son un material bien valorado en las obras públicas de vías ferroviarias o carretera.

Estos valores o atributos de las escorias hacen que la industria siderúrgica haya buscado la protección de su uso como material a través del otorgamiento de una figura legalmente considerada: la de Fin de Condición de Residuo (FCR) de las escorias.

Llegados a este punto, conviene explicar a qué nos referimos con un material al que se le otorga esta condición. No es, ni más ni menos, que un residuo que tras recibir algún tipo de tratamiento deja de ser considerado como tal siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones: que tenga un uso ulterior específico, que exista demanda, es decir mercado para el material, y que su uso sea seguro desde un punto de vista técnico y de impacto al medio ambiente y la salud humana.

UNESID, lleva años trabajando con las administraciones públicas en el proceso de tramitación del expediente de fin de condición de residuos de las escorias de horno de arco eléctrico (acero al carbono) destinadas para uso como árido en aplicaciones ligadas y no ligadas y también para otros usos. La tramitación de dicho expediente no solo protegería y promovería los usos ulteriores de las escorias en las aplicaciones mencionadas, sino que supondría una importante contribución del sector del acero a la economía circular.

Sin embargo, aún no hemos logrado su tramitación. A principios de 2017, UNESID presentó los cuestionarios de petición de apertura del expediente junto a la memoria justificativa a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, hoy integrada en el MITERD.

Tras varias idas y venidas, el MITERD aceptó su consideración y lo puso a la cola de una infinidad de expedientes a tramitar. En la actualidad, existen en torno a 45 expedientes de subproducto y fin de condición de residuos pendientes de tramitación según datos publicados por el propio Ministerio el pasado mes de abril.

En junio de 2021, a los cuatro años de la presentación, el MITERD abrió a consulta pública el borrador de Proyecto de Orden Ministerial que define cuándo las escorias dejan de ser residuo y recoge además los aspectos más relevantes para asegurar una regulación segura del uso de las mismas.

La evaluación de los condicionantes incluidos dio lugar a un sinfín de quebraderos de cabeza, puesto que el Proyecto de Orden Ministerial incluye la aparente confusión en la aplicación de los Niveles Genéricos de Referencia (NGR) para el uso de las escorias; es decir, el porqué se considera que una sustancia presente en una concentración determinada en un suelo pueda dar lugar a un riesgo inasumible y en consecuencia a su contaminación.

El uso de un material probadamente seguro, en base a la amplia y creciente experiencia a nivel nacional y en países vecinos, nada tiene que ver con la generación de impactos y contaminación de un suelo, y por ello se considera que la aplicación de los niveles genéricos de referencia tal y como establece el citado Proyecto de Orden Ministerial no es una aproximación acertada.

Esta situación, junto al cuello de botella anteriormente mencionado, ha generado una mayor demora del expediente, lo que está ocasionando a su vez restricciones extremas que imposibilitan el uso razonable de un material que sin duda alguna contribuye al desarrollo de la verdadera economía circular.

En los próximos meses, se prevé que el expediente de fin de condición de residuo de las escorias siderúrgicas llegue al final de su tramitación. Esperamos que en 2022 se apruebe la Orden Ministerial que permita que nuestras escorias dejen de ser consideradas como residuo para pasar a ser fin de condición de residuo, favoreciendo un uso seguro, potenciando una mayor aceptación del mercado, minimizando las barreras ahora existentes con productores, comerciantes y usuarios y favoreciendo así la contribución del sector siderúrgico a una economía circular real.

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