Así lo refleja el Estudio sobre las necesidades de cualificación y recualificación en el sector de defensa y seguridad de la Comunidad de Madrid, un exhaustivo informe elaborado por el medio de comunicación Infodefensa y la Escuela de Emprendimiento y Desarrollo industrial (EDE) para la Dirección General de Formación de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid.
El diagnóstico es contundente: el 77% de las empresas del sector reconoce haber tenido dificultades para cubrir vacantes en el último año, ya sea de forma frecuente (59%) u ocasional (18%). Y el problema no es coyuntural; el 80% de las compañías tiene previsto aumentar su plantilla en los próximos doce meses, lo que augura una tormenta perfecta en el mercado laboral.
La paradoja del crecimiento sin relevo
«Las empresas madrileñas de defensa están en un momento dulce en cuanto a carga de trabajo, programas europeos y exportaciones», explica el estudio. «Pero el crecimiento choca contra un muro: no hay suficiente gente con la formación técnica adecuada ni con la experiencia previa que el sector exige», añade el documento de 82 páginas.
Los datos del informe son elocuentes. Las principales causas del déficit de personal son, casi a partes iguales, la «falta de formación técnica o específica en los candidatos» y la «escasa experiencia profesional previa en el sector» (ambas con un 59,5% de las menciones). A esto se suma una «limitada oferta de formación adaptada al ámbito defensa y seguridad» (24,3%). En resumen, las empresas necesitan profesionales listos para operar en entornos de alta exigencia y regulación, y el sistema educativo, por ahora, no termina de proporcionarlos.
Esta escasez afecta a toda la cadena de valor, pero con matices. Mientras los grandes integradores como Navantia, Hisdesat o Grupo Oesía pueden recurrir a la captación internacional o a planes de formación interna muy costosos, las pequeñas y medianas empresas tecnológicas y auxiliares —que suponen cerca del 80% del tejido— sufren en silencio. «Las pymes luchan por cubrir posiciones técnicas esenciales. Dependen casi exclusivamente de la FP o de la experiencia acumulada, y ahí el mercado está seco», señala el análisis del estudio.

¿Qué perfiles se buscan y no se encuentran?
El estudio disecciona con precisión las necesidades del sector. Aunque la ingeniería (aeroespacial, industrial, telecomunicaciones) es el perfil más demandado (69,2% de las empresas), el verdadero cuello de botella se encuentra en la Formación Profesional. Los técnicos de mantenimiento industrial, electromecánicos, especialistas en montaje electrónico, soldadores, fresadores y operarios de CNC son el esqueleto operativo de la industria, y su ausencia se deja sentir con fuerza en los polígonos industriales de Getafe, el Corredor del Henares o Móstoles.
Junto a ellos, los programadores y desarrolladores de software (43,6%) y los especialistas en ciberseguridad (17,9%) son cada vez más críticos en un sector en plena digitalización. «El sur industrial representa la base operativa y el norte tecnológico actúa como motor de innovación», resume el informe. «La FP es el instrumento de cohesión territorial que debe conectar ambos polos», añade.
La brecha formativa: un suspenso en adaptación
Si hay un dato que enciende las alarmas es la valoración que las empresas hacen de la formación pública actual. En una escala del 1 al 10, la adecuación de los programas de FP y del SEPE a las necesidades del sector obtiene una nota media de 5,3, lo que evidencia la necesidad de incorporar módulos o microcredenciales orientados al ámbito de la defensa y la seguridad.
Las compañías consideran que los currículos ofrecen una base útil, pero son «insuficientes» y adolecen de una falta de especialización crítica. Entre las carencias más repetidas están el conocimiento de la normativa y estándares OTAN, la fabricación con materiales compuestos, el mecanizado de alta precisión, la ingeniería de sistemas embebidos o la ciberseguridad aplicada a entornos industriales (OT/SCADA).
A esto se une un preocupante desconocimiento de las herramientas públicas existentes. El 69% de las empresas declara no conocer los certificados de profesionalidad del SEPE. Pero la cifra más abultada, y quizás la más paradójica, es la que rodea al procedimiento Acredita: un 84% de las compañías ignora por completo este mecanismo diseñado para certificar oficialmente la experiencia laboral adquirida en el puesto de trabajo. En un sector donde gran parte de la cualificación se adquiere en la práctica, que las empresas no conozcan Acredita es una oportunidad perdida para formalizar el talento y facilitar la movilidad, apunta el documento.
El procedimiento Acredita es un proceso gestionado por las Comunidades Autónomas para reconocer competencias profesionales adquiridas mediante experiencia laboral o formación no formal, permitiendo obtener certificados de profesionalidad o títulos de FP.

Voluntad de colaboración, barreras administrativas
A pesar del pesimismo en la detección de talento, el estudio revela una luz de esperanza: el 72% de las empresas manifiesta su disposición a colaborar con centros de FP y con el SEPE para mejorar la formación. Sin embargo, esta voluntad choca contra un muro de burocracia y descoordinación.
La «falta de alineación entre la formación y las necesidades del sector» es la barrera más citada (47,4%), seguida de la «falta de información sobre programas o centros» (28,9%) y la «burocracia o complejidad administrativa» (23,7%). Las empresas, especialmente las pymes, reclaman más flexibilidad en los calendarios y contenidos de los cursos para adaptarlos a sus ritmos productivos, así como un acompañamiento técnico que les guíe en la gestión de convenios.
Un plan de choque para salvar el liderazgo
Ante este panorama, el estudio no se limita a diagnosticar, sino que propone una hoja de ruta ambiciosa y detallada para el periodo 2025-2030. El objetivo es evitar que la falta de talento frene una industria que, según datos de Invest in Madrid, factura alrededor de 9.000 millones de euros anuales y genera 24.000 puestos de trabajo en la región. Las 16 recomendaciones, que constituyen el núcleo de la estrategia propuesta, se articulan en tres niveles complementarios que abarcan desde la gobernanza hasta el contenido concreto de los cursos.
Recomendaciones Estratégicas
El primer pilar del plan busca sentar las bases de una colaboración estable y a largo plazo entre administración, empresas y centros educativos, superando la actual fragmentación de iniciativas.
1. Un Plan Regional de Cualificación para la Defensa (PRC-Defensa 2025-2030): La propuesta estrella es la creación de este plan plurianual, que actuaría como el paraguas bajo el cual se coordinen todos los esfuerzos formativos. No se trataría de un documento estático, sino de un instrumento vivo que integre la FP reglada, la formación para el empleo, los procesos de acreditación (como Acredita) y la participación en proyectos europeos de defensa. Para darle músculo y gobernanza, el informe propone constituir un Comité Asesor Sectorial de Talento en Defensa y Seguridad, presidido por la Dirección General de Formación e integrado por el Ministerio de Defensa, empresas tractoras (Airbus, Indra, Navantia), asociaciones como Tedae, universidades y centros de FP. Este comité se encargaría de emitir un informe anual de necesidades formativas, garantizando que la oferta educativa se actualice al ritmo de los cambios tecnológicos y normativos del sector.
2. Reconocimiento formal del sector defensa como prioritario: A pesar de su peso económico, el sector no figura explícitamente como prioritario en los planes de formación del SEPE. El estudio insta a la Comunidad de Madrid a subsanar eso, incluyendo una línea específica para la defensa en la Estrategia de Competencias Regional y etiquetando las acciones formativas con un código sectorial que permita su seguimiento estadístico y una priorización presupuestaria clara.
3. Red Regional de Centros Colaboradores en Defensa y Seguridad: Se propone designar entre 6 y 8 centros de FP públicos y concertados como nodos de excelencia. Estos centros, ubicados en los ejes neurálgicos de la industria (Getafe, Alcalá de Henares, Móstoles, Fuenlabrada, Tres Cantos, Alcobendas, Torrejón y Madrid capital), concentrarían equipamiento de vanguardia y establecerían alianzas estables con empresas tractoras. La creación de una marca de calidad FP Defensa Madrid, vinculada a estándares como la norma aeronáutica EN9100, certificaría la excelencia de estos centros y de los alumnos formados en ellos.
Recomendaciones Operativas
Si las medidas estratégicas sientan las bases, las operativas son las que deben transformar el día a día de la formación, haciéndola más flexible y conectada con la realidad empresarial.
4. Microcredenciales sectoriales o la bala de la formación rápida: Conscientes de que los ciclos formativos completos son a veces demasiado largos para responder a necesidades tecnológicas puntuales, el estudio apuesta por las microcredenciales. Se trata de cursos de corta duración (30 a 90 horas) que permitan a trabajadores y desempleados especializarse en áreas críticas sin necesidad de cursar un ciclo entero. Las propuestas incluyen ejemplos concretos como Normativa y estándares OTAN, Ciberseguridad aplicada a sistemas de defensa, Materiales compuestos, Compliance y control de exportaciones (ITAR/UE), o Mantenimiento predictivo. Estos micro-títulos serían acumulables y estarían respaldados por etiquetas digitales interoperables, facilitando la empleabilidad inmediata.
5. Plan de recualificación para docentes de FP: El profesorado es el transmisor del conocimiento, pero su actualización tecnológica es a menudo lenta. El plan propone un programa de recualificación que incluya estancias formativas en empresas como Navantia, Escribano o Airbus. La iniciativa Profesor en Planta permitiría a los docentes participar en procesos reales de producción o mantenimiento, absorbiendo las metodologías y tecnologías que luego deberán enseñar en las aulas.
6. Rescatar del olvido el procedimiento Acredita: Dado que el 84% de las empresas lo desconoce, se propone un plan de choque específico para fomentar ese mecanismo. Esto incluiría campañas de información dirigidas a los departamentos de Recursos Humanos del sector, la creación de una guía práctica simplificada y asistencia técnica personalizada a través de convenios con asociaciones empresariales. El objetivo es transformar Acredita en una herramienta ágil que permita reconocer la valiosa experiencia de los técnicos que ya trabajan en la industria, mejorando su cualificación formal y su movilidad laboral.
7. Formación Dual Defensa Madrid: Para acercar el aula a la fábrica, se propone un programa de FP Dual con convenios marco que permitan rotaciones semestrales y módulos co-diseñados por las empresas. Se incentiva la participación de pymes mediante bonificaciones y la creación de consorcios formativos liderados por una gran empresa tractora, lo que facilita la adhesión de las más pequeñas.
8. Oficina Técnica de Colaboración FP-Empresa (OTCE): Para superar la queja recurrente sobre la burocracia, se plantea la creación de una ventanilla única. Esta oficina, de carácter público-privado, gestionaría convenios, homologaría prácticas, asesoraría a pymes y mantendría un registro actualizado de centros y empresas colaboradoras. Sería el «interlocutor» que tantas empresas echan en falta.
9. Observatorio Regional de Talento en Defensa: Para que la planificación no se base en corazonadas, se propone la creación de un observatorio que recoja y analice datos de empleo, vacantes y competencias emergentes. Publicaría informes semestrales que servirían para ajustar la oferta formativa a la demanda real del mercado.

Recomendaciones Sectoriales
El nivel más concreto de las recomendaciones se centra en cinco familias profesionales de FP, identificadas como las de mayor impacto para el sector. Para cada una, el estudio detalla nuevos programas y actualizaciones curriculares.
10. Instalación y Mantenimiento (IMA): Ante la escasez de técnicos de mantenimiento, se propone crear un programa avanzado que incluya mantenimiento predictivo, instrumentación y control Scada, y criterios de fiabilidad RAMS, con prácticas en empresas del sector.
11. Electricidad y Electrónica (ELE): Se insta a actualizar los currículos existentes para incluir montaje electrónico de precisión, sistemas embarcados para plataformas militares, compatibilidad electromagnética y fundamentos de comunicaciones seguras. La clave aquí es la actualización, no la creación desde cero.
12. Fabricación Mecánica (FME): Para combatir el envejecimiento de la plantilla en talleres, se recomienda actualizar los módulos de mecanizado avanzado, fabricación aditiva con materiales compuestos y, crucialmente, impulsar las especialidades de Ensayos No Destructivos (END) alineados con las normativas aeronáuticas EN4179, vitales para el control de calidad en componentes críticos.
13. Informática y Comunicaciones (IFC): Para responder a la digitalización, se propone un itinerario modular en Ciberdefensa y Seguridad de Sistemas Críticos. Esto incluye microcredenciales en seguridad de redes industriales (OT/SCADA), sistemas embebidos, inteligencia artificial aplicada al mantenimiento y análisis de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) para defensa.
14. Comercio, Logística y Administración (COM/ADG): Un perfil a menudo olvidado pero esencial. Se propone formación específica en Logística OTAN y Estándares STANAG, así como microcredenciales en gestión de cadena de suministro sensible, control de exportaciones duales y compliance documental. El STANAG es el estándar militar internacional de la Alianza Atlántica que define procesos, procedimientos, términos y condiciones de equipos comunes entre los países miembros, asegurando así la interoperabilidad operativa y logística.
15. Nuevos programas específicos: El estudio detalla en sus anexos una batería de cursos de nueva creación, como Compliance operativo en el sector defensa, Ciberseguridad OT/SCADA en infraestructuras críticas, Ensayos No Destructivos Nivel I o Mantenimiento predictivo aplicado a sistemas de vehículos. Todos ellos diseñados para dar respuesta inmediata a las necesidades detectadas.
16. Competencias transversales: El plan subraya la necesidad de incorporar de forma transversal en todos los itinerarios cinco competencias clave: inglés técnico, compliance, prevención de riesgos laborales avanzada, gestión documental y logística de cadena de suministro sensible.
«Una de las principales conclusiones del informe es que el problema no es tanto la ausencia de instrumentos formativos, sino la dificultad para identificarlos y utilizarlos de forma estratégica. Existe una oferta amplia (FP reglada, certificados de profesionalidad, especialidades formativas, Acredita, etc.) pero su dispersión genera una barrera práctica para muchas empresas del sector». Esa es la opinión de Javier Laclaustra, responsable de Desarrollo de Negocio de EDE, la compañía que ha participado en la elaboración del documento.
En el caso de la Comunidad de Madrid, los autores han constatado que «el ecosistema formativo es sólido y con capacidad real, pero con margen de mejora en términos de visibilidad y alineación sectorial». «La información existe, los recursos existen y la estructura normativa está definida; el reto está en conectar mejor oferta y demanda de forma operativa y comprensible para la empresa», considera Laclaustra.
También han detectado que muchas compañías, especialmente pymes industriales y del ámbito defensa-seguridad, no conocen en profundidad los instrumentos públicos disponibles ni los mecanismos de acceso. «No se trata de desinterés, sino de falta de claridad y acompañamiento en un entorno con múltiples vías, denominaciones y marcos regulatorios», explica.
Por tanto, la prioridad no es “crear desde cero”, sino mejorar la comunicación, el cruce sistemático de datos y la priorización estratégica, con una adaptación sectorial en los programas necesarios. «Si administración y tejido empresarial avanzan en una lógica de coordinación más estructurada, el potencial de impacto en cualificación y competitividad regional es significativamente mayor de lo que hoy se percibe”, considera Laclaustra.
En definitiva, y a modo de resumen, la Comunidad de Madrid se encuentra en una encrucijada. Tiene la industria, la inversión y la voluntad. El estudio presentado demuestra que la carrera tecnológica y la geopolítica actual exigen no solo más presupuesto en defensa, sino, sobre todo, más cerebros y manos que sepan construir y mantener los sistemas que garantizan la seguridad.
El éxito o el fracaso del ambicioso plan dependerá de la capacidad de la administración para tejer una alianza sólida con el tejido empresarial y educativo, derribar las barreras burocráticas y, sobre todo, ejecutar con agilidad las 16 medidas propuestas. El futuro del liderazgo madrileño en defensa se juega, en buena medida, en las aulas de los institutos de FP, en los talleres de las pymes y en la voluntad política de convertir la cualificación del capital humano en la verdadera política de Estado regional. La receta está sobre la mesa; ahora toca aplicarla.

