El dato de facturación, claramente por encima del umbral de estabilidad, sitúa al inicio de 2026 como una continuación del buen cierre de 2025, cuando el indicador alcanzó los 65,9 puntos, superando ampliamente las expectativas previas y consolidando una tendencia positiva sostenida a lo largo del año.
La evolución de la actividad se mantiene, por tanto, como el principal sostén del sector del metal, con un consenso empresarial que descarta escenarios de caídas significativas de ventas y que proyecta un crecimiento moderado pero constante en el corto plazo. La percepción general es que el sector ha mostrado una notable capacidad de resistencia en un entorno económico global complejo, marcado por la incertidumbre geopolítica y comercial, y que la demanda interna sigue ofreciendo soporte a la cifra de negocios de las empresas.
En paralelo, el empleo refuerza esta visión de estabilidad, con un índice de 54,5 puntos para el primer trimestre de 2026, tras cerrar el último trimestre de 2025 en 56,3 puntos. Se trata del indicador más regular del informe, reflejando que la creación de empleo en el sector del metal continúa, aunque a un ritmo más moderado y alineado con la desaceleración general del ciclo económico. La mayoría de las organizaciones encuestadas prevé mantener o incrementar ligeramente sus plantillas, lo que confirma al sector como uno de los pilares del empleo industrial.
En contraste con estos datos positivos, las exportaciones siguen siendo el principal foco de debilidad. El indicador cerró el cuarto trimestre de 2025 en 43,1 puntos y, aunque las previsiones para el inicio de 2026 apuntan a una leve mejora hasta los 46,1 puntos, el nivel continúa claramente por debajo del umbral de estabilidad. La percepción empresarial refleja un año irregular en los mercados exteriores, condicionado por la política arancelaria global y la incertidumbre internacional, sin que se anticipen, por el momento, repuntes significativos que permitan recuperar el terreno perdido.
A este escenario se suma la fuerte presión de los costes operativos, que se consolida como el principal riesgo para la competitividad del sector. El coste de las materias primas alcanza los niveles más elevados del informe, con un índice de 72,7 puntos en las previsiones para el primer trimestre de 2026, confirmando una tendencia de incremento sostenido sin señales de relajación. El coste del transporte experimenta un repunte especialmente acusado, hasta los 71,6 puntos, convirtiéndose en uno de los factores más tensionados al inicio del año, mientras que el coste de la energía permanece enquistado en niveles altos, con un indicador de 64,8 puntos, reflejo del impacto del contexto geopolítico y de la naturaleza intensiva en consumo energético del sector del metal.
En conjunto, el informe dibuja un inicio de 2026 con luces y sombras para el sector del metal. La fortaleza de la facturación y la estabilidad del empleo permiten afrontar el corto plazo con cierto optimismo, pero la debilidad de las exportaciones y el fuerte encarecimiento de la energía, el transporte y las materias primas amenazan con erosionar los márgenes empresariales. Desde Confemetal se advierte de que la evolución de estos factores será clave para sostener la competitividad del sector en los próximos trimestres y consolidar una recuperación que, por ahora, se apoya fundamentalmente en la demanda interna.

