El reto consiste en responder a ambas demandas sin frenar las inversiones ni comprometer la transición energética. Los datos publicados por Red Eléctrica muestran la dimensión de este desafío: los centros de procesamiento de datos concentran 6.329 megavatios (MW) de capacidad de acceso concedida a la red de transporte, el 34,2% del total, aunque ninguno figura todavía como conectado y en servicio en esta categoría. En el caso de los consumidores industriales, la capacidad concedida alcanza los 5.838 MW, de los que 4.346 MW ya están en servicio.
Las cifras reflejan el volumen de proyectos que aspiran a conectarse, pero también obligan a distinguir entre la potencia solicitada o concedida y la electricidad que realmente se consume. La capacidad reservada para una instalación no equivale necesariamente a una demanda efectiva, ni significa que todos los proyectos vayan a materializarse.
Para SPAIN DC, la asociación española de centros de datos, el aumento de la demanda debe interpretarse como una señal de actividad económica. Begoña Villacís, directora ejecutiva de SpainDC, señala para industry TALKS que “el acceso a la red eléctrica es uno de los principales desafíos para el desarrollo de nuevos centros de datos, pero también para el impulso de otras actividades industriales”.

La cuestión, por tanto, no es únicamente cuánta electricidad necesita cada sector, sino cómo anticipar las necesidades futuras y desarrollar una red que permita atenderlas. “No podemos diseñar la red pensando únicamente en la España que somos hoy, sino en la España industrial y digital que queremos ser mañana”, afirma Villacís.
Capacidad concedida y demanda real: dos conceptos distintos
El mapa de capacidad de acceso a la demanda publicado por Red Eléctrica el 1 de octubre de 2026 ofrece una fotografía de las solicitudes y permisos en la red de transporte. En total, se habían concedido 18.521 MW de capacidad, de los cuales 7.475 MW correspondían a instalaciones en servicio. Los 11.046 MW restantes tenían permisos, pero todavía no se habían puesto en funcionamiento.
Los centros de procesamiento de datos representan la mayor parte de la capacidad concedida por categoría, con 6.329 MW. Sin embargo, que ninguno aparezca aún en servicio en la red de transporte no implica que no existan centros de datos operativos en España: los datos se refieren a esta red concreta y no incluyen las solicitudes correspondientes a las redes de distribución.
Esta distinción es importante para interpretar el debate sobre una posible competencia entre centros de datos e industria. Los megavatios concedidos reflejan capacidad de acceso asignada a proyectos, no consumo eléctrico real. Tampoco permiten concluir, por sí solos, que una instalación digital haya desplazado a una fábrica o que ambos sectores estén disputándose necesariamente la misma capacidad en un punto concreto de la red.
Desde la perspectiva de la industria electrointensiva, sin embargo, la complementariedad entre ambos sectores no elimina la posibilidad de que compitan por el acceso a la red en determinadas ubicaciones. Pedro González, director general de AEGE, señala que “la demanda para la conexión de centros de datos es otro tipo de demanda que compite por el acceso a la red”. Aunque explica que los centros de datos suelen situarse cerca de los núcleos urbanos y que la industria tiende a localizarse en áreas industriales, reconoce que ambos pueden coincidir en los mismos nudos de conexión, si bien “no parece que sea frecuente”.
La preocupación de AEGE no es, por tanto, que todos los proyectos digitales desplacen a inversiones industriales, sino que la falta de capacidad en determinados puntos pueda impedir que algunas iniciativas industriales salgan adelante. “Lo que demandamos es una respuesta en la planificación para que los proyectos industriales no decaigan por falta de conexión a la red. Es una mala señal para el país”, advierte González.
El mapa también muestra que la disponibilidad no es uniforme en todo el territorio. Según Red Eléctrica, la capacidad firme de acceso a la demanda aumentó en 204 nudos de la red, se mantuvo sin cambios en 658 y se redujo en 75. Además, existe capacidad disponible en más del 35% de los nudos de la red de transporte.
Estos datos indican que la situación depende de la ubicación y de las condiciones de cada conexión. Una zona puede disponer de margen mientras otra presenta mayores restricciones, de modo que la planificación territorial y la anticipación de las inversiones resultan fundamentales para que los nuevos proyectos encuentren capacidad donde la necesitan.
La previsibilidad, clave para las nuevas inversiones
Más allá de la potencia disponible, las empresas necesitan saber cuándo podrán conectarse y en qué condiciones. Los centros de datos son infraestructuras diseñadas para operar durante décadas, por lo que los plazos de acceso a la red influyen directamente en las decisiones de inversión.
Desde Equinix, la disponibilidad eléctrica se considera uno de los factores determinantes para decidir dónde y cuándo crecer. La compañía opera ocho centros de datos en Madrid y Barcelona y desarrolla sus instalaciones por fases, vinculadas a la demanda de sus clientes.
“La potencia es hoy uno de los factores decisivos, junto con la conectividad y la cercanía a los clientes. Un centro de datos es una infraestructura que se planifica a décadas vista, y no es viable sin una conexión a la red firme y con plazos previsibles”, explica la empresa a industry TALKS.
Equinix subraya que “más que la potencia en sí, lo que marca el calendario es la previsibilidad: saber cuándo y en qué condiciones estará disponible la conexión”. Una incertidumbre prolongada puede dificultar la planificación de nuevas instalaciones y retrasar inversiones que requieren compromisos a largo plazo.
Esta necesidad de certidumbre no es exclusiva del sector digital. Las industrias que quieren ampliar fábricas, electrificar procesos o incorporar nueva maquinaria también necesitan garantías sobre la disponibilidad de suministro. Por ello, mejorar los procedimientos de acceso y reforzar la red puede beneficiar al conjunto de la economía.
Red Eléctrica recuerda que la normativa establece hitos que los proyectos deben cumplir para obtener sus permisos de conexión y avanzar hacia la puesta en servicio. El objetivo es que las solicitudes sigan los procedimientos establecidos y que la capacidad se asigne conforme a las reglas aplicables. La asignación puede realizarse por el orden general de las solicitudes o mediante los procesos competitivos previstos en la regulación.
La existencia de capacidad concedida que todavía no se ha puesto en servicio hace necesario seguir la evolución de los proyectos, aunque no permite afirmar que todos estén paralizados ni que respondan a una estrategia especulativa. Para evaluar el impacto real sobre otros consumidores sería necesario conocer, además, su estado de desarrollo, su ubicación y las necesidades concretas de conexión.

La dificultad para acceder a la potencia necesaria no es solo una preocupación de los centros de datos. Desde la industria electrointensiva, Pedro González, director general de AEGE, advierte a industry TALKS de que algunas empresas que quieren ampliar su actividad o electrificar sus procesos para descarbonizarse se encuentran con solicitudes de conexión denegadas.
“Hay industrias que apuestan por ampliar sus actividades o que avanzan en la electrificación para descarbonizarse que solicitan acceso a la red y se les deniega”, explica González. El representante de AEGE apunta también a la acumulación de solicitudes que no necesariamente acabarán materializándose: “Entendemos que hay proyectos inmaduros o, simplemente, especulativos que restan capacidad a proyectos firmes”.
La cuestión es cómo garantizar que la capacidad disponible se traduzca en inversiones efectivas y que la planificación responda a las necesidades que realmente tendrá la economía. Para ello, resulta clave distinguir entre los proyectos que cuentan con permisos, los que avanzan hacia su puesta en servicio y los que ya demandan electricidad. Esta información permite evaluar mejor la evolución de las solicitudes y anticipar dónde será necesario reforzar la red. El objetivo no debería ser únicamente conceder acceso, sino acompasar los plazos de conexión con el desarrollo de las infraestructuras y las necesidades del conjunto de los consumidores.
Industria digital e industria tradicional: ¿competencia o complementariedad?
La posibilidad de que los centros de datos compitan con la industria por el acceso a la electricidad es una de las principales preocupaciones que rodean al crecimiento del sector. Sin embargo, las asociaciones empresariales sostienen que ambas actividades están cada vez más relacionadas.
“La industria tradicional y la digital son complementarias, no competidoras”, afirma Begoña Villacís, que compara la función de los centros de datos con la de las infraestructuras de transporte que necesita una fábrica para distribuir sus productos. La automatización, la analítica de datos y la inteligencia artificial requieren servicios digitales que, en buena medida, se apoyan en centros de datos.
Según SpainDC, los centros de datos comerciales representan alrededor del 0,8% del consumo eléctrico nacional. La asociación considera que esta proporción debe ponerse en contexto con el papel que desempeñan en la competitividad de otros sectores. La cifra se refiere al consumo, no a la capacidad de acceso concedida que recoge el mapa de Red Eléctrica, por lo que ambos indicadores no deben confundirse.
La visión de Equinix va en la misma dirección. “La industria también se digitaliza, y buena parte de esa digitalización (automatización, analítica, inteligencia artificial aplicada a procesos) se ejecuta en centros de datos, donde tenemos la capacidad de concentrarla y hacerla más eficiente”, sostiene la compañía.
Desde esta perspectiva, el consumo eléctrico asociado a la digitalización no responde únicamente a las necesidades de las empresas tecnológicas. También está vinculado a la actividad de compañías industriales, administraciones y ciudadanos que utilizan servicios digitales. El desafío es que el crecimiento de estas infraestructuras no se traduzca en un cuello de botella para el resto de los consumidores.
Para Equinix, la solución pasa por invertir en red y almacenamiento y aplicar criterios de acceso que tengan en cuenta la demanda real y el compromiso a largo plazo de los proyectos. “España tiene una de las mayores generaciones renovables de Europa. La oportunidad está en que esa energía llegue a todos los sectores que la necesitan”, afirma.
Renovables, almacenamiento y eficiencia para sostener el crecimiento
La disponibilidad de electricidad no depende solo de construir nuevas conexiones. También importa cómo se genera la energía, cuándo está disponible y de qué manera se adapta el consumo a las condiciones del sistema. En este punto, las renovables, el almacenamiento y la eficiencia energética adquieren un papel central.
SpainDC asegura que los centros de datos llevan años recurriendo a contratos de energía renovable a largo plazo y desarrollando instalaciones más eficientes. Además, están explorando soluciones de almacenamiento y flexibilidad que pueden contribuir a optimizar el consumo y favorecer el desarrollo de nueva generación renovable.
“Los centros de datos pueden ser un aliado muy importante en la modernización del sistema eléctrico y de la transición energética”, afirma Villacís. Para que esa oportunidad se materialice, sin embargo, es necesario que el crecimiento de la demanda vaya acompañado de nuevas infraestructuras y de una planificación que tenga en cuenta las necesidades de todos los sectores.
La disponibilidad de generación renovable y la capacidad para suministrar electricidad allí donde se necesita son dos cuestiones distintas. Aunque España cuente con una importante producción eólica y solar, aprovecharla exige disponer de redes capaces de transportar la energía, conexiones adecuadas en las zonas con mayor demanda y soluciones que ayuden a gestionar las diferencias entre generación y consumo. En el caso de los centros de datos, que requieren un suministro continuo, esa coordinación es especialmente relevante. El reto no es solo producir más electricidad limpia, sino asegurar que pueda llegar a tiempo y con garantías a las nuevas instalaciones industriales y digitales.
Equinix señala que su consumo eléctrico en España está cubierto al 100% con energía renovable y que lleva contratando nueva energía solar desde antes de que existieran obligaciones normativas en este ámbito. La compañía afirma, además, que incorpora criterios de eficiencia en el diseño y la operación de sus centros desde el año 2000.
En sus instalaciones más recientes, como MD5, preparada para cargas de inteligencia artificial de alta densidad, utiliza tecnologías como la refrigeración líquida y sistemas de circuito cerrado destinados a limitar el uso de agua. La empresa también destaca sus sistemas de respaldo y redundancia eléctrica, que contribuyen a mantener una disponibilidad media superior al 99,999%.
Pero el suministro renovable presenta un desafío cuando se trata de infraestructuras que deben funcionar de manera ininterrumpida. La generación solar varía a lo largo del día, mientras que los centros de datos mantienen una demanda constante. Por eso, contratar energía renovable no significa necesariamente que toda la electricidad consumida en cada hora proceda de una fuente renovable.

“El siguiente reto es la noche: un centro de datos funciona las 24 horas y el sol no”, apunta Equinix. El almacenamiento puede ayudar a desplazar energía entre distintos momentos, mientras que el refuerzo de la red permite aprovechar mejor la generación disponible y conectar nuevas instalaciones. La combinación de estas soluciones será importante para acompasar el crecimiento de la demanda con los objetivos de descarbonización.
Una planificación común para la industria y la economía digital
El aumento de la demanda eléctrica plantea una decisión estratégica para España. Frenar las nuevas inversiones digitales podría limitar el desarrollo de servicios esenciales para la economía, mientras que permitir un crecimiento descoordinado podría aumentar la presión sobre una infraestructura que también necesita la industria para modernizarse y competir.
Los datos de Red Eléctrica muestran que existe un volumen considerable de capacidad concedida que todavía no se ha traducido en instalaciones conectadas y en servicio. También reflejan que la disponibilidad cambia de un nudo a otro y que no todos los territorios afrontan las mismas condiciones. Por eso, las cifras agregadas deben complementarse con información sobre el estado de los proyectos, su ubicación y las necesidades reales de suministro.
Para SPAIN DC, el crecimiento de los centros de datos y el de la industria deben abordarse como partes de una misma transformación económica. Equinix, por su parte, insiste en que la previsibilidad de las conexiones, el desarrollo de la red y el almacenamiento serán decisivos para que las infraestructuras digitales puedan expandirse sin renunciar al suministro renovable.
AEGE reclama que esa planificación se traduzca tanto en previsiones ajustadas a las necesidades industriales como en el desarrollo efectivo de las infraestructuras necesarias para atenderlas. En materia de acceso y conexión, la asociación defiende criterios que desincentiven los proyectos inmaduros y favorezcan aquellos con capacidad para generar actividad económica. “La planificación debe ajustarse a las necesidades industriales a dar respuesta, no sólo en el documento de planificación sino también en el posterior desarrollo de la red”, sostiene Pedro González. Y resume la posición de la asociación con una reivindicación clara: “Siempre hemos tenido claro que priorizar la industria es una apuesta segura”.
El desafío, en definitiva, no consiste en elegir entre fábricas y centros de datos, sino en anticipar cuánta electricidad necesitará España y qué inversiones serán necesarias para suministrarla. Una planificación eléctrica capaz de incorporar la evolución de la industria, la digitalización y la generación renovable será determinante para reducir las incertidumbres y evitar que la falta de infraestructura se convierta en un freno para nuevos proyectos.
La competencia por la potencia no puede darse por demostrada únicamente a partir de los permisos concedidos. Pero sí existe una necesidad clara de coordinar las inversiones, agilizar las conexiones y mejorar la información disponible para que el sistema eléctrico pueda acompañar el crecimiento de todos los sectores. La forma en que España resuelva ese equilibrio condicionará tanto su capacidad para atraer centros de datos como el futuro de su tejido industrial.

