ENTREVISTA

Antonio Rueda, director de la Fundación Vass: «La accesibilidad se está convirtiendo en un nuevo estándar de excelencia digital»

Fundación VASS es una entidad sin ánimo de lucro vinculada al ecosistema tecnológico del grupo VASS que trabaja para impulsar el talento digital, la accesibilidad y la inclusión en el ámbito laboral. En esta entrevista para industry TALKS, Antonio Rueda, director de la Fundación VASS y codirector de la Cátedra UOC – Fundación VASS Transformación Digital sin Barreras, reflexiona sobre el impacto de la accesibilidad digital, el reto del talento tecnológico en Europa y el papel que pueden desempeñar la universidad y la empresa para construir un entorno digital más inclusivo y competitivo.

Para quienes no la conozcan, ¿qué es la Cátedra UOC – Fundación VASS Transformación Digital sin Barreras y qué papel juega dentro del ecosistema universidad–empresa?

La Cátedra UOC – Fundación VASS “Transformación Digital sin Barreras: Empleabilidad e Inclusión” es una iniciativa académica impulsada conjuntamente por la UOC y la Fundación VASS con un propósito claro: promover la investigación, la transferencia de conocimiento y la formación en el ámbito de la empleabilidad de personas con discapacidad en el contexto de la transición digital.

La Fundación VASS, dentro de sus fines fundacionales, trabaja para impulsar el talento digital, la accesibilidad y la inclusión laboral, siendo las personas con discapacidad uno de sus principales colectivos beneficiarios. La Cátedra es, por tanto, una herramienta estratégica para cumplir ese propósito desde el rigor académico y la colaboración institucional.

Se articula en tres grandes ejes:

  • Formación especializada en competencias digitales de alta demanda.
  • Investigación aplicada sobre empleabilidad e inclusión en entornos digitales.
  • Transferencia de conocimiento hacia empresas, instituciones y sociedad.

En este modelo, la UOC aporta su experiencia en educación digital e investigación universitaria; la Fundación VASS aporta visión estratégica, conexión con el ecosistema tecnológico y orientación a impacto social; y VASS University contribuye con su conocimiento técnico en transformación digital y accesibilidad, garantizando que los contenidos formativos incorporen estándares de excelencia tecnológica y diseño universal.

Dentro del ecosistema universidad–empresa–sociedad, la Cátedra actúa como un puente que traduce conocimiento en impacto real. No es solo un espacio académico, sino un instrumento para activar talento, derribar barreras digitales y demostrar que inclusión y competitividad forman parte de una misma ecuación.

En junio de 2025 la accesibilidad digital dejó de ser una recomendación para convertirse en obligación normativa. ¿La empresa española ha entendido realmente la dimensión estratégica de este cambio o lo sigue viendo como un mero trámite regulatorio?

Estamos ante un punto de inflexión competitivo.

La entrada en vigor de la Ley Europea de Accesibilidad no es solo un cambio normativo; es un cambio en las reglas del mercado digital. Las empresas que integren la accesibilidad como parte de su estrategia tecnológica estarán fortaleciendo su posicionamiento, ampliando mercado y mejorando la experiencia de usuario. Las que la aborden únicamente como cumplimiento legal estarán reaccionando, no liderando.

La accesibilidad es hoy un vector de competitividad. Impacta en usabilidad, SEO, reputación, fidelización y eficiencia operativa. Pero, sobre todo, determina quién puede acceder a los productos y servicios digitales y quién queda fuera.

Si no incorporamos la accesibilidad de forma estructural, la brecha digital se ampliará inevitablemente. Y no solo para las personas con discapacidad —que son un colectivo directamente afectado—, sino también para personas mayores y otros perfiles con menor alfabetización digital.

No estamos hablando de una cuestión sectorial, sino sistémica. Un entorno digital excluyente genera una economía menos eficiente y menos sostenible.

La verdadera pregunta no es si la empresa española cumplirá la norma. Es si entenderá que la accesibilidad forma parte de su estrategia de crecimiento y de su modelo de competitividad a medio y largo plazo.

¿Qué impacto real puede tener la Ley Europea de Accesibilidad en los modelos de negocio de sectores como banca, ecommerce, educación online o transporte?

El impacto es estructural porque afecta al corazón del modelo digital de estos sectores.

En banca y ecommerce implica revisar plataformas transaccionales, procesos de autenticación, atención digital y experiencia móvil. En educación online, obliga a garantizar que contenidos, campus virtuales y sistemas de evaluación sean plenamente accesibles. En transporte, afecta a sistemas de información, apps, señalética digital y procesos de compra.

No hablamos de ajustes cosméticos, sino de rediseño bajo principios de diseño universal.

Desde la experiencia que nos trasladan los equipos de VASS que trabajan en procesos de transformación digital en estos sectores, vemos que muchas organizaciones están descubriendo que la accesibilidad no puede añadirse al final del ciclo de desarrollo. Cuando no se integra desde la arquitectura y el diseño inicial, los costes de adaptación se multiplican.

Pero el impacto no es solo técnico. Es estratégico. La Ley obliga a incorporar la accesibilidad en la gobernanza tecnológica, en los estándares de calidad, en la formación de los equipos y en los criterios de innovación.

Las compañías que entiendan esto como una oportunidad reforzarán su competitividad y ampliarán mercado. Las que lo gestionen como una imposición regulatoria asumirán mayores costes, más complejidad operativa y un riesgo reputacional innecesario.

En definitiva, la accesibilidad se está convirtiendo en un nuevo estándar de excelencia digital.

En un contexto de escasez estructural de talento tecnológico en Europa, ¿qué sentido tiene mantener fuera del mercado laboral a perfiles cualificados por barreras digitales evitables?

No tiene ningún sentido. Y, en realidad, es una contradicción económica.

Europa afronta un déficit estructural de profesionales tecnológicos mientras miles de personas con discapacidad en edad laboral desean trabajar y cuentan con capacidad para hacerlo. Cuando el entorno digital no es accesible o los procesos de selección no están diseñados bajo criterios inclusivos, no estamos excluyendo por falta de talento, sino por fallos en el sistema.

Esta realidad fue precisamente la que nos llevó a impulsar desde Fundación VASS el programa Talento Digital para Todos, con un enfoque integral de empleabilidad digital orientado principalmente a personas con discapacidad. Su objetivo es activar talento infrarrepresentado mediante formación técnica especializada en áreas de alta demanda —accesibilidad digital, programación, testing, desarrollo web—, acompañamiento profesional y conexión directa con las necesidades reales del mercado tecnológico.

Bajo el paraguas de este programa se enmarca la Cátedra UOC – Fundación VASS Transformación Digital sin Barreras: Empleabilidad e Inclusión, que aporta el rigor académico, la investigación aplicada y la transferencia de conocimiento necesarias para consolidar un modelo sostenible a medio y largo plazo.

No se trata de una iniciativa asistencial, sino de una respuesta estratégica a un problema estructural. Si existe escasez de talento, ampliar la base de acceso y eliminar barreras es una decisión de eficiencia económica y competitividad.

Mantener fuera del mercado laboral a perfiles cualificados por barreras digitales evitables no es solo una injusticia social. Es una ineficiencia que Europa no puede permitirse.

La Cátedra ha formado este año a 51 personas con discapacidad en competencias digitales de alta demanda. ¿Qué demuestra este dato sobre el supuesto déficit de talento en el sector tecnológico?

Demuestra que el problema no es la falta de talento, sino la falta de conexión entre talento y oportunidad.

En apenas 9 meses, 51 personas con discapacidad se han formado en áreas como programación, accesibilidad digital, gestión de contenidos o competencias digitales avanzadas. Perfiles alineados con necesidades reales del mercado.

Este dato evidencia que existe capacidad, motivación y potencial. Lo que históricamente ha faltado son itinerarios formativos adaptados, entornos accesibles y empresas dispuestas a mirar más allá de prejuicios.

El déficit de talento tecnológico no se resuelve solo formando más perfiles tradicionales; también se resuelve ampliando la base de acceso y activando talento infrarrepresentado.

Desde la Cátedra defendemos que inclusión y competitividad no son conceptos opuestos. Son estratégicamente complementarios.

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