La evolución del mercado laboral industrial contrasta con el crecimiento general del empleo y vuelve a poner el foco en la capacidad del sector para sostener y generar puestos de trabajo. En términos interanuales, la industria perdió 25.900 ocupados, mientras que el desempleo en el sector aumentó en 12.400 personas respecto al mismo periodo del año anterior.
Aumenta el paro industrial
El deterioro del empleo industrial también se refleja en las cifras de desempleo. Durante el tercer trimestre, el número de parados vinculados a la industria aumentó en 14.300 personas respecto al trimestre anterior. Se trata de un incremento que se enmarca en una subida general del paro de 95.900 personas en España, hasta alcanzar los 2.591.200 desempleados.
La tasa de paro nacional se situó en el 10,18%, 31 centésimas por encima de la registrada en el trimestre anterior. En términos desestacionalizados, el desempleo también aumentó, aunque de forma más moderada, con una variación trimestral del 0,14%.
Aunque la EPA no ofrece en su nota de resultados principales una tasa de paro específica para la industria, sí muestra que el sector experimentó un empeoramiento tanto en ocupación como en desempleo durante el periodo analizado.
La industria retrocede en un mercado laboral que sigue creciendo
La evolución sectorial evidencia las diferencias entre las principales actividades económicas. Mientras que los servicios sumaron 235.600 ocupados entre julio y septiembre, la agricultura perdió 58.300 empleos, la industria retrocedió en 54.400 y la construcción registró una caída de 49.300 ocupados.
En el conjunto de la economía, España alcanzó los 22.852.600 ocupados, tras un incremento trimestral del 0,32%. Pese a este avance, el aumento del empleo fue inferior al registrado en el tercer trimestre de 2025, cuando la ocupación creció en 118.400 personas. La cifra de 2026, con 73.600 nuevos ocupados, refleja un ritmo de crecimiento más moderado.
En los últimos doce meses, el empleo aumentó en 465.500 personas, un 2,08%. Sin embargo, este crecimiento no se distribuyó de manera homogénea entre los sectores: los servicios sumaron 479.400 ocupados y la construcción ganó 30.500, mientras que la industria perdió 25.900 empleos y la agricultura, 18.600.
Los datos muestran así un crecimiento del empleo concentrado en los servicios y una evolución menos favorable en sectores productivos como la industria y la construcción.
Más empleo a tiempo completo, pero cae la ocupación privada
Otros indicadores de la EPA permiten completar la fotografía del mercado laboral. Durante el tercer trimestre, el empleo a tiempo completo aumentó en 244.400 personas, mientras que la ocupación a tiempo parcial disminuyó en 170.800.
El número de asalariados creció en 90.000 personas. De ellas, 22.100 correspondieron a trabajadores con contrato indefinido y 68.000 a temporales. Por su parte, el trabajo por cuenta propia descendió en 15.500 personas.
La evolución también fue diferente según la titularidad del empleo. Mientras que la ocupación pública aumentó en 89.900 personas, hasta alcanzar los 3.736.800 trabajadores, el empleo privado se redujo en 16.300, hasta los 19.115.800.
Este contraste aporta contexto al retroceso industrial: el crecimiento agregado de la ocupación convivió con descensos en el empleo privado y en tres de los cuatro grandes sectores económicos durante el trimestre.
El paro aumenta pese a la reducción interanual
El incremento trimestral del desempleo no impide que el balance de los últimos doce meses siga siendo ligeramente favorable. Entre el tercer trimestre de 2025 y el de 2026, el número total de parados disminuyó en 21.900 personas, un descenso del 0,84%.
No obstante, esta evolución general oculta diferencias relevantes. En el último año, el desempleo se redujo en los servicios, con 18.800 parados menos, y en la agricultura, con 7.500 menos. Por el contrario, aumentó en la industria, con 12.400 desempleados más, y en la construcción, con 2.600 más.
Por sexos, el número de hombres en paro aumentó en 55.700 personas durante el trimestre, mientras que el de mujeres creció en 40.300. La tasa de paro masculina se situó en el 9,20% y la femenina, en el 11,28%.
La población activa, es decir, las personas ocupadas o que buscan empleo, también aumentó. En el tercer trimestre sumó 169.500 personas, hasta alcanzar los 25.443.800 activos, mientras que la tasa de actividad subió hasta el 59,52%. Este incremento contribuye a explicar por qué el desempleo puede aumentar incluso en un periodo de creación neta de puestos de trabajo: más personas se incorporan al mercado laboral y no todas encuentran empleo de inmediato.
Más hogares con todos sus miembros activos en paro
Los datos sobre los hogares también reflejan el deterioro trimestral del mercado laboral. El número de hogares en los que todos sus miembros activos estaban desempleados aumentó en 21.800, hasta alcanzar los 786.100.
Al mismo tiempo, los hogares con todos sus miembros activos ocupados disminuyeron en 47.600, hasta situarse en 12.226.100. En términos interanuales, sin embargo, los hogares con todos sus activos en paro se redujeron en 4.800, mientras que aquellos en los que todos estaban ocupados aumentaron en 188.500.
Estas cifras completan un panorama en el que el crecimiento anual del empleo convive con un empeoramiento de algunos indicadores en el último trimestre.
Un balance industrial que requiere atención
La pérdida de empleo industrial durante el tercer trimestre y el aumento interanual del paro en el sector constituyen dos de los principales indicadores de la evolución reciente del mercado laboral industrial. Frente al crecimiento de la ocupación en el conjunto de España, la industria presenta un comportamiento desfavorable tanto en la comparación trimestral como en la anual.
La EPA permite cuantificar estos movimientos, aunque sus resultados no identifican por sí solos las causas de las variaciones ni permiten atribuirlas a factores concretos como la demanda, los costes de producción o los procesos de transformación industrial.
Para el tejido productivo, el seguimiento de estas cifras será relevante en los próximos trimestres, especialmente para comprobar si el retroceso del empleo industrial responde a una evolución coyuntural o se prolonga en el tiempo.

