El principal desacuerdo gira en torno a las cláusulas de compensación y absorción salarial, que permiten compensar determinados incrementos salariales con otros conceptos retributivos. UGT, CCOO y USO rechazan mantener estas condiciones en los términos planteados porque consideran que pueden reducir el efecto real de las subidas salariales en las nóminas.
La convocatoria de huelga fue respaldada el pasado 16 de octubre por una mayoría de los delegados sindicales: 130 votaron a favor de un paro indefinido, frente a 22 que preferían una huelga de cinco días. Entre las reivindicaciones también figuran mejoras en las condiciones laborales y una mayor protección económica durante las bajas por incapacidad temporal.
La movilización podría afectar a talleres, empresas auxiliares, instalaciones industriales y actividades de montaje y mantenimiento. Pese al inicio de los paros, el diálogo no está cerrado: las partes tienen prevista una nueva reunión este miércoles para tratar de acercar posiciones y buscar una salida al conflicto.
Por el momento, la continuidad de la huelga dependerá de la evolución de las negociaciones y de que se produzcan avances en los puntos que mantienen bloqueada la renovación del convenio.

