¿Qué es Lomatec Soluciones y cuáles son los principales objetivos con los que nace la compañía?
Lomatec Soluciones nace en 1999 con una vocación muy clara: ayudar a la industria a producir mejor, de forma más segura y con mayor control sobre sus procesos. Desde el principio, nuestra apuesta fue convertirnos en un referente técnico para empresas que necesitan soluciones de final de línea de producción y control de calidad, un segmento que entonces estaba poco atendido y que hoy es absolutamente estratégico para cualquier industria que quiera ser competitiva.
A lo largo de estos más de 25 años hemos evolucionado mucho: hemos pasado de ser distribuidores de equipos a fabricar tecnología propia, hemos ampliado nuestra cartera de soluciones y hemos crecido como equipo. Pero el objetivo fundacional sigue siendo el mismo: que nuestros clientes puedan confiar en que lo que sale de su línea de final de producción cumple con los más altos estándares de calidad y seguridad. Eso es lo que nos mueve cada día. Nuestro lema es impulsar la calidad de nuestros clientes.
Lomatec está especializada en el diseño y fabricación de cintas transportadoras para el final de línea de producción. ¿Qué papel desempeñan estas soluciones en la automatización y optimización de los procesos industriales?
Las cintas transportadoras son mucho más que un elemento de movimiento dentro de una línea de producción. Son la columna vertebral que conecta cada fase del proceso y, cuando están bien diseñadas, permiten integrar de forma fluida el resto de las tecnologías de inspección y control: los detectores de metales, los equipos de rayos X, las controladoras de peso dinámico… Todo eso se articula alrededor de la cinta. En Lomatec fabricamos nuestras cintas en acero inoxidable AISI-304 y AISI-316, con diseños lineales y curvos a medida, lo que nos permite adaptarnos a cualquier configuración de planta. Esto es algo que marca una diferencia real: no vendemos soluciones estándar de catálogo, sino sistemas que se integran en la realidad productiva de cada cliente. Y esa integración es precisamente lo que permite que la automatización funcione de verdad, no solo sobre el papel.
Sectores como la alimentación, la industria química, la cosmética o la farmacéutica exigen cada vez mayores estándares de calidad y trazabilidad. ¿Cómo han evolucionado las necesidades de estos clientes en los últimos años?
La evolución ha sido enorme, y en varios frentes a la vez. Por un lado, las normativas internacionales (IFS, BRCGS, ISO, CE) son cada vez más exigentes y las auditorías más rigurosas. Hace diez años, muchas empresas del sector alimentario o farmacéutico podían operar con sistemas de control básicos. Hoy eso es impensable: la trazabilidad completa y la documentación del proceso son requisitos no negociables para acceder a ciertos mercados o clientes.
Por otro lado, la demanda del consumidor final ha cambiado. Hay una conciencia creciente sobre la seguridad alimentaria y la calidad del producto que antes no existía con esta intensidad. Eso traslada presión hacia arriba en toda la cadena.
Y luego está la presión competitiva. Las empresas que han invertido en sistemas de inspección y control de calidad son más eficientes, tienen menos devoluciones y menos incidencias. Eso les da una ventaja real frente a quienes no lo han hecho. Nuestros clientes lo saben, y por eso cada vez nos llegan proyectos más ambiciosos y más complejos.
El control de calidad mediante tecnologías como el pesaje dinámico, la detección de metales o los sistemas de inspección por rayos X se ha convertido en un elemento estratégico para muchas empresas. ¿Qué tendencias están marcando actualmente este ámbito?
Hay tres tendencias que vemos con mucha claridad desde nuestra posición en el mercado.
La primera es la integración. Los clientes ya no quieren comprar equipos sueltos, quieren sistemas integrados donde el detector de metales, el equipo de rayos X, la controladora de peso y el software de gestión hablen entre sí y ofrezcan una visión global del proceso en tiempo real. Eso exige un nivel de ingeniería y de coordinación que no todos los proveedores pueden ofrecer.
La segunda es la digitalización de los datos de calidad. La trazabilidad ya no es solo saber qué producto pasó por qué punto de la línea, es tener esos datos disponibles, analizables y auditables en cualquier momento. El software de gestión y trazabilidad es hoy tan importante como el propio equipo de inspección.
Y la tercera, que quizás es la más relevante a medio plazo, es la incorporación de inteligencia artificial y visión artificial en los sistemas de inspección. Ya trabajamos con soluciones que integran visión artificial para la detección de defectos que antes eran muy difíciles de identificar de forma automática. Es un campo que avanza rápido y que va a transformar el sector.
La automatización es una de las grandes palancas de competitividad de la industria. ¿Qué retos detectan entre las pymes y medianas empresas a la hora de modernizar sus líneas de producción?
Es quizás la conversación que más tenemos con nuestros clientes, especialmente con pymes. Y lo que detectamos es que los frenos rara vez son técnicos, casi siempre son de percepción y de confianza.
El primero es el miedo al coste inicial. Muchas pymes siguen viendo la automatización como una inversión enorme y poco accesible, cuando en realidad el retorno es rápido y medible: menos errores, menos devoluciones, menos paradas de producción, menos merma. El problema es que ese cálculo no siempre se hace antes de tomar la decisión.
El segundo es la incertidumbre sobre la integración. «¿Encajará esto en mi línea actual?» es una pregunta que escuchamos constantemente. Y es legítima. Por eso en Lomatec hacemos siempre un análisis previo del proceso del cliente antes de proponer ninguna solución. No vendemos equipos, acompañamos proyectos.
Y el tercero es la falta de talento interno para gestionar tecnología más avanzada. Ahí el servicio de mantenimiento, formación y soporte técnico continuado es fundamental. Una empresa que instala un sistema de inspección y no tiene a nadie que lo entienda acaba no aprovechándolo. Eso es algo en lo que ponemos mucho énfasis.
¿Qué importancia tienen la innovación y el desarrollo de soluciones a medida en un mercado cada vez más especializado y con mayores exigencias regulatorias?
Son absolutamente determinantes. En un mercado donde las normativas evolucionan constantemente y donde cada cliente tiene un proceso productivo diferente, la solución estándar deja de ser suficiente muy rápido.
En Lomatec hemos construido nuestro modelo de negocio precisamente sobre esa base: la ingeniería aplicada y la personalización. Nuestro departamento de I+D+i no solo desarrolla tecnología propia, también adapta, integra y optimiza soluciones para que encajen exactamente en lo que cada cliente necesita. Tenemos un taller y laboratorio propios donde probamos y validamos cada equipo antes de que llegue a la planta del cliente. Eso nos da un control de calidad que no podríamos tener de otra manera.
Y desde el punto de vista regulatorio, la innovación es lo que nos permite anticiparnos. No esperar a que una norma entre en vigor para adaptar nuestras soluciones, sino estar ya preparados cuando llegue. Eso da mucha tranquilidad a nuestros clientes y refuerza la relación a largo plazo.
Mirando al futuro, ¿qué retos y oportunidades prevé Lomatec Soluciones para la industria española y qué papel cree que jugarán la automatización y la digitalización en los próximos años?
La industria española está en un momento realmente interesante. Tenemos un tejido industrial potente, especialmente en alimentación y farmacia, con empresas que han demostrado capacidad de adaptación y de competir en mercados internacionales muy exigentes. Pero también tenemos una brecha de automatización respecto a otros países europeos que hay que cerrar, y no hay mucho tiempo.
El reto más inmediato es la presión regulatoria creciente, especialmente en materia de seguridad alimentaria y sostenibilidad. Las empresas que no inviertan en sistemas de control y trazabilidad en los próximos años van a tener dificultades serias para acceder a ciertos canales de distribución o mercados de exportación.
La oportunidad, en cambio, es enorme. La digitalización de los procesos industriales permite niveles de eficiencia y de control que antes eran impensables para una empresa mediana. Y la inteligencia artificial aplicada a la inspección y al control de calidad va a abrir posibilidades que todavía estamos empezando a explorar.
En Lomatec estamos convencidos de que el futuro pertenece a las empresas que inviertan hoy en automatización inteligente. No como un fin en sí mismo, sino como la mejor forma de proteger la calidad de su producto, la confianza de sus clientes y su propia competitividad. Nosotros queremos ser el socio técnico que las acompañe en ese camino.

