¿Qué papel desempeñan hoy los eventos como herramienta de posicionamiento y generación de oportunidades de negocio?
Hoy un evento es mucho más que una reunión: es una oportunidad para que una empresa muestre quién es, genere confianza y cree relaciones que después pueden convertirse en negocio. Cuando está bien planteado, permite conectar con muchas personas de una forma directa y difícil de conseguir por otros canales.
Más allá de la presentación de productos, ¿qué valor tienen los eventos para fortalecer las relaciones entre equipos, colaboradores, socios estratégicos y clientes?
El principal valor es humano. Compartir una experiencia fuera del entorno habitual acerca a las personas, mejora la relación y crea un vínculo más fuerte con la empresa. Muchas colaboraciones nacen o se consolidan precisamente en esos momentos.
Desde su experiencia, ¿cuáles son los tres ingredientes imprescindibles para que un evento sea realmente un éxito y cumpla sus objetivos empresariales?
Para mí son tres: tener un objetivo claro, conocer bien al público y cuidar cada detalle de la experiencia. Si sabemos qué queremos conseguir, para quién lo hacemos y logramos que el asistente se sienta bien atendido, el evento tiene muchas posibilidades de funcionar.
Los departamentos financieros siempre persiguen el ROI, ¿se necesita de una gran inversión para un impacto de calidad?
No necesariamente. Una gran inversión no garantiza un gran resultado. Lo importante es invertir con sentido, priorizar lo que aporta valor al asistente y medir el resultado según el objetivo: contactos generados, ventas, notoriedad, satisfacción o relación con el equipo.
La gastronomía ha pasado de ser un elemento complementario a convertirse en protagonista de muchas experiencias. ¿Qué peso tiene en la percepción final que los asistentes se llevan de un evento y qué fórmulas son tendencia?
La gastronomía tiene muchísimo peso porque es una de las partes que más se disfruta y se recuerda. Ya no basta con ofrecer un buen menú: funcionan los formatos dinámicos, las estaciones en directo, el producto de calidad y las propuestas que permiten al invitado elegir y descubrir.
Música, espectáculos, experiencias inmersivas… ¿hasta qué punto estos elementos ayudan a reforzar el mensaje de una marca y a diferenciarla en un mercado saturado de propuestas?
Ayudan mucho cuando están conectados con la idea del evento. La música, un espectáculo o una experiencia inmersiva pueden generar emoción y hacer que el mensaje de la marca se recuerde mejor. El error es incorporarlos solo para impresionar, sin que tengan relación con el propósito.
En este contexto, ¿cómo se consigue sorprender y crear recuerdos duraderos?
No se trata de hacer muchas cosas, sino de crear uno o dos momentos realmente especiales. La sorpresa funciona cuando es auténtica, está bien ejecutada y hace que el asistente se sienta parte de algo único.
Cada vez más compañías incorporan acciones de sostenibilidad, voluntariado o impacto social en sus convenciones. ¿Qué aportan estas iniciativas a la experiencia de los asistentes y a la reputación de las empresas?
Aportan propósito y hacen que el evento vaya más allá de la propia celebración. Cuando son iniciativas reales y coherentes con la empresa, generan orgullo en los equipos, mejoran la reputación y dejan un impacto positivo en el entorno.
La accesibilidad universal ya no debería ser una opción. ¿Qué debe hacer un organizador para garantizar que un evento sea verdaderamente inclusivo y llegue a todas las personas?
Debe pensarse en la accesibilidad desde el principio, no añadirla al final. Hay que revisar los accesos, recorridos, aseos, señalización, información y atención personal, además de preguntar con antelación si los asistentes tienen alguna necesidad específica.
¿Hasta qué punto un evento bien diseñado puede abrir nuevas oportunidades comerciales y, por el contrario, qué riesgos corre una empresa cuando la experiencia no está a la altura de las expectativas?
Un buen evento puede generar contactos, acelerar acuerdos, abrir colaboraciones y mejorar la percepción de una marca. Pero el efecto también puede ser el contrario: una mala organización, una atención deficiente o promesas incumplidas dañan la confianza y se recuerdan durante mucho tiempo.
El sector MICE es un importante motor económico y de empleo. ¿Qué supone para Madrid contar con infraestructuras como Complejo El Olivar ante grandes citas internacionales como la mencionada Fórmula 1 o FITUR?
Supone una gran oportunidad para Madrid y para toda su economía. Los grandes encuentros generan actividad en hoteles, restauración, transporte, producción, tecnología y muchos otros servicios. Contar con espacios preparados y con capacidad para adaptarse ayuda a que Madrid pueda competir por eventos internacionales de primer nivel.
Complejo El Olivar es una empresa familiar con una larga trayectoria. ¿Cuál es la clave para garantizar la continuidad de un proyecto empresarial generación tras generación sin perder capacidad de innovación?
La clave es respetar lo que ha hecho fuerte a la empresa, pero sin quedarse anclado en el pasado. En una empresa familiar hay que profesionalizar la gestión, escuchar a las nuevas generaciones, incorporar talento y tecnología y mantener una visión compartida a largo plazo.
Por último, si tuviera que resumir en una sola idea el secreto de un evento inolvidable, ¿cuál sería?
El secreto es conseguir que cada persona se sienta protagonista de una experiencia que merece la pena recordar.

