Más de tres cuartas partes de los profesionales consultados consideran que la escasez de perfiles especializados está limitando la implantación de nuevas soluciones tecnológicas. El informe advierte de que el reto ya no consiste únicamente en incorporar ingenieros o desarrolladores, sino en atraer perfiles capaces de conectar la tecnología operacional (OT) con las tecnologías de la información (IT), una combinación cada vez más necesaria en las fábricas conectadas.
Precisamente, la integración entre ambos entornos aparece como el principal cuello de botella técnico para la digitalización industrial. La mayoría de los encuestados considera que la conexión entre máquinas, sensores y sistemas empresariales continúa siendo parcial o insuficiente, lo que dificulta aprovechar el potencial de los datos para optimizar procesos, aplicar mantenimiento predictivo o desplegar soluciones basadas en inteligencia artificial.
Aunque la IA se consolida como la tecnología con mayor impacto esperado para los próximos años, el estudio pone de manifiesto una importante brecha entre el interés que despierta y su implantación real. La falta de datos estructurados y de infraestructuras digitales maduras continúa frenando el desarrollo de proyectos más allá de iniciativas piloto.
Otro de los hallazgos destacados es que cerca del 85 % de las empresas sigue gestionando buena parte de su documentación técnica mediante herramientas ofimáticas tradicionales, como hojas de cálculo o carpetas compartidas. Para AER Automation, esta situación evidencia que muchas organizaciones han automatizado procesos productivos sin completar la transformación digital de la gestión del conocimiento industrial, un requisito indispensable para aprovechar tecnologías como la IA o los gemelos digitales.
En materia de ciberseguridad, el informe refleja una preocupación creciente, aunque la implantación de medidas sigue siendo limitada. Más de la mitad de los profesionales afirma que las estrategias de protección en entornos OT solo están parcialmente desarrolladas, mientras que casi un tercio asegura que todavía se encuentran en fase de evaluación. La entrada en vigor de nuevos requisitos regulatorios, como la directiva NIS2, incrementará la presión sobre las empresas para reforzar la seguridad de sus sistemas industriales.
El análisis también muestra que la inversión prevista en automatización continúa siendo prudente. La mayor parte de las organizaciones destina entre un 10 % y un 20 % de su presupuesto anual a iniciativas de digitalización, una cifra que el informe considera insuficiente para afrontar la magnitud de la transformación que exige el contexto competitivo actual.
En cuanto a las tecnologías con mayor recorrido a corto plazo, los robots móviles autónomos (AMR) lideran las expectativas de adopción gracias a su madurez y retorno demostrado, especialmente en logística e intralogística. En cambio, los robots humanoides generan todavía un interés moderado entre los profesionales, que consideran que su aplicación industrial aún se encuentra lejos de una implantación generalizada.
Como conclusión, el informe señala que la industria española se encuentra en una fase de «madurez intermedia»: ha iniciado su proceso de digitalización, pero todavía no ha alcanzado una integración tecnológica que le permita obtener todo el valor de las inversiones realizadas. En un entorno marcado por la presión competitiva internacional, la incertidumbre geopolítica y la aceleración tecnológica, AER Automation advierte de que retrasar las decisiones de transformación puede convertirse en el principal riesgo estratégico para el tejido industrial.

