Airbus, el mayor grupo aeroespacial y de defensa de Europa ha visto reducidos sus ingresos un 7% en el primer trimestre del año, hasta los 12.651 millones de euros. Este retroceso refleja el impacto que ha tenido el descenso del 11% en la división de aviones comerciales (hasta los 8.436 millones), lastrada por un menor volumen de entregas y por la depreciación del dólar. La debilidad en el área civil se ha trasladado con fuerza a los márgenes: el beneficio operativo (ebit) ajustado se contrajo un 52%, quedándose en 300 millones de euros, mientras que el beneficio neto cayó un 26%, situándose en 586 millones.
La situación financiera del primer trimestre también muestra un flujo de caja libre negativo de 2.485 millones de euros, lo que ha erosionado la tesorería del gigante internacional de la industria aeronáutica. La posición de caja neta consolidada se situó en 9.800 millones de euros a finales de marzo, lo que supone un descenso del 19,6% respecto al cierre del ejercicio anterior.
Pese a este arranque complejo del año, Airbus mantiene sus previsiones para el cierre de 2026, confiando en lograr un beneficio operativo ajustado de 7.500 millones de euros, siempre que no surjan nuevas perturbaciones internacionales.
El consejero delegado del grupo, Guillaume Faury, ha explicado que «Los resultados del primer trimestre reflejan el menor volumen de entregas de aeronaves comerciales y el sólido desempeño de nuestra división de defensa y espacio. El entorno operativo sigue siendo dinámico y complejo. Estamos monitoreando de cerca el impacto potencial de la rápida evolución de la situación en Oriente Medio». Además, el primer ejecutivo de la compañía ha añadido que «en el sector de aeronaves comerciales, continuamos aumentando la producción según lo previsto, al tiempo que gestionamos la escasez de motores Pratt & Whitney. En defensa, seguimos centrados en satisfacer la demanda global mediante el aumento de la producción en toda nuestra cartera de productos y servicios. En este contexto, nuestras previsiones para 2026 se mantienen sin cambios».
Cambios en la cúpula estratégica
En paralelo, la multinacional ha anunciado una remodelación clave en su directiva. Eric Kirstetter, procedente de la consultora estratégica Roland Berger, ha sido nombrado nuevo vicepresidente ejecutivo de estrategia, cargo que asumirá el próximo 18 de mayo. Sustituirá en el puesto a Matthieu Louvot, quien recientemente fue designado nuevo consejero delegado de la división de helicópteros.
Cabe recordar que el próximo 1 de octubre de 2026 la española Amparo Moraleda asumirá la presidencia del grupo al haber decidido el actual número uno, el alemán René Obermann, no presentarse a la reelección en la Junta General de Accionistas de 2027, cuando expire su mandato actual.
Resultados históricos en defensa
Por contra, el negocio de defensa de Airbus ha alcanzado su techo histórico en los primeros tres meses del año. El gigante aeronáutico europeo ha firmado el primer trimestre más brillante de su trayectoria en el ámbito militar, llegando a una facturación de 2.802 millones de euros entre enero y marzo de 2026. Esta cifra no es solo un dato positivo; es un récord absoluto que pulveriza cualquier registro previo desde la creación del consorcio a principios de siglo.

Ese dato es el que proporciona la compañía con sede en Ámsterdam (Países Bajos) para sus ingresos estrictamente del negocio militar. Son resultado de sus ingresos de la división defence and space, excluyendo la facturación de la actividad de espacio. Y sumando las ventas de helicópteros militares, que están encuadradas en la división de helicopters.
De esta forma, el negocio de defensa de la compañía ha entrado en una nueva dimensión. Los ingresos del primer trimestre —tradicionalmente el periodo más flojo del año para su negocio de defensa— han crecido un 6,9% respecto al ya potente arranque de 2025 (2.621 millones) y se sitúan un 34% por encima de los niveles que manejaba la antigua European Aeronautic Defence and Space Company (EADS) en 2013, justo antes de su gran reestructuración.
Dos décadas de evolución: de 900 a 2.800 millones
El significado de los resultados presentados por Airbus en el primer trimestre del año se aprecia en mayor medida al analizar los datos de ese mismo periodo en todos sus ejercicios anteriores. Consultando las cuentas de la compañía en sus más de dos décadas de historia, se observa que el brazo militar de Airbus ha pasado de ser una unidad que facturaba 974 millones de euros en el primer trimestre de 2003 a triplicar esa cifra en la actualidad.
Tras más de una década de estabilidad en torno a los 2.000 millones, el salto registrado en el bienio 2025-2026 confirma que la defensa se ha consolidado como pilar del grupo, compensando la naturaleza cíclica del mercado de aviones comerciales.
Con una cartera de pedidos que sigue engordando gracias a programas estrella como el A400M, el Eurofighter y la pujante división de sistemas de defensa espacial, Airbus encara el resto de 2026 con un horizonte de carga de trabajo garantizada para los próximos años, impulsada por unos Estados europeos que han decidido invertir más en su autonomía militar.
Un gigante con dos décadas de historia
Este liderazgo es el resultado de un recorrido histórico de más de dos décadas y media que comenzó formalmente en el año 2000. El gigante nació de la unión de tres grandes compañías nacionales: la española Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA), que era íntegramente de propiedad estatal; la francesa Aérospatiale-Matra, surgida de la unión de la empresa pública Aérospatiale con la privada Matra Hautes Technologies; y la alemana DaimlerChrysler Aerospace AG (DASA), que era el brazo aeroespacial del consorcio privado DaimlerChrysler. Esta suma dio lugar inicialmente al consorcio EADS. Esta fusión fue la respuesta estratégica de Europa para crear un competidor capaz de plantar cara a la estadounidense Boeing en la hegemonía aeroespacial y de defensa mundial.
En la actualidad, la estructura de propiedad del grupo está encabezada por el Estado francés, a través de la sociedad Sogepa, con el 10,83% de las acciones; el Estado alemán, mediante el banco público KfW, controla otro 10,82%; mientras que el Estado español mantiene su presencia a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con un 4,09% de la propiedad.
A diferencia de sus matrices originales, Airbus SE nació con una vocación de mercado global y actualmente cotiza en las bolsas de París, Frankfurt y en el Mercado Continuo español. En el momento de su fundación, la participación del Estado español era del 6,25% del capital, una cuota que tras diversas ampliaciones y ajustes se sitúa hoy en el mencionado 4,09%.

División de espacio y defensa
Si tenemos en cuenta la división de defence and space, esta ha tenido unos ingresos de 2.832 millones de euros en este primer trimestre del año, lo que supone un incremento del 7% respecto al mismo periodo del año anterior y representan el 22% de los ingresos del grupo en este trimestre.
Este avance ha estado sustentado principalmente por la unidad de negocio Air Power, que aglutina los grandes programas de aviación militar. Más allá de la facturación, la división logró duplicar prácticamente su beneficio operativo (ebit ajustado), que escaló hasta los 130 millones de euros frente a los 77 millones de 2025 (un 68,8% más).
Y lo más significativo, esta división sale de los números rojos porque en el primer trimestre de 2025, presentó unas pérdidas operativas reportadas de 31 millones de euros, que en este trimestre se han convertido en 134 millones de beneficio operativo reportado.
El dinamismo del sector también se reflejó en la entrada de nuevos contratos en esta división, que casi se duplicó hasta alcanzar un valor de 4.957 millones de euros (2.592 millones de euros en el mismo periodo del pasado año, un 91% más).
Un rearme europeo sin precedentes
El hito financiero de 2026 en el negocio de defensa no es casualidad. Airbus está recogiendo frutos del cambio de paradigma geopolítico: el ciclo de rearme masivo de las potencias europeas desde la invasión rusa de Ucrania, como tantas otras compañías del sector. Sin ir más lejos, su gran competidor Boeing presentó recientemente unas cuentas trimestrales de su división de defensa, espacial y seguridad con incremento interanual del volumen de negocio del 20,66%, un crecimiento del beneficio operativo del 50,3% y su mejor dato de ganancias desde el cuarto trimestre de 2021.
El compromiso de los miembros europeos de la OTAN de elevar sus presupuestos de defensa al 5% del PIB (desglosado en un 3,5% estructural y un 1,5% de apoyo a la seguridad regional) ha inyectado una tracción inédita en la cartera de pedidos de Airbus. En este escenario, España, aunque mantiene un perfil propio, también ha acelerado el paso: tras años de contención, el Gobierno español ha cumplido su compromiso particular de superar el umbral del 2%, alcanzando un 2,1% del PIB de gasto en defensa.
