La empresa familiar de los hermanos Escribano, EM&E, ha registrado en el ejercicio 2025 unos resultados históricos en la trayectoria de la empresa, que fue fundada por su padre en la localidad madrileña de Coslada en 1989.
La compañía, que actualmente ha trasladado su sede corporativa y principal planta de producción a unas instalaciones de 45.000 metros cuadrados en el Parque Científico Tecnológico de la Universidad de Alcalá (TecnoAlcalá), ha elevado su cifra de negocio un 37,4% para acercarse ya a los 500 millones de euros de ingresos. Exactamente 488,3 millones, según las cuentas depositadas por la empresa en el Registro Mercantil consultadas por Europa Press.
Ingresos multiplicados por más de cuatro en dos años
En 2024, la empresa logró una facturación de 355 millones de euros, más del triple que los casi 115 millones que ingresó en el ejercicio de 2023. Y en dos años, ha multiplicado por más de cuatro su volumen de negocio.
Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) cerró 2025 con un ebitda, resultado bruto de explotación, de 195 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 53% respecto al de 2024. El resultado neto de explotación o ebit fue de 169 millones de euros, con un incremento del 52% en comparación al año anterior. La empresa registró costes por aprovisionamientos, gastos de personal, amortizaciones, otros gastos de explotación y conceptos menores de 352,8 millones de euros, un 38,5% más que un año antes. Y terminó el ejercicio 2025 con un beneficio neto récord de 161,1 millones de euros, que supone un crecimiento anual del 43,1%.
Unos resultados por encima de las estimaciones de la compañía, que eran de 480 millones de euros de ingresos y un ebitda de 180 millones de euros en 2025.
Según la propia empresa, la integración del proceso de producción con la inversión en investigación y desarrollo (I+D) se ha traducido en mejoras de eficiencia en sus operaciones y en la generación «estable» de un margen sobre ventas (ebitda) del 40% en 2025, superior al 36% de 2024.

800 millones en 2026 y 1.300 en 2030
Las previsiones de EM&E para el presente ejercicio de 2026 son alcanzar una facturación de unos 800 millones de euros por la ejecución de los contratos ya adjudicados y la obtención de otros nuevos a lo largo del año. Además, espera ingresos por las nuevas capacidades en las que se está enfocando la empresa, como la robótica, y calcula que su plantilla actual de 1.661 empleados casi se duplicará en unos años para alcanzar los 3.000 profesionales. En el plan estratégico de la compañía el objetivo es llegar a unos ingresos de 1.300 millones de euros en el año 2030.
La empresa destaca asimismo el valor de las inversiones en los centros de trabajo y las fábricas adquiridas, creadas o ampliadas desde 2023 en Córdoba, Binéfar (Huesca), Puerto de Santa María (Cádiz), Hospitalet de Llobregat y El Prat (Barcelona), Pinto y Alcalá de Henares (Madrid), Paterna (Valencia), Gijón (Asturias) y Linares y Bedmar y Garcíez (Jaén). Además, cuenta con oficinas en Bruselas (Bélgica), Kuala Lumpur (Malasia), Lima (Perú) y Emiratos Árabes Unidos, y un centro operativo en Nueva Delhi (India). Y prevé abrir en 2026 su primera planta industrial fuera de España, en Reino Unido.
Más de 1.300 millones en Indra
La firma, que comenzó siendo un pequeño taller de mecanizado, está presidida en la actualidad por Javier Escribano, también miembro del consejo de administración de Indra en representación de EM&E, que tiene un 14,3% de las acciones de la multinacional española de tecnología y defensa. Este paquete sitúa a la empresa madrileña como su segundo máximo accionista y primero de naturaleza privada, solo por detrás de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con el 28%. Un paquete accionarial el de EM&E en la firma cotizada en el Ibex 35 con un valor a fecha de cierre del mercado bursátil de este martes 14 de abril de 1.315,62 millones de euros.
El copropietario de la empresa, Ángel Escribano, ha sido presidente ejecutivo de Indra hasta el 1 de abril, cuando presentó su dimisión por el conflicto de interés surgido a raíz de la decisión de la multinacional que presidía de absorber su empresa familiar EM&E. Una operación que se descartó por el momento, aunque los hermanos Escribano y algunos fondos de inversión presentes en el accionariado de la firma del Ibex 35 se han mostrado partidarios de retomarla ahora que están fuera de su dirección ejecutiva, aunque Javier conserva su asiento en el consejo. Los hermanos Escribano valoran EM&E en al menos 2.300 millones de euros de cara a esa, ahora hipotética, operación.

